Por decisión paterna se convirtió en ingeniera agrónoma y aunque al comienzo no estuvo totalmente convencida fue descubriendo una profesión enriquecedora hasta la actualidad. Alterna sus roles de madre, esposa, ama de casa y sus múltiples ocupaciones laborales que la llevan a viajar periódicamente a Buenos Aires y relacionarse con el mundo.

Fue la primera mujer en ocupar cargos ejecutivos en los 60 años de trayectoria de “AACREA” (Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola) (*), además pertenece al grupo “CREA” de la ciudad de Monte cristo.

Es madre de tres hijos- María Cruz, María Pilar y Jerónimo- y esposa del actual secretario de Agricultura de la Provincia, Juan Cruz Molina. La familia es su cable a tierra y disfruta cada momento en especial las vacaciones que espera con ansias para reencontrarse con la familia.

Le gusta ocuparse de los detalles de la casa y cuando sus tiempos lo permiten se da el gusto de tomar sol. Su lugar en el mundo es una casa familiar ubicada en las sierras de Córdoba donde disfruta de sus seres queridos, de la naturaleza y de las reuniones con amigos.

Épicas Mujeres visitó a Adriana Arnaldo y compartimos una entrevista apasionante con una mujer que a los 46 años se encuentra plena con la sabiduría propia que brinda la experiencia de los años transcurridos y con la avidez de seguir estudiando, aprendiendo y entregando lo mejor de sí siempre con actitud positiva.

Adriana, ¿cómo te convertiste en la mujer que sos?

Soy hija de productores agropecuarios, vivimos algunos años en el campo, cuando nos vinimos a vivir a Monte Cristo debí tomar la decisión de qué estudiar. Siempre me gustó la educación física, participaba en todos los torneos y mi idea era seguir algo relacionado a eso, pero cuando lo conversé con mi papá, en esa época influenciaba mucha la familia y mi viejo me dijo: vamos a ver las universidades de Agronomía. Las fuimos a recorrer, en esa época no había muchas clases, era una época en la que había muchos paros, por eso mi viejo consideró mejor anotarme en la Universidad Católica y yo pensaba: ¿será lo que a mi me gusta?, toda mi vida estaba relacionada al campo, incluso mis vacaciones eran en el campo, no me motivaba, para mí era mi vida habitual, entonces estaba confundida. Y bueno, empecé y el cursillo me costó, sobre todo adaptarme al ritmo de la ciudad, soy la hija mayor de ambas familias, la primera en entrar a la universidad, no fue fácil para mí. Hasta que me adapté, hice un grupo de amigos que compartimos los 5 años de Universidad y me encantó, me encanta la carrera. Lo que siempre tuve claro es que yo no quería trabajar encerrada, en oficinas, laboratorios. Y voy descubriendo con el tiempo diferentes cosas que se pueden hacer desde esta profesión.

Me casé con un Ing. Agrónomo, compañero de la facu y nos fuimos a vivir con nuestros hijos chicos al campo, fui mamá y cumplí con mi rol en las tareas de la casa, la familia y pude seguir haciendo lo que me gusta. Estoy agradecida por eso, a veces escucho de las cosas que les fueron pasando a otras mujeres, que siguen esta profesión y la verdad que estoy muy agradecida de la vida que yo pude seguir.

El campo es un ambiente considerado masculino, ¿cómo lidiaste con este fundamento?

Si, incluso a nivel familiar me costó bastante, porque como mujer me tocó ir abriéndome paso y demostrando que podía hacer actividades y tareas que culturalmente están establecidas para hombres. Demostrar que sos capaz cuesta esfuerzo.

Una buena decisión que tomé fue dedicarme 50% a la empresa familiar y el otro 50% a trabajar para otros. Eso me permitió adquirir experiencia y seguir aprendiendo cosas diferentes. Yo ya sabía manejar tractores, andar a caballo, pero trabajar afuera, me permitió aprender cuestiones más teóricas que me hicieron más profesional.

Y con tu vínculo familiar masculino: padre, hermanos, tíos ¿también costó que te consideraran como una profesional?

