Un día especial pasó de mirar patinar por la ventana a subirse a unos patines  para no bajarse nunca más. En este camino la atrapó la docencia y como entrenadora aprendió a disfrutar del patín y armonizar  su vida con la familia. Es la mayor de 4 hermanos y madre de dos hermosas niñas: Clara de 6 años y Constanza de 3, este año cumplirá 9 años de casada con Darío.

En Villa Santa Rosa estuvo 11 años con su primera escuela lo que la marcó a fuego en su carrera,  luego tuvo varios lugares que formaron parte de sus escuelas de patín para quedarse finalmente en Monte Cristo.

Actualmente a sus 35 años está a cargo de la escuela de patín artístico del club Atlético El Carmen, junto a un equipo de trabajo lleva adelante el desafío de compartir, enseñar y aprender.

Inquieta, audaz, perseverante y siempre positiva con una sonrisa a flor de piel y la compañía del mate SOLEDAD BANDIRALI nos recibió en su hogar para charlar con “Épicas Mujeres” sobre la vida de una deportista que le costó encontrar el equilibrio entre su pasión y sus obligaciones familiares pero que hoy se siente con la plenitud de disfrutar desde otro lugar lo vivido y seguir siempre adelante.

Cómo llegó el patín a tu vida?

El patín llegó hace 25 años, yo tenía 5 años y hacía danza clásica en el club Ingeniero Lucas Vázquez, un día la profe le dijo a mi Mamá que yo me pasaba la clase mirando por la ventana las clases de patín de Paula (Castillo) y Walter (Montenegro) yo era muy chiquita. Además mi Mamá, yo no lo sabía, había patinado hizo patín acrobático y en pareja. Mi mamá se puso sus patines y patinábamos juntas y después me inscribió en este club…así empecé y no me bajé nunca más.

Fue algo que ya estaba en vos?

No sé, encontré mi lugar. En el club Ingeniero pasaron un montón de profes, después hubo una época que no había más entrenador así que me fui a Córdoba a entrenar el tiempo que pude porque era muy sacrificado. La distancia se notaba mucho más que ahora.

Después volví,  la contactaron a Paula Castillo y empezó a dar clases. Al tiempo se retira porque se recibe de contadora y yo terminé el secundario. A Paula la llamaron del Club Atlético Santa Rosa y como se estaba retirando le pasa mis datos y si bien le había estado ayudando un poco a ella pero no me había largado sola nunca y así me llaman.

A qué edad te fuiste a Santa Rosa de Río Primero con tu primera escuela?

Tenía 18 años, me tomé el colectivo llegué llena de nervios y me contrataron. Santa Rosa fue el club de mis amores, aquí me hice. Viví la mejor época, con un montón de anécdotas, recuerdos, pase un tiempo muy intenso. Toda mi energía estaba depositada en este proyecto de dar clases.

Como fue el cambio de pasar a ser una patinadora a entrenadora?

Cuando terminé el secundario deje de competir y empecé a estudiar y dar clases. Después le plantee a mi mamá que la carrera que estaba estudiando, que era psicomotricidad, no era lo que yo quería. Fue complicado en su momento pero  siempre estuve segura de enseñar.  No fue brusco ese paso porque Paula me fue soltando, desde el primer momento que lo hizo cuando me dejaba a cargo de las más chiquitas. Les daba clase los sábados que era mi día libre yo tenía 15 años. Después pude dar clases en Las Gramillas en paralelo con Santa Rosa, también di clases en Río Primero, en Piquillín hemos andado bastante.

Qué significan esas rueditas que te llevan y te hacen volar?

Es una sensación hermosa, volar esa es la palabra. Sentís libertad. A mí me apasiona mucho, me apasiona enseñar, dar clases. Siempre pienso que yo estoy de paso porque el patín es un deporte que se lo elije a los 5, a los 7 años puede gustarte y estar un tiempo después cada uno sigue su camino. Cuando un niño se va o deja decide hacer otra cosa lo que pienso es haberles dejado algo para la vida más allá de una medalla que se llena de polvo. Espero que les quede la resiliencia, que se pongan objetivos a corto o largo plazo ir cumpliéndolos de a poco y sacrificándose.

Cómo se maneja la adrenalina en una competencia?

