En un mundo tan consumista, tan apresurado, tan cambiante, los objetos suelen tener dos destinos: los desechamos rápidamente después de usarlos y reemplazamos por cosas nuevas o los sobre-valoramos y llenamos de emociones innecesarias que deberíamos poner en seres humanos, no en objetos.

Visitamos a Romy, artesana local, emprendedora de Monte Cristo, a quien le solicitaron reciclar unos pequeños muñecos para el jardín de una escuela pública. De esta conversación surge una hermosa nota que te hará pensar sobre tu rol de mujer.

A los 45 años se dio cuenta que sus hijos habían crecido, que había finalizado un ciclo en su vida y comenzaba uno nuevo.

“Cuando me di cuenta que me sobraba el tiempo empecé a buscar algo para hacer”, su mamá y abuela tejíany aunque nunca le enseñaron esos recuerdos activaron sus ganas y de a poco empezó a tejer cositas pequeñas.

Para Romy tejer es totalmente terapéutico. Crear y saber que sos capaz de crear algo.

“Cuando hago algo me gusta tomarme mi tiempo y hacerlo con mucha atención, pensando en quien me lo encargó. Prefiero no trabajar en serie, hacerlo personalizado, poniéndole un toque especial”. Así describe Romy la pasión que pone en cada una de sus creaciones. Nunca lo pensó como un trabajo, pero poco a poco se dio cuenta que a la gente le gustaban sus “artesanías” y empezaron los pedidos. Su marido es quien la ayuda con la venta y la cobranza, también sus hijos con las redes sociales.

Serendipia, nombre que le puso al proyecto, es el acto de descubrir algo valioso de forma inesperada y esto es, lo que Romy dice, que le pasa a sus creaciones. Pasa algo mágico con sus muñecos, al unir cada una de sus partes ella siente que cobran vida. Basta mirarlos para sentir que nos sonríen o nos hablan.

Generalmente las cosas artesanales no le gustan a todo el mundo, sólo los que compran lo valoran y generalmente no se fijan en el precio.

Pero reciclar los muñecos del Jardincito de la Escuela 25 de Mayo no fue lo único especial que le tocó hacer. Hace poco donó una tanda de  muñecos de apego al hospital de niños. Fue una manera de devolver  a la vida tantas cosas buenas que uno ha recibido, como por ejemplo: tener 3 hermosos hijos, que hoy son adultos, pero cuando eran niños les tocó pasar varias horas de su vida en la sala de espera de un hospital público, para ser atendidos (por cuestiones menores, por suerte). Esa anécdota, lejos de ser recordada como con nostalgia fue una gran oportunidad para Romy y sus hijos de aprender que hay muchas personas solas, que recorren hospitales, que atraviesan enfermedades y necesitan del cariño para sobrellevar esas cosas que la vida les puso en el camino.

A sus hijos los crió sin miedos, sin complejos. Fue mamá a los 19 años. Cuando nació su primera hija, Micaela, cambió su mundo, de repente ella desapareció. No decidió ser mamá pero pasó y se abocó a eso. Luego llegaron Julieta y Emiliano. Siempre los crió para que sean autosuficientes. De esa forma le dio las herramientas para que se valieran por sí mismos. Y les inculcó la curiosidad por explorar, porque el mundo está lleno de cosas lindas.

Romy cree que las mujeres en Monte Cristo están cambiando. Hay muchas mujeres que ni siquiera se imaginan salir solas de su casa y otras que sí, que salen, que viajan. Para algunos hombres es más difícil aceptar esto que para otros, es difícil para ellos entender la necesidad de libertad, son miedos. Ellos se tienen que adaptar a eso, a las decisiones de las mujeres, a respetar sus sentimientos, sus deseos. Romy afirma con total convicción que “no es necesario que te quieran mucho, si no, que te quieran bien, como uno es, con lo bueno y con lo malo, si no, no sirve”.

“Conozco mujeres que se separan después de muchos años, sus maridos les dejan la casa el auto y después se encuentran solas y con miles de gastos que sostener. Por más que hayas trabajado toda tú vida a su lado, criando los hijos y manteniendo la casa, cuando eso pasa te quedas sin nada. Cuando sacás cuentas tenés unos hijos hermosos, una casa divina, pero nada más. Las mujeres están aprendiendo que valen, que tienen sueños, que tiene sentimientos y son importantes”.

Es lindo reflexionar sobre estos temas que afectan a muchas mujeres, sobre todo después de los 40. La charla con Romy nos dejó mucho que pensar, espero que a vos también te haya gustado.

Podés visitar la fanpage de Serendipia en este link: Serendipia