Mucho menos que en otros ámbitos. Si costó al principio imponer la autoridad profesional, porque no era lo mismo que yo me suba a una cosechadora y haga parar al maquinista para darle una directiva que lo haga un profesional que venía de afuera. Pero por una cuestión natural, a mi divierte mucho ver la cara que ponen cuando una mujer les da una orden, abren los ojos como diciendo: y este bicho raro de donde salió. Pero yo me llevé siempre muy bien con los varones, en la facu tenía muchos amigos, y siempre me dijeron que era rara, porque me llevaba bien con ellos, jaja (risas). Nunca tuve problema de hacer tareas de hombres, no soy perezosa y trabajo a la par de los hombres sin problema, eso hace que te empiecen a ver con respeto, como un compañero más y no quiere decir que te vuelvas masculina, si no que tenés la misma capacidad que ellos.

Foto: gentileza CREA

¿Cómo llegaste a ser una de las primeras mujeres en ocupar un cargo en AACREA?

En 2005 decidimos, como empresa familiar, empezar a participar de los grupos CREA (Consorcio Regional de Experimentación Agrícola). En nuestro país hay unos 220 grupos CREA donde 2000 productores somos socios y vas, paso a paso, creciendo. Primero fui tesorera de mi grupo, después presidenta y hay una instancia donde tenés la posibilidad de pasar a ser vocal. Cuando entró como presidente de AACREA, Francisco Iguerabide, un hombre muy visionario, pensó que no podía ser que fueran 18 hombres en la mesa directiva y decidieron entre esos 18 hombres incluir al menos una mujer. Me llamaron y me propusieron a mí. Primero me negué, le dije por qué a mí. Pensé que no estaba preparada, entonces decidí armar mi FODA y ponerme a analizar cuáles eran mis fortalezas y debilidades. Yo misma me sentía incapaz en algunos puntos, sobre todo en oratoria y lo relacionado con la exposición, incluso sentía inseguridad para gestionar personas. Pero lo pensé bien, lo consulté con mi esposo e hijos, ellos me ayudaron en ese proceso y me dije ¿por qué no? Es un desafío a mí misma, entonces en Mayo de 2015 decidí aceptar la propuesta.

¿Cuáles serían tus funciones?

AACREA es el órgano ejecutor donde se aportan nuevas ideas y proyectos, se divide en varias unidades de trabajo. Cada unidad cumple una función importante.Yo estoy a cargo de la UNIDAD DE METODOLOGIA Y DESARROLLO PERSONAL, allí se busca proveer las herramientas metodológicas y apoyo para un funcionamiento eficiente de la red CREA, entre otras cosas. Los presidentes CREA duran sólo 2 años, el equipo puede variar o no, pero generalmente las mismas personas no están más de 6 años. Por eso debés dejar lo mejor de vos en ese periodo.

Yo ya estoy cumpliendo mi tercer año, pero no sé si el próximo presidente me va a elegir para seguir.

Foto: agrositio.com

¿Qué nos podés contar de tu experiencia?

Lo más interesante es la posibilidad de relacionarte y tender redes. Tengo la oportunidad de participar en Congresos muy importantes, que te permiten aprender y crecer.

En 2016, en un congreso nacional, me tocó estar a cargo de uno de los disertantes, Imma Puig, la psicóloga del Barça y tuve la posibilidad de escuchar sus experiencias, ¡es muy motivador!  En el último congreso tecnológico nos tocó compartir con una mujer tech de HostPapa, un líder en hosting ecológico, una neozelandesa que intervino en un conflicto por un lago, donde logró unir las partes públicas y privadas para resolverlo.

Sin dudas estos cargos te abren muchas puertas.

¿Y tu ingreso en el grupo directivo fue el primer antecedente de la incorporación de una mujer en 60 años, verdad?

Si, por ejemplo, el miércoles que tenemos una reunión de presidentes, de 220 sólo 8 son mujeres, que tendrían posibilidad de ser vocales o que algún presidente las elija para subir. Yo no soy feminista ni machista, pero creo que lo importante es que se elija la persona más capaz, sea hombre o mujer. Pero es cierto que las mujeres nos animamos menos a enfrentar estos grandes desafíos.

Y hablando de desafíos, ¿Cuál es tu próximo desafío?

Próximamente tendremos el Congreso Nacional de Asesores CREA y me han pedido ser la presidenta del congreso, asi que, ese es mi próximo desafío. Siempre debe haber una primera vez, lo que no sé, lo aprenderé. Así podré salir de mi caja mental y aprender algo nuevo.

Fuiste partícipe de varios Congresos de Mujeres, ¿cómo fue esta experiencia?