Siempre les planteo a mis alumnas que sean mejores de los que fueron en el torneo anterior, superarse a ellas mismas. A las nenas les digo: no tienes que pensar en que hay que ganarle a otro, vos tenes que pensar en vos, en estar mejor siempre. Para sacar lo mejor, para sentirse bien para lograr este salto o este trompo que no salió o simplemente a veces el objetivo es lograr entrar a la pista y poder hacer lo que sabes hacer.

Cómo es trabajar rodeada de tantos niños de diferentes edades?

Es hermoso, se aprende un montón de cada uno, yo ahora estoy en el grupo de los que recién empezarían a competir y me encanta el grupo. Y cuando me toca cubrir a mi colega en el grupo de adolescentes también la paso bien. Te van sacando años….charlamos mucho. Y la adrenalina se la vive más afuera de la pista que adentro.

Yo me sigo emocionando con la primera vez que los saco a la pista en su debut, me pasa como si fuera mi primera vez. Mis nervios son que pueda hacer lo mejor posible como lo practicó. He acompañado muchas experiencias distintas y hay muchos que se bloquean y tienes ganas de sacarlos de la pista y abrazarlos. Y el desafío de cómo sacarlos de ese lugar para que lo supere es muy difícil sobre todo cuando son más grandes. Me encanta acompañarlos en ese proceso. No importa si ganan o pierden es cómo se sienta cada uno.

Y cómo fue tú primera vez en el patín?

No recuerdo la primera vez que competí, pero si recuerdo, una de las primeras que me marcó mucho.No recuerdo que haya tenido tantos nervios cuando era chica, fue después de grande que los tuve. Chiquita no tomas tanta conciencia, no tengo un recuerdo de pánico.

Hay una mística de los torneos que es después de la puntuación de los jueces todos corren a abrazar al compañero, como se vive ese abrazo?

Cuando arranqué dejaban que eso sucediera dentro de la pista y era re lindo ese apoyo de los compañeros. Y ahora no se puede dentro de la pista y se encuentran con todo ese abrazo afuera, el abrazo sigue estando… es un “acá estamos”. Es algo único. Es un deporte individual pero siempre tienen el apoyo de todo el grupo.

Cómo llevas la profesión con tu maternidad, la casa, tu marido, tus actividades?

A nosotros los entrenadores nos lleva todos los fines de semana la disciplina adentro del club. Y cuando nació mi hija mayor decido dejar Santa Rosa y quedarme con El Carmen, al tiempo fue incluyendo otros profes, pero todavía no lograba encontrar mi equilibrio de madre y de entrenadora de patín, no le encontraba la vuelta. Y después de buscar a otro profe es como que encontré el equilibrio, él va a los torneos yo voy si puedo. Y ahora es más armonioso, puedo decir que encauzamos. Me costó muchísimo no estar en los torneos, era insoportable al comienzo…ahora ya aprendí a delegar que no se puede estar en todo y que hay lugares que está bueno que ya no esté, es así. Y disfruto del lugar que tengo ahora, pongo toda la energía en la clase y doy  lo mejor de mí, la paso re bien y a los torneos voy si puedo. Y las chicas también aprendieron.

La maternidad en un aprendizaje permanente?

Mis hijas me fueron enseñando, me fueron guiando. Yo no planee nada más que tenerlas, el resto ellas me fueron guiando. Cuando vas aprendiendo te vas dando cuenta de lo que quieres para ellos y de lo que no quieres más. Y también me paso eso que dije yo no quiero esto para ellas, yo no quiero que ellas vivan mi vida. A un montón le pasan hay un montón de profes mamás que tienen que llevar a sus hijos a un torneo y ni hablar cuando se escolarizan. Tienen sus cumpleaños de un amigo o un familiar y ella con su mamá en un torneo, no era justo. Ellas me fueron guiando para que nada sea doloroso porque cuando es por los hijos es más fácil. Lo que no me imagino es dejar el patín, por suerte lo puedo seguir haciendo..

Qué crees que les transmitiste desde el patín a tus hijas?

La libertad para elegir y que pueden lograr todo lo que quieran…sólo tienen que esforzarse y trabajar para eso, estar decididas. Por ejemplo en las tareas cuando no les sale algo: lo intentamos de nuevo…se puede vamos. Siempre se puede.

