Hay aromas que nos transportan y sensaciones que nos convierten en personas diferentes. Y la vida se trata de ir descubriéndonos, por eso nos encantó conocerlos.

Ellos son Soledad Rojas y Ángel Heredia, una pareja de Técnicos en Recursos Humanos que se conocieron en la facultad, se enamoraron y emprendieron un viaje que los llevó a un destino lleno de sensaciones… el mundo de los vinos.

Hace 4 años se propusieron poner una pequeña vinoteca, casi como un experimento. A él le encanta el marketing y los negocios a ella los detalles, la relación con la gente y el buen gusto. Amaron Monte Cristo desde el primer día y el amor fue recíproco porque lo que comenzó como un pequeño proyecto los llevó a convertirse en la vinoteca más linda y sofisticada de la región.

Ellos mismos confiesan que trabajan y viven para Varietales, pero la obligación se convirtió en un placer y en estos 4 años han viajado por todo el país aprendiendo y descubriendo nuevos productos para sus clientes, que son el foco de su éxito.

Hoy trabajan con varias bodegas boutique y cuentan con más de 400 variedades en vinos, 30 whiskys importados, vodka francés, ruso, tequila mexicano, etc. Les gusta estar siempre innovando y se adaptan a lo que sus clientes demandan. No es necesario ser un gran conocedor de vinos para visitar esta tienda, Sole y Ángel han acumulado mucho conocimiento y son amables asesores para todo tipo de demanda.

“El vino es un placer que depende de cada paladar” y para eso no hay una fórmula exacta. A ellos les gusta transmitir todo lo que han aprendido y por eso ya llevan unas 7 catas de vino a puertas cerradas. Esta experiencia comenzó como una prueba y cada encuentro se vuelve un poco más interesante.

¿En qué consiste?

Se invita a un grupo de clientes habituales, amantes del buen vino y un especialista de la bodega elegida les da una amena charla, donde aprenden, se divierten, interactúan y se destapan unos cuantos buenos vinos. “El objetivo es mostrar a los clientes diferentes variantes, para que puedan probar sin necesidad de comprar la botella”. “Entender sobre vinos, conocer un poco más sobre este mundo tan interesante, te permite conocer tus propios gustos y descubrir aquello que te causa placer, para que el cliente no se quede sólo con lo comercial.”

Llamamos “comercial” al vino que se encuentra en la góndola de un supermercado. Los vinos boutique, no tienen código de barra, esa es una característica. Las bodegas boutique son pequeñas, con uvas de producciones propias.

La primer cata fue junto a la Bodega Rutini, luego fueron Bodega Uxmal, Bodega Humberto Canale (de la Patagonia), Fernet Premium Nero 53, Bodega Catena Zapata  y la última de Bodega Carmina Granata, una de las más viejas de Mendoza.

En esta última fue guiada por Patricio Fox (Sommelier) y se invitaron a algunos emprendimientos locales que compartieron la experiencia con sus productos. Participaron: Appetitoso (sándwiches), Gianella (quesos), La Central de Caroya (salames), D’Felipe (pastas caseras) y Grido (helados). Esto permitió una experiencia completa y lograr un buen maridaje.

Otro de los diferenciales de esta tienda es que cuentan con fiambrería y productos delicatesen donde se prioriza el cuidado en la presentación, el orden y sobretodo la limpieza.

Foto junto a todos los clientes que participaron de la Cata de Carmina Granata en Varietales

Algunos clientes se sorprenden al descubrir que encuentran precios acordes a todos los bolsillos y con tanta variedad es imposible no llevarse algo.

Ángel y Sole se han convertido en proveedores y asesores tanto para los servicios de catering como para los clientes que están preparando un evento, les ayudan a calcular la cantidad de bebidas y el tipo de bebida que necesitan para una cierta cantidad de gente.

Y las mujeres toman vino?

El vino se ha vuelto una excelente opción para regalar, tanto a hombres como mujeres. Por lo general cuando se piensa en mujeres se piensa en vinos blancos y dulces pero la realidad indica que las mujeres se están volviendo cada vez más sofisticadas a la hora de tomar y elegir vinos.

“Nuestras clientas mujeres toman todo tipo de vino, muchas veces gastan más que el hombre, tienen un paladar exigente. Los hombres, por lo general, buscan el vino para compartir entre amigos durante el asado, por eso se inclina por vinos intermedios, en cambio la mujer prefiere los vinos más caros, toma menos pero de mayor calidad.”

“En las degustaciones la mujer descubre más rápido el tipo de uva, tiene mayor olfato que el hombre, también es más curiosa, le gusta aprender y la mejor forma de aprender es probando, no quedarse con un vino, sólo así vas a poder descubrir qué te gusta y despierta tus emociones”.

Así que mujeres ya saben a probar y disfrutar de buenos vinos! Los esperamos en Varietales, David Linares 21, Monte Cristo.