Si, ahora debido a esta apertura de mujeres en AACREA, que se hizo pública, nos han empezado a invitar a participar de diferentes encuentros. Hace poco se realizó uno organizado por Voces Vitales (Organización que tiene como misión fortalecer el liderazgo de las mujeres de nuestro país para impulsar el crecimiento de sus comunidades), donde participó la embajada de E.E.U.U. y me tocó representar a la institución.

Foto: gentileza Crea

¿Cómo te llevas con todos tus roles?

Me tengo que ir cambiando el sombrero, porque en AACREA soy una ejecutiva, llego a casa y soy mamá, en la empresa soy técnica… pero me gusta, me llevo bien con eso, porque ningún rol me saca de mi esencia, por supuesto que uno se va adaptando y amoldando a cada rol, pero mantiene siempre lo que es, mis valores.

¿Cómo llegaste a armonizar tu vida familiar con tu trabajo?

Cuando los chicos son chicos la prioridad siempre fue mi familia y me tocó sacrificar mucho tiempo de mi profesión por ellos, pero fue una elección. Es difícil armonizar con una misma, con las culpas y los reclamos que una misma se hace más que del entorno.

Ahora ellos ya son grandes y me ayudan un montón. A esta edad estoy realmente disfrutando mi rol de mujer y mi espacio de crecimiento personal, pudiendo elegir. Incluso en mi matrimonio, encontrar los espacios para la pareja, que antes por ahí se hacía más difícil.

El otro día me invitaron a la facultad de Agronomía a disertar en la materia de Ética Profesional y yo les decía a las chicas que ahora los tiempos cambiaron y los mandatos respecto al rol de la mujer también, así que ellas son más libres para decidir. Y a los varones les decía la importancia de que los hombres acompañen a las mujeres en las decisiones que quieran tomar. Yo tuve la suerte de tener un esposo que siempre me acompañó y creo en la frase “que el buen amor te hace crecer”, siempre agradezco a Juan Cruz, mi marido, por ayudarme a crecer a mí también y que no fuera como otros hombres que crecen a costa del sacrificio de sus esposas y su familia. Mucho de lo que soy hoy ha sido porque él me ha ido apuntalando en esos momentos de duda, igual que mis hijos y toda mi familia, que me inculcó los valores del trabajo, el ser agradecida, respetuosa y ser feliz con lo que uno tiene y lo que es.

¿Hiciste alguna vez terapia? ¿Qué cosas te ayudaron en la vida?

No, no hice nunca terapia, hago a veces reiki, me encanta que me hagan masajes. Y hace dos años hice coatching, ese fue un antes y un después para mí. Aprendí a ser mejor persona y profesional, cuando empecé a plantearme quién soy y quién quiero ser. Y lo que más me ayudó es plantear mi misión y saber qué quiero ser, que tal vez sea ser menos profesional y más humano.

¿Cómo es tu costado solidario?

No participo con ninguna institución puntual, pero desde CREA tenemos un programa de mentores en escuelas secundarias. A mí me toca el IPEM 363 con Pilar Pucheta, visitamos colegios, recibimos pasantes en la empresa. Me gusta ese rol, me hace sentir bien.

En general me gusta que la gente a mi alrededor se sienta bien. Estoy convencida que crear un ambiente agradable depende de cada uno y la forma como nos relacionamos con los demás.

¿Tenés un perfil bajo?

Si, totalmente, me cuesta mucho esto de exponerme, es parte de mi desafío. Trato de sentirme bien y brindar lo mejor de mí, hasta donde puedo y cuando tengo que ir a dar una disertación trato de no imponer mis ideas, si no de aportarle cosas a la audiencia desde otro punto de vista, pero no como una verdad absoluta, porque no lo es.

Foto: Mónica Villanueva

Me gusta ofrecer todo lo que sé, no quiero guardarme nada, porque creo que de esa forma uno puede aprender cosas nuevas de cualquier persona.

¿Cómo ves el rol de la mujer actual?

Lo veo cada vez más activo, más inclusivo. Veo que los hombres están más abiertos, y yo como mamá tengo la oportunidad de enseñar a mi hijo varón que él puede hacer las mismas tareas que sus hermanas, lavar ropa, tender camas, limpiar, cocinar, igual que las chicas cortan el pasto. Creo que es muy importante que las mujeres tomemos conciencia de esto para el bien de las mujeres y los hombres que vienen.

Entre mis hijos hablamos mucho y se plantean temas de mujeres y hombres y los hablamos entre todos. A nosotros, que somos más grandes, nos cuesta, pero los chicos lo naturalizan mejor. Y creo que es algo muy positivo.

