Hace un tiempo que me encuentro con personas que manifiestan esa fuerte necesidad que tenemos  a veces de cambiar algún aspecto de nuestra realidad. Ese deseo profundo de que las cosas sean distintas, de sentirnos libres, merecedoras de una vida mejor, de vínculos sanos, de abundancia, de felicidad, etc.

Y me encanta compartir esta idea de que “el cambio comienza con un deseo profundo”, eso que se siente en el pecho y que luego nos da una idea para pasar a la acción. Hay un “quiero cambiar” que nos conecta con el hacer! Que nos anima a empezar. Nos pasa algunas veces en la vida y es el motor para estar mejor….

¿Qué nos conecta con ese deseo? ¿Qué desata esa necesidad de cambio? ¿Qué hay en lo profundo de esa búsqueda?

Frecuentemente lo que nos hace replantearnos el modo de vida, es una crisis. Del orden que sea: personal, laboral, financiera, vincular, social, de salud, etc.… Algo que no nos hace bien, empieza a decirnos que necesitamos un cambio. Y aparecen todo tipo de pensamientos y sensaciones, a veces de mucho malestar, otras inspiradas en el placer de ver a otros que pudieron encontrar el bienestar en la vida y sentir que nosotras también llegaremos a eso. Lo importante ahí es el registro que hacemos de todo ese sentir y pensar, y la acción que surge a partir de eso.

¿Cuál será el camino que elegiremos luego de descifrar ese sentir?

Por ejemplo, si notamos que estamos quejándonos mucho de una situación o de una persona, o muy preocupadas por algo y no podemos dejar de pensar en eso. O quizá enojadas con alguien de nuestro entorno, o con un grupo, una institución, lo que sea! ¿Qué hacemos? ¿Llamamos a alguien para descargarnos y gritar un poco para que se nos pase? ¿Lloramos? ¿Discutimos? ¿Nos quedamos rumiando en esos pensamientos destructivos? ¿Nos vamos de compras para entretenernos? ¿Empezamos una serie nueva o un libro? ¿Renunciamos abruptamente al trabajo?

¿Y después? Cuando pasa el tsunami emocional, cuando la marea baja. ¿Cómo estamos? ¿Cómo nos sentimos?

Si la respuesta es: “¡fantástico!”. Seguramente has encontrado un camino que te hace bien.

Pero si te sentís bárbara un ratito, unos días, y después vuelve el malestar, sería muy enriquecedor para tu vida que te cuestiones dónde estás poniendo el foco. ¿Qué puedo hacer para salir de esta situación que me hace tan mal?

Ese es el primer paso para cambiar. Animarse a cuestionar nuestras costumbres, nuestros patrones, nuestras creencias. Animarnos a decir “quiero una vida diferente”! Desde ahí surge la fuerza para comenzar a delinear la transformación!

Es un impulso interno que nos motiva a bucear en nuevas opciones, empezar a soñar con lo nuevo, aunque no sepamos cómo ni cuándo, pero confiando que es posible…..

Esa fuerza interna que hace que los seres humanos desarrollemos habilidades, estrategias y realidades maravillosas, es lo que queremos contagiar desde este espacio.

Para que tomes la decisión de transformar lo que deseas, abraces tu fortaleza interna y salgas afuera con tus nuevos planes para concretarlos….

Si ves que estás demasiado pendiente del afuera, entregando la responsabilidad de tu sufrimiento a la situación o personas que te rodean, sin poder cambiar nada, es el momento ideal para que replantees tu realidad. Lo que soñas para tus días próximos.

El cambio empieza en nuestro interior, SIEMPRE!

Y creerlo nos da la posibilidad de crearlo.

Estoy muy agradecida de que podamos acompañarnos en este intento de ser mejores cada día.

Gracias por leernos. Y a quienes nos escriben y comparten sus sentires, nuestro reconocimiento especial….

Que tengan una hermosa jornada!

Hasta la próxima…