Ella es una mujer poderosa, con solo verla transmite todo esa seguridad personal que le ha dado la vida y la experiencia de convivir, escuchar y aprender de cientos de mujeres. Hoy es una mujer exitosa, madre orgullosa de 2 hijos, lic. En Administración, Couch de tercer grado, empresaria, mentora, asesora, propulsora y madrina de numerosas fundaciones que ayudan a mujeres en toda la provincia de Córdoba. Se define como mujer multifacética, muy optimista e inquieta. Tiene muchas batallas ganadas y otras perdidas que la hicieron más fuerte, será por eso que ama los desafíos y su lema es: -“siempre se puede, si se quiere”- Épicas charló con Solana Weinzetel, cafecito de por medio, en una extensa y riquísima charla donde le preguntamos de todo y con total generosidad nos devolvió conceptos para guardar en la memoria e implementar en el presente.

Contanos como nace esta empresa que fundaste hace 13 años: Extra Linda?

Yo trabajaba en la oficina regional del Bank Boston, apenas me había recibido. Mi historia empieza mucho antes de Extra Linda, desde mis dieciséis años trabajaba, estudiaba y me mantenía sola, por eso siempre digo que las mujeres tienen que estar preparadas. Tenemos que ser competitivas para estar a la altura de un mundo que es muy exigente. Una mujer capacitada puede desarrollarse en cualquier ámbito y estar a la altura de cualquiera, sea del género que sea.

En el año 2000 con el corralito las tiendas Etam se habían ido de la Argentina y me convocan para reabrir sus tiendas en la Argentina dentro de un contexto muy complicado. Era un gran desafío, yo no lo entendí en ese momento, soy una mujer de números. Mi trabajo consistían en abrir todas las sucursales que actualmente tiene Etam en Córdoba y mi objetivo estaba puesto en la convocatoria y el armado de esta cadena. Yo era muy joven, dije que sí, porque me encantan los desafíos.

Soy una persona muy muy optimista, de las que ve las oportunidades en el caos, pienso que las grandes oportunidades aparecen en esas situaciones. En épocas como la que estamos viviendo, donde todo el mundo se desmorona es cuando tenemos que aprender a ver las oportunidades.

Fuimos abriendo todas las tiendas de esta cadena y fueron pasando los años pero ahí fue cuando empecé a ver una problemática que nunca había visto antes… las mujeres lloraban en los probadores y empecé a preguntarles a las vendedoras qué estaba pasando realmente, cuál era el problema de todas estas clientas…

Ellas no encontraban donde vestirse y yo me preguntaba, pero cómo, si Etam maneja hasta un talle 56 y ahí me di con la realidad. El 65% de las mujeres no conseguía talles para ellas, y es un porcentaje que aún se mantiene.

Al tercer año esto me daba vueltas por la cabeza y se había convertido en un nuevo desafío para mí, entonces dije: “si no hay voy a hacerlo”… todos me dijeron: -“Estás loca, vas a dejar una multinacional para ser una emprendedora!”- Pero yo soy: decir y hacer, no me tardo mucho en pensar. Renuncié por ese sueño de ayudar a estas mujeres a vestirse y así nació: Sin Complejos, que hoy son los primeros minoristas de Extra Linda. Allí aparecieron en Córdoba los primeros maniquíes gordos, nadie entendía nada…

Nos convertimos en psicólogas de las mujeres, vimos la problemática, el dolor, que parece banal, como es la ropa pero por dentro hay mucho más. Y como admiro enormemente la belleza de las mujeres dije: -“vamos a hacer un desfile”-.

Un desfile con talles grandes, algo inédito hasta ese momento

En ese momento me dijeron: -“Nadie va a querer ver un desfile con mujeres gorditas”-, lo hicimos en el cerro, habíamos enviado 80 invitaciones y había más de 320 mujeres interesadas ver el “show”. Los medios empezaron a hacer notas de página completa, en sociales, cubriendo un evento que, para mí, fue tan magnifico. Ese día se me explotó el alma.

Y cuando llega tu libro?

