Es difícil imaginar a una mujer dentro de un rubro tan masculino como el de la ferretería o el corralón, sin embargo, muy cerca de nosotros tenemos un ejemplo que puede cambiar nuestra manera de ver las cosas.

Allá por 1956 se inició la historia de esta familia emprendedora de Monte Cristo. En el almacén de ramos generales, La favorita, de Dovilio Gazzoni nació la sólida Casa Gazzoni que hoy conocemos. Mario Gazzoni, hijo de Dovilio y padre de siete hijos, se encargó de posicionar esta ferretería a nivel local y nacional. Actualmente, sus hijas mayores, Flavia y Evangelina, se complementan y llevan adelante con éxito el negocio familiar, con la ayuda y participación de sus hermanos.

Evangelina nos cuenta cómo siendo solo una niña, ya sus juegos y primeras enseñanzas tenían lugar en el local de su padre. Casa Gazzoni es más que un negocio o un trabajo para ella, es su vida y parte de su historia. En esta nota, ella nos muestra la mujer detrás de la empresaria.

Creció detrás del mostrador. Su padre les inculcó, a sus hijos e hijas por igual, el amor por su negocio. Empezó acomodando las vidrieras, luego comenzó a atender a los clientes y, tras el retiro del encargado y mano derecha de su padre, absorbió sus funciones en el área de logística. Cuando Flavia, su hermana mayor, cedió algunas responsabilidades para dedicarse a la docencia y su padre decidió retirarse, aunque no del todo, Evangelina se convirtió en la cara visible de la firma.

Desarrollada en un rubro netamente masculino como el de la ferretería es inevitable pensar que sus inicios no fueron fáciles. Pero al contrario de lo imaginado siente que pudo adaptarse sin problemas. Desde muy pequeña se relacionó con empleados, proveedores y clientes, por lo que nunca se vio intimidada. Incluso cree que le ha sido más fácil moverse en un mundo de hombres.

En su rol de encargada intenta propiciar un clima amigable de trabajo. Sostiene que mediante cierta flexibilidad ha logrado construir un lazo de confianza mutua con las personas que trabajan en Casa Gazzoni.

En su vida personal, ha pasado por momentos de quiebre que la han llevado a replantearse muchas cosas. Su divorcio, por ejemplo, impulsó una metamorfosis de la que su abuela Laura fue cómplice. Con la ayuda de su sabiduría y experiencia, Evangelina logró ver el mundo desde otro lugar y enfocarse en su felicidad, bienestar y crecimiento personal.

Madre de Juan Pablo de 12 años, se reparte entre las exigencias de la ferretería, las de la casa y las de la crianza de su hijo. Siendo una mujer que le dedica muchas horas a su trabajo, destaca la importancia de compartir tiempo de calidad con él y el intentar no perderse nada de su crecimiento; disfrutar de todos los momentos, pequeños y grandes.

Esta empresa de origen local se convirtió en el corralón destacado de la Red Minetti hace poco más de un año y fue reconocido a nivel nacional por la empresa Holcim. En aquella oportunidad también le tocó a Evangelina ser la cara y voz de la empresa frente a un auditorio lleno de personas, en su gran mayoría hombres. Su actividad le ha permitido y demandado capacitación en las áreas de administración, ventas y logística. Además, ha participado de coachings que la han motivado a redescubrirse como empresaria, como mujer y como persona, cambiando su perspectiva  y actitud ante la vida.

Ella no se imagina en otro lugar que no sea su negocio. Evangelina nos remarca todo lo que ha aprendido de su familia, de sus compañeros de trabajo, de las vicisitudes y de su formación constante.

Actualmente, al frente de una empresa con más de 60 años de trayectoria, se muestra segura con la experiencia adquirida, abierta a aprender y dispuesta a enfrentar los desafíos que los nuevos tiempos presentan, para que Casa Gazzoni no cese de crecer y de ganar reconocimiento.

Sin duda este es otro ejemplo de mujeres que van al frente.