Soñabas con la familia que tienes hoy?

Si, totalmente. Siempre quise ser mamá y me imagine así. Primero me imaginé con 3 hijos pero ahora si me preguntas estamos bien así, porque me gusta estar presente con mis hijos. Yo ahora me siento en el mejor momento, estoy plena estoy en equilibrio puedo decir que encontré el punto justo.

Como vivís la situación social actual y tu actividad?

Está complicado el hoy. Hay que entender que los niños no son los mismos, van cambiando las generaciones el modo de pensar y ser. En cuanto a lo deportivo veo que los chicos se frustran más fácil, les cuesta mucho aceptar una derrota o que algo no les salga. Cuesta también el acercamiento de los padres, entiendo que estamos muy pasados, la economía que no está ayudando, está todo el mundo preocupado por llegar a fin de mes, está dura la situación y repercute en todos los ámbitos. Lo bueno, que mi marido me lo dice siempre y tiene razón, en mi trabajo la gente va contenta porque es una elección, entonces se hace un ámbito lindo, una cápsula de buena onda.

Cómo manejas el tema de la alimentación con tus alumnas, te preocupa?

Si, me preocupa es muy complicado. Más allá de los adolescentes o quien sea es el padre quien le cocina al niño. También se reniega con la comida que se le da en el torneo, vivo peleando con eso. No puede ser que a las 10 de la mañana en un torneo ya se vendan conos de papas fritas. Mis alumnas ya saben que se lo pueden comer pero después de competir. Ahora hay un poco más de cuidado.

El acompañamiento a tus alumnos debe ser muy intenso…

Como entrenador uno tiene que estar mutando con el alumno y encontrándolo en cada etapa de vuelta para poder acompañarlo. Hice un curso de psicología deportiva que me dio varias herramientas. Cada uno es único, son todos diferentes. También le pasan cosas a las personas, diversas circunstancias que gravitan en el momento de patinar o entrar a la pista. Hay que armarse de paciencia, hay procesos largos.

Tienes muchas amigas?

Soy re amiguera, me encanta juntarme con mis amigas. Tengo amigas de toda la vida acá que nos juntamos una vez por semana, ellas siempre están. Y después  los amistades del patín.

Sos familiera?

También sí, este año nos fuimos de vacaciones con los cuatro abuelos de mis hijas, me encantó hacer ese viaje fue muy lindo para las nenas. Me encanta juntarme.

Tu marido es el gran compañero de tu vida?

Mi marido es incondicional, siempre me empuja a seguir. Cuando yo estaba en el club él estaba con las chicas las vestía, las bañaba, les daba de comer. El sabe que tienen en el cuaderno de comunicados, que actividades tienen. Me ayuda un montón. Nunca me reclamó nada, todo lo contrario, siempre me apoyó un montón. Darío es un compañero 100%, vive para nosotras y me baja a la tierra porque yo soy de volar. Creo que hacemos el equilibrio justo, me escucha mucho.  Siempre respeto mi lugar y lo que me gusta. El hizo todo más fácil. Que tu pareja, tu compañero te acompañe en lo que te gusta no tiene precio.

Cómo definirías a Clara y a Constanza?

Clari es muy precavida, cautelosa, es obediente, escucha es muy amorosa y compañera. Es muy parecida al padre en esos aspectos.

Coti es más traviesa, inquieta, muy mamera, impulsiva, es un torbellino en eso es más parecida a mí.

Cómo te definirías?

Yo soy muy ansiosa, acelerada y muy apasionada en todo lo que hago si a mí no me mueve la pasión no lo hago, voy por el corazón. Me emocionan mucho todo lo que venga de mis hijas, mi familia completa, charlar con mis abuelos, sacar a la pista a mis alumnas, porque viví todo el proceso, y ver que lo logran.

Cuál es tu mejor versión de vos misma?

Y definitivamente como mamá, cuando arrancaste la pregunta pensé decirte cuando estaba embarazada porque me encanto transitar mis dos embarazos, para mí fue mi mejor estado y ahí empezó el ser mamá.

Y si tendría que elegir entre patinadora y entrenadora elegiría mil veces a la entrenadora porque me vuelve mucho, enseñando te vuelve tanto de cada una. Cada abrazo, cada cartita, cada charla, cada llanto, cada crisis, cada emoción…