Después de ese evento se me acercaron editores para que hagamos el libro. No desde la obesidad en sí, porque es un terreno médico, en el que no me puedo meter, pero si desde el emponderamiento y desde el “cambiar por uno mismo”, desde el querer. Allí descubrí que a veces podes querer pero no podes, y ahí surge el: en ese caso ¿qué hago con el no puedo?”. Y ahí es donde llegó mi libro: “Sin complejos” desde una mirada graciosa, porque tenemos que aprender a reírnos y aprender a convivir con los “No Puedo”.

¿Hay “no puedos” en tu vida?

Sí, los tengo a niveles personales, claro que tengo… no puedo parar, no puedo decir no, pero estoy aprendiendo, en los últimos dos años he hecho cambios. Mi mente no tiene límites, pero mi cuerpo sí y por eso he tenido muchos problemas de salud. He trabajado mucho en estos últimos años para aprender a parar.

¿Cómo siguió extra linda después de este gran comienzo?

El desafío era enorme, no queríamos batas, jeans, ni ropa de hombre, queríamos que la mujer se vistiera y se viera como quería. Pero cuando logramos eso nos dimos cuenta que no bastaba… no alcanzaba con tener muchos locales, hacer desfiles, libros, no alcanzaba con la inclusión… nada bastaba y pensamos cómo hacemos?… Fue cuando nace la idea de una ley que regule esta problemática.

Otro gran desafío, me imagino

Nueve años me costó la ley, era muy complejo, entraban muchos sectores… Cuando los planetas se alinearon la Cámara votó en forma unánime. Esta ley es una necesidad, la mujer debe poder ir a cualquier local y conseguir vestirse como quiera. Hoy toda la provincia de Córdoba debe tener talles según dice la ley y si no es así se puede denunciar.

Esto no tiene que ver con mi individualismo, esto es una causa que yo llevo adelante pero que tiene que ver con toda la sociedad.

La ley provincial está en etapa de reglamentación, pero no tengo duda de que va a llegar. Hay una burocracia muy importante, esto es un primer peldaño pero así seguiremos… Tenemos que entender que el problema es cultural, ni siquiera es para nuestra generación, esto tiene que ver con la problemática que crece año a año y que afecta a las nuevas generaciones, y no es una banalidad de la moda, no.

Trabajo con varias asociaciones, conozco muy de cerca la problemática y lo veo día a día.

Cómo llegaste a involucrarte tanto con esta causa?

Soy madrina de la Fundación Las Omas y mentora en muchas fundaciones, soy una de las más viejas te diría, porque lucho por este poder que necesita y que tiene la mujer. Mi mundo es el de la mujer… yo he visto mujeres hacer -lo que sea- por sacar a sus familias adelante, por eso se, que el poder de la mujer no tiene límites. Eso es lo que me emociona y lo veo en todos los ámbitos sociales y creo que es lo que mueve el mundo.

Todo lo que no es genuino cae por su propio peso, es cuestión de tiempo. Hay que ser muy consciente de lo que uno cree, lo que sale del corazón, porque si no, no encontras las ganas ni la garra para pelear durante tantos años sin otro incentivo que el hacer algo por el otro.

Una vez en una nota me preguntaron: -¿Cómo una mujer flaca hace ropa para gordas?- y yo recuerdo que le respondí, eso es como preguntarle al dueño de una licorera si es borracho por vender licores…

Foto: Noelia Albarracin – Campaña Extra Linda XL

Hay pocas mujeres que se destacan por ser diferentes? Te consideras una?

Absolutamente. Hay un grupo de mujeres que sostenemos causas, con nuestras propias creencias diferentes, que a través de los años estamos donde estamos por algo. La falsa humildad no existe, yo a esta altura de mi vida he visto gente caminando en ojotas por el barro sin dejar de ser lo que son y muchos otros que no se atrevieron a hacerlo.

Yo defiendo a este género con uñas y dientes. Hay dos frases que yo siempre uso, para cuando me piden mucho, la frase de la Coca Sarli: -¿qué más quiere usted de mí?– y la otra es de Moria: –Mientras hablen, para bien o para mal, es porque algo estoy haciendo bien

Uno tiene que estar muy seguro de lo que hace, cuando uno se va a dormir y apoya la cabeza en la almohada sabe si lo que está haciendo es genuino y eso dura en el tiempo. Y cuando dura en el tiempo es porque algo estás haciendo bien, lo demás no dura. Cada mujer debe estar convencida de su verdad, de su lucha, de su realidad. Todas tenemos realidades diferentes. Nadie puede juzgar a los demás. A las pares las felicito, a las de arriba las llamo para consultarles cuando tengo una duda y a las de abajo les doy una mano…

Respecto al ego, dejemos de pensar en ego y pensemos en logro y preguntémosle al otro -¿qué hizo que yo no estoy haciendo?- Si quiero, si no quiero, no critico.

