Cuando arrojamos los residuos al tacho, ¿estamos realmente tirando desperdicios? Digo, hemos pensado conscientemente si todo aquello que llevamos al basural no tiene otra utilidad? Analizamos realmente ¿qué impacto tiene la basura sobre el mundo que les dejamos a nuestros hijos?

Bueno quizás soy un ser muy preguntón, pero es algo que aprendí en la universidad, donde me gradué de Ingeniera Agrónoma, siempre debemos cuestionarnos si existe más de una opción a lo que estamos por realizar. Por eso hace años hago separación de residuos, intentando dejar para el basural la menor cantidad posible de residuos. Porque en Monte Cristo hay mucha gente que reutiliza botellas plásticas, ya sea para envasar productos de limpieza o venderlas como plástico en Córdoba. Algo similar sucede con el cartón y el vidrio. Y referidos a la temática de este espacio, el jardín, tenemos muchos kilos de fertilizante que se está desperdiciando en el basurero. Veremos cómo hacer para reutilizarlo.

Primero debemos tener un tarro similar al de la basura cotidiana, en éste separaremos todo tipo de residuo orgánico. Puede ir en él: cáscara de verduras y frutas, semillas, yerba del mate usado, vegetales en descomposición, saquitos de infusiones, etc. Es importante que el tarro tenga tapa, ya que, con la temperatura de días cálidos, elimina olores no tan gratos. Una vez que se llena, debemos hacer un pozo en algún sitio del jardín, y dentro de él arrojar el contenido del tarro, luego lo tapamos con una mínima capa de tierra y lo regamos un poco como para aplacar. Esto debe repetirse hasta que completemos el pozo, luego iniciamos otro nuevo pozo. Al cabo de unos meses (mayor tiempo si es invierno y menor si es verano) alrededor de 9 meses esta tierra en la que enterramos la basura orgánica puede ser de utilidad para mejorar las macetas o canteros de mi casa. Ya que poseerá una importante cantidad de nutrientes, y lo mejor de todo es que ¡lo haz logrado a partir de la basura de tu cocina!