Hay mujeres muy grosas y es muy bueno que se expongan, cuando las veo en los congresos y veo a esas mujeres tan importantes realmente me abren la cabeza y me planteo: qué puedo hacer yo, que no soy nadie al lado de estas mujeres, pero quizá si puedo aportar mucho a otras mujeres que todavía tienen miedo o les falta apoyo para enfrentar sus miedos.

A veces faltan oportunidades para que las mujeres podamos mostrar todo nuestro potencial. Y es nuestra responsabilidad de ayudar a otras mujeres.

¿Cuáles son tus proyectos a futuro, tus sueños?

Poder dar lo mejor de mí, seguir creciendo, me gustaría ayudar a otras personas, me siento una privilegiada y quiero que mis hijos sean las mejores personas que puedan ser, con la libertad de elegir. De hecho, mis hijos, que vienen de varias generaciones agropecuarias, han seguido caminos muy distintos: María Cruz es Lic. en Letras Modernas y Pilar es Bióloga, el varón, Jerónimo, todavía no decide, pero será su elección, nosotros no vamos a intervenir.

¿Te consideras una mujer plena?

Sigo definiendo qué quiero ser, estoy feliz con esto de seguir desafiándome, tengo ganas de crecer y hasta me han dado ganas de estudiar.

¿Sos muy familiera?

Si, la familia es mi prioridad, no tengo muchos amigos de la juventud, tengo unas pocas amigas del alma y por muchos años la prioridad fue la familia. Nos mudamos muchas veces asi que ocupamos mucho tiempo en las reuniones familiares cuando se podía. Siempre fui de apropiarme de cada lugar donde estuve, me encariño con la gente, el jardín la casa. Uno de los momentos más difíciles fue la mudanza de Gral. Villegas, me costó mucho venirme de allá, me había encariñado muy mucho.

Amamos la naturaleza y pasamos mucho tiempo en una casa familiar en las sierras, me gusta mucho tomar sol y pasar tiempo al aire libre. El resto del tiempo me dedico a las tareas de la casa, organizar las comidas, la limpieza. Me gusta mucho limpiar y tener la casa impecable, no es que lo haga todo el tiempo, pero si lo disfruto.

Si tuvieses que elegir momentos que te hacen feliz, ¿qué momentos elegirías?

Salir de vacaciones, reuniones familiares grandes, me encantan las reuniones y organizar y servir para que todos la pasen bien. Soy buena anfitriona y me encanta armar y preparar reuniones. Cuando mis chicos eran chicos armábamos campamentos en el campo y dormíamos todos en carpa. Cualquier río y una carpa me hace feliz.

¿Sos una mujer de fe?

Si, soy muy positiva, trato de recuperarme de las cosas malas y trato siempre de buscar soluciones y salir adelante. Es un proceso natural para mí, siempre fui así. Y gracias a eso pude ayudar a mi familia, por ejemplo, a mi suegra que padecía una enfermedad terminal y tratábamos de hacer sus días felices y de incluirla en las salidas y en los pequeños momentos.

Foto: Mónica Villanueva

¿Cómo imaginas tu vejez?

Falta mucho, jaja… me imagino llena de nietos. Quiero ser la mejor abuela. Me encantan los niños, me renuevan.

Si tuvieras que dejar un mensaje a las mujeres, qué les dirías?

Qué se animen. Que se descubran, que se conozcan, para saber qué quieren realmente y puedan luchar por sus sueños. Que conversen en con sus parejas, porque a veces creemos que el otro no nos va a entender y los hombres también necesitan que les hablemos desde el corazón.

Son muy buenos estos espacios, donde escuchemos a otras mujeres y empecemos a preguntarnos qué queremos realmente y por qué a veces no logramos ser felices. Romper esta creencia de que “es mi destino” y no puedo hacer nada para cambiarlo. Por nosotras y también por nuestros hijos, porque enseñar con el ejemplo es lo mejor. Si vos decidis ser la mejor ama de casa, la mejor mamá, eso está muy bien y creo que a todas en una etapa nos pasa, pero si después en la vida cambias de opinión y querés ser otra cosa, hacer otra cosa, también hay que animarse. Y cuanto más lo decis y lo compartis es más fácil salir adelante.

Siempre es bueno complementarnos con los hombres para trabajar juntos.

 

(*) La Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (AACREA) es una organización civil sin fines de lucro que nuclea a los grupos CREA. Está integrada y dirigida por productores agropecuarios.

Más información en: http://www.aacrea.org.ar/