Qué le dirías a las mujeres que quieren crecer?

Que empiecen por lo más simple, que se digan, primero: qué quieren? Si yo no sé qué quiero, cuál es mi propósito, que quiero hacer y que estoy dispuesta a hacer. ¿Estoy dispuesta a hacer el sacrificio que significa hacer esto? La única forma es tener un fuerte propósito y saber que hay prioridades que te cambian rumbos.

Y sobre los mandatos de las mujeres, cuál es tu opinión?

Ya no existe el debemos ser. Mi mamá quería que yo fuera profesional y cuando le mostramos el título era la mujer más feliz del mundo, pero nunca me pregunto si era feliz. El deber ser es de otra generación, ya no existe, ya no importa. Eso va cambiando con el tiempo, cuando veo a mis hijos yo sólo quiero que sean felices. Yo estoy en el medio de dos generaciones, la de mi madre y la de mis hijos. La pregunta que le hago a mis hijos es -¿tuviste un lindo día? Y cuando llego a casa de en esos días malos les digo: -“mamá tiene la cabeza llena de pensamientos”- en lugar de decirles: tuve un día de mierda…

Te consideras una buena madre?

No soy buena o una mala madre, soy la madre que puedo. Una madre grande, con metas muy altas en lo laboral, mi primer hijo lo tuve a los 30 el segundo a los 35, tengo trombofilia, me costó mucho tenerlos. Me dijeron que tenía un 8% de probabilidades de tener a mi hijo. Le dije a mi marido armame una habitación abajo, voy a trabajar en casa y, sin una sola lágrima en la cara, mandé un mail a mi equipo diciéndoles que al día siguiente teníamos reunión. Yo sabía que me tenía que poner 5 inyecciones en la panza por día, durante 11 meses. Decidí ir por ese 8% y tuve a mi hijo, hermoso! Mi problema nunca fue un impedimento, fue quererlo.

Yo he aprendido que no hay nada más valioso que estar en casa cuando mis hijos llegan, aunque se caiga la tierra, no se trata de cantidad… se trata de calidad. De buena o mala madre depende de quien lo mire.

Qué cosas aprendiste en la vida que puedas compartir con otras mujeres?

Yo apendí a los golpes, por las malas, ojalá hubiera aprendido antes a parar a tiempo, a decir que no a tiempo…

Y aprendí que muchas cosas no dependen de mí, yo puedo abarcar lo que depende de mí, no lo que otros hacen, hablan, especulan… eso no lo puedo controlar. Les diría a las mujeres que no se comparen, excepto que alguien te venga a pedir una opinión, no la des, no estás en sus zapatos…

Les recomendaría a todas las emprendedoras, primero, que se capaciten en fundaciones, programas, hay millones de lugares y cuando llegan a cierto nivel les recomiendo las mentoras, antes no, hay un largo camino para recorrer. Las mentoras no son maestras, son mentoras, primero hay que aprender. Otro de los problemas de las emprendedoras es creer que se trabaja gratis.

Qué sueños tenes para el futuro?

Yo antes vivía en el futuro, no podía vivir en el presente. Desde lo personal uno crea muchos sueños que de un día para el otro cambian. Está bueno tener sueños pero no los debemos confundir con expectativas, hay que tener mucho cuidado con eso, minimicen las expectativas y tengan grandes sueños. Si no estás en el “hoy” de nada te sirve el futuro. Primero para y disfrutá cada paso que vas dando, porque si no, nos vamos perdiendo muchas cosas que se van quedando en el camino, sobre todo si tenés familia.

Desde lo profesional tengo metas (ni sueños ni expectativas), y a nivel empresarial estamos pasando por un momento difícil, hemos vivido peores, no es nada que no hayamos pasado antes. Mantengamos lo que tenemos y cuidado con las expectativas,  tratemos de ser coherentes, pensando en los cortos plazos, con cautela, ni miedo ni catástrofes.