Qué tan creativa sos en tu emprendimiento? 3 claves para diferenciarte

Muchas veces creemos que para diferenciarnos debemos publicar todos los días en redes sociales, a más contenido más éxito o más ventas y nos volvernos locas tratando de generarlo, llenando huecos, cuando en realidad la clave está en la innovación.

Claro que todas tenemos que aprender a vendernos, pero existe un mito en la idea que venderse es estar permanentemente en exposición. Venderse es decir poco, pero lo correcto y preciso de forma estratégica, para que te escuchen tus clientes o potenciales clientes. En lugar de trabajar como locas, día y noche, tenemos que aprender a trabajar de forma inteligente (menos tiempo para ganar más) y aprender a generar las oportunidades de negocio.

Las 3 claves del éxito de tus productos o servicios:

La innovación es la llave para que nos elijan entre un mundo de ofertas, todas iguales. Es importante entender “que fabriques o vendas algo bonito no quiere decir que salgan todos corriendo a comprártelo”. Es ahí donde entra en juego nuestra visión, nuestro valor diferencial, la clave de tu éxito.

La creatividad juega un papel fundamental, porque las cosas diferentes no pueden copiarse, surgen de la invención, de la creatividad, de la unión de ideas generando una idea nueva, única. Muchos analistas dicen que se trata de encontrar las necesidades del mercado para ofrecer nuevas formas de satisfacerlas. Está más que probado que también se pueden crear esas nuevas necesidades, son diferentes caminos hacia un mismo objetivo.

El posicionamiento es muy importante, porque debemos aprender a posicionarnos en la mente de nuestros clientes como algo novedoso, increíble, capaz de cambiarles la vida o mejorarla. Y eso se logra con “comunicación”. Aprender a usar el lenguaje te abrirá muchas puertas, por eso dedica tiempo a aprender a escribir, a hablar y a transmitir con imágenes, con aromas y sonidos lo que quieres decir.

Entonces… ¿cómo mezclamos o unimos estos 3 factores para llegar a un producto/servicio exitoso?

Para innovar no basta con sentarse con un cuaderno y lápiz para que llegue la idea perfecta… así te vas a quedar sentada toda la vida. A la innovación hay que ayudarla con trabajo y esfuerzo y acá es dónde entra “la creatividad”. Para que las ideas surjan debemos nutrir a nuestro cerebro de millones de imágenes e ideas de otros. Cuando todo esto entre en nuestra mente debemos hacer las preguntas correctas:

Qué hace aburrido a mi producto?

Cómo podría mejorarlo?

Qué tienen y no tienen los demás?

Escucha a tus clientes, muchas veces ellos tienen la clave… una sugerencia, una pregunta, una afirmación puede disparar una idea. Luego de que hayas trabajado varias horas en esto necesitas relajarte. Salir a caminar, andar en bici, sentarte a contemplar la naturaleza, dormir… cosas que no impliquen el máximo de atención de tus sentidos, sino más bien que puedan estar en piloto automático. Esto permite a tus neuronas interconectarse y trabajar. Una vez que las ideas se batan correctamente en tu cerebro vendrá la inspiración y boom!

La próxima vez que te sientes a pensar en esto, seguramente aparecerán ideas, tal vez al principio no las entiendas muy bien o sean descabelladas, no importa, anotalas igual… poco a poco tomarán forma. La idea perfecta será una combinación de viejas ideas con un giro de rosca y el toque personal que le da tu propia visión y que la convierte en una idea nueva. Luego entrará en juego el posicionamiento, ese piripipí se lo darás vos, con más ideas. Aquí es donde debés conocer en detalle qué cosas le gustan a tu público, qué valoran, qué les interesa, qué están dispuestos a dar por esto que vos les ofreces.

¿Cuál es el valor simbólico de tu producto o servicio? Y algunas respuestas pueden ser: Te hace pertenecer a un grupo, te hace más inteligente, más linda, más querida, mejor mamá. ¿Qué te ofrece detrás del objeto, detrás del nombre?

Un dato importante!

La innovación va de la mano de la excelencia, esto de querer ser siempre mejor, de la búsqueda constante de crecer, de mejorar… nunca quedarse con la primera idea, esa seguro es genial, pero imagínate cuanto mejor podría ser si seguís pensando. Agregarle algo, cambiar el color, darle un nuevo uso, una presentación diferente, materiales distintos… Crecer e innovar siempre. Si te quedás, seguro vendrán a copiarte la idea. Una vez que seas la primera, los de atrás siempre correrán con desventaja.

No solo es bueno para tu producto, también es bueno para vos, porque la creatividad estimula tus neuronas. Nuestro cerebro ama la novedad, leer, mirar fotos, ver videos, escuchar historias, ver gente distinta, visitar lugares… eso nos hace sentir vivas. Enciende la llama eléctrica de nuestro cerebro, por eso debemos usar esa energía y convertirla en productividad, como lo hacen muchas emprendedoras y emprendedores.

En todo se puede innovar? Si, claro, en todo!

Acaso no has visto helados o paletas con trozos de todo tipo, formas increíbles, rellenos nunca pensados. Moda que parece de otro planeta, objetos que jamás hubiésemos imaginado, servicios de todo tipo… en las cosas más simples y sencillas se puede lograr una vuelta de rosca.

Dicho todo esto te desafío a ser creativa. Hoy es el día, no esperes la inspiración. La inspiración comienza cuando se enciende la luz en tu cabeza y el interruptor es 100% emocional y la emoción es generada desde los pensamientos. Adivina qué! Vos sos quién genera tus pensamientos, así que activa ahora el impulso creativo, estoy segura que leer esta nota ya te puso en modo: “ganas de hacerlo”. Ahora solo tenés que empezar a sacar ideas de tu cabeza, escribilas en un cuaderno, sin censura, no importa lo tontas que parezcan o lo imposibles, todo sirve como generador de una idea genial.

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