Este es un tema que nos hace mucho ruido, ya sea que sos un profesional, comerciante, emprendedora o incluso si trabajas en una empresa, todos sentimos cierto miedo y desconfianza frente a una situación de competencia. Es casi inevitable sentirse amenazado, eso es natural, sobre todo en ciudades pequeñas donde los clientes son escasos o en épocas de recesión. 

Lo importante es poder darse cuenta de este sentimiento para convertirlo en algo productivo. Generalmente no lo notamos pero la competencia llega para hacernos pensar en qué cosas podemos hacer para mejorar.

Cuando aparece un competidor en el mercado puede ser señal de que el mercado está creciendo. Así que te recomiendo no entrar en pánico y por el contrario aprovechar algunas ventajas que te puede generar la competencia. 

Ahora bien ¿qué cosas deberíamos hacer si nos sentimos amenazados frente a la competencia?

  1. Lo primero es aceptar a nuestros competidores y aprender. Muchas veces nos acostumbramos a nuestro trabajo, creamos procesos, rutinas y tendemos a estancarnos. La competencia es la motivación que nos hace falta para volver a ponernos en acción. Revisar todo nuestro negocio, nuestros clientes, productos y/o servicios y poner a nuestro cerebro a pensar.

Si vos ya estás instalado y el competidor es el que acaba de entrar al juego, seguramente te está observando para aprender de tus logros y también de tus errores, así que presta atención a tus puntos flojos y aprovecha para revisar tu modelo de negocio (clientes, productos, objetivos, ventajas competitivas, relaciones, etc.)

  1. Ser diferentes. Cuando nos dicen: debes ser diferente se nos estruja el corazón, porque creemos que debemos hacer algo novedoso y fantástico, pero en realidad ser diferentes puede ser tan sencillo como darle a nuestros productos o servicios nuestra propia personalidad. ¿Cómo? Pensemos en qué somos distintos al resto, eso que siempre nos alagan o que nos sale de forma natural. Por ejemplo: si vendes ropa y te caracterizas por ser muy simpática y sociable, las cosas que vendes, tu local y el servicio que ofreces en él debe estar lleno de simpatía y cordialidad. Podrías tener remeras con mensajes divertidos, mucho color, la música siempre alegre, las vidrieras llenas de objetos divertidos, etc.
  1. Solucionar problemas

Esto es básico, el mercado cambia permanentemente y la única forma de estar al día es cambiar nuestra forma de pensar. Si aprendes a ofrecer soluciones en lugar de solamente productos, entonces tus clientes te buscarán sin importar el precio. Si yo te pregunto qué vendes? No me digas: zapatos… lo que realmente estas vendiendo es la imagen que el cliente quiere proyectar usando esos zapatos. Así que estás vendiendo: belleza, seguridad, sensualidad, confianza, etc. Otro ejemplo, si sos arquitecta/o no vendes planos, ni casas… vendes: estabilidad, tranquilidad para la familia, comodidad, un sueño, etc. 

Tratá de pensar de esta manera y te vas a dar cuenta que en el fondo tus clientes te pagan por obtener algo que se relaciona a una emoción. Tu misión debe ser satisfacer esta necesidad emocional. Si lo entiendes así ya estás un paso delante de la competencia.

4. Arriesgarte. A veces nos frena ser ridículos o hacer algo donde nos señalen o nos juzguen. Aprender a separar nuestras propias emociones también te va a dar herramientas para destacarte de los demás. Mostrarnos y hacer las cosas que sentimos, sin pensar en el juicio del otro. Lo único que debe importarte es “tu cliente”.

5.  Fidelizar a tus clientes esto es muy importante cuando aparece la competencia. No basta con ser pionero en un sector para triunfar, sino que hay que hacer las cosas muy bien. Te vas a equivocar muchas veces, no es pecado, lo importante es darte cuenta, corregir y mejorar, siempre tratando que el cliente se lleve una buena experiencia. Solemos pensar que el cliente busca precio… no siempre es así, como seres humanos que somos buscamos ser queridos y esto se traduce en: buena atención, que nos escuchen, que nos entiendan, que nos recuerden. Hay muchas maneras de fidelizar a tus clientes, pero lo principal es escuchar lo que te dicen.

6. Diversifica, piensa en productos nuevos o en agregar valor y servicios a lo que ya vendes. Trata de estar siempre un paso delante de tu competencia, tarde o temprano te copiarán pero ya les llevarás ventaja.

7. Conocer tu negocio y tus números es fundamental. 

Más allá del producto o servicio, nunca pierdas de vista tus cuentas de ingresos y gastos, es el termómetro de tu negocio. Aprender a manejar tus números te va a dar la confianza necesaria para entender a dónde estás parada y qué cosas puedes hacer y cuáles no.

8. Comunicación

Aprende a vender lo que tienes de la mejor manera posible. Creemos que con tener un buen producto o un lindo local ya está. Ni siquiera si somos excelentes profesionales tenemos el cielo ganado. Y aquí es donde la competencia te puede hacer trizas si no sabes venderte y comunicar. Lo que no digas nadie lo va a adivinar. La publicidad es el mejor aliado y existen muchísimas herramientas para mostrar al mundo lo que hacemos. Lo primero es aprender a decir qué vendemos o qué ofrecemos, luego buscar los medios y saber manejarlos. Este será tema de otra nota, porque hay mucho que decir.

Por último: No caigas en el juego de bajar los precios. Cuando tienes competidores es muy tentador bajar los precios. Es un hecho comprobado que puedes competir inteligentemente sin necesariamente bajar tus precios y terminar fundido. Piensa en una buena estrategia de publicidad, un servicio excepcional, valor agregado y mucha creatividad. Lo que sí puedes hacer, sobre todo en épocas de crisis es  crear ofertas agresivas (pero temporales) que atraigan la atención de tus clientes pero que no necesariamente signifique una rebaja permanente de precios.