Comienza el otoño y se deja ver, sobre todo en las veredas, los árboles inician el marchitamiento de las hojas, las flores de verano empiezan a morir y pareciera que todo está más seco… Eso pone un tinte triste a la visión. Pero deberíamos saber que existen maravillosas plantas que llenan de color nuestro jardín en otoño y además es el momento ideal de podar y trasplantar árboles. Y saben qué? Podemos tener verde y vivo nuestro jardín en otoño… Colocando un césped de invierno, buscando plantines de estación, o los bellos lirios, lavandas, hemerocalis, que florecen en invierno y dan un aroma único. Si ponemos un poco de amor y atención a las plantas perennes que tenemos y las protegemos del frío, todo se mantendrá muy vivo a pesar del frío.

Recordemos que es elemental que las plantas reciban la cantidad de agua necesaria (ni más ni menos) y sobre todo, es mejor regarlas por la mañana, dado que las siestas aún están calurosas y es el momento en que las plantas transpiran y en el mismo acto toman agua del suelo y con ella los nutrientes de la tierra.  Por lo tanto siempre es muy bueno mover la tierra de las cazuelas de todos los canteros y agregarle fertilizante, si ya tenemos lograda tierra fértil a partir de nuestro cómpost, pues sacamos una pala generosa y la esparcimos en cada planta. Si no tenemos listo el compost aún, entonces podemos ir hasta el vivero y conseguir: triple 15, que es el fertilizante más común y colocar una cuchara sopera por planta, bien esparcida y no muy cerca de la raíz. Además, podemos agregar lombricompuesto que ayudará a mantener la humedad del suelo, y por supuesto todos los restos de las hojas que están secándose, colocadas en las cazuelas de las plantas favorecen la nutrición de estas.

Todo muy bonito… Pero con el inicio del año escolar… En qué momento hacemos todo eso? Es verdad, es difícil dedicarle tiempo al jardín, por más que esté re claro que nos devuelve mucha paz, podemos hacer algo combinando los momentos, por ejemplo, mientras colgamos la ropa, ponemos el sapito a que riegue y entre que barremos la casa y la vereda salimos y lo corremos de lugar, y como las tardes aún son tibias, organizamos merienda en familia en el jardín, y mientras merendamos vamos moviendo la tierra con una pala. O tratamos de usar el fin de semana para esto, a los niños les hace muy bien el contacto con la tierra y que mejor que lo hagan aprendiendo a cuidar, sabiendo que la naturaleza es tan grata que nos devuelve flores por una mínima atención.

Ahora si, manos a la obra y que el otoño nos encuentre con un jardín precioso y el alma feliz. Hasta la próxima.