Ocupa gran parte de su tiempo libre en hacer sesiones fotográficas con familias, embarazadas, recién nacidos, bebés, siempre rescatando el momento justo para retratar el amor y los sentimientos de esos vínculos tan estrechos como puros.

Fotógrafa de oficio, durante la adolescencia descubrió su pasión mirando una fotografía y desde ese momento fue entrenando el ojo fotográfico mirando con el corazón. Su musa inspiradora fue su única hija y desde que nació empezó a confeccionar artesanalmente álbumes biográficos con imágenes propias y ajenas.

En la actualidad ha completado 17 tomos y a pesar de que aquella niña creció y tiene 26 años sigue con el mismo espíritu de seguir completándolos y sueña en un futuro hacer lo mismo cuando lleguen los nietos.

Marisa Theler compartió con Épicas Mujeres una intensa charla donde nos abrió las puertas de su corazón y de su hogar para hablarnos de lo más importante de su vida: su hija y la pasión por la fotografía, sus vivencias, secretos y confesiones de una mujer que a los 52 años está cumpliendo el sueño que la transforma en una mujer plena y feliz, aunque sea por momentos.

Como te iniciaste en la fotografía?

Me gusta, desde que era adolescente, a los 16 ó 17 años hubo una foto que me marcó, la tomo el fotógrafo de mi casamiento, se la habían hecho a mi prima, es la fotografía del ojo. Cuando yo ví esa foto me impactó mucho y hasta hoy tengo pendiente hacerla. Más allá que siempre me gustaron las fotos, cuando nació mi hija descubrí que sacarle fotos era mi pasión. No le saqué todas las que hubiese querido porque los rollos eran caros, yo no tenía cámara, usaba la que me prestaba mi tío que era una Pentax, mi hija fue mi mayor inspiración.

Soñaste con estudiar y formarte en la fotografía?

Si, pero tenía una hija muy pequeña y había que cuidarla. Creo que todo se da a su debido tiempo porque de la manera más loca se me dio la posibilidad de comprar una cámara. Una fotógrafa me ofreció una cámara usada y gracias a mi amiga Eugenia, que me prestó parte del dinero, la compré. Y ahí tuve mi primera cámara profesional cuando tenía 48 años.

Tu hija Natalí, ha sido tu modelo desde siempre, que significó la maternidad en tu vida?

Me separé cuando Natalí tenía 3 años, nos tuvimos que venir de Buenos Aires y el cambio fue brusco ya que vivíamos en un departamento muy pequeño y nos vinimos a una casa que alquilamos inmensa, fría… Este fue un golpe muy fuerte, yo me casé para toda la vida…con la ilusión que tiene la mayoría. Me enamoré y me fui a Buenos Aires sin dudarlo, tenía 16 años y me casé a los 19, era muy joven. Tarde casi 6 años en tener a mi hija porque no podía quedar embarazada así que mi hija fue mi milagro, obviamente que no cambio todo eso, por nada en el mundo. Ella es todo para mí.

Alguien te ayudó a descubrir esta inclinación hacia la fotografía?

Mi mamá me lo dijo toda la vida: a vos te gusta mucho la fotografía te tienes que dedicar a eso. Y yo primero no me animaba, pero a los 48 años uno aprende cosas de la vida y ahí me arriesgué.

Desde que empecé hasta ahora noto que he avanzado mucho a pesar de que todo lo hago en forma autodidacta. Trato de mejorar, trato de innovar, de tener siempre una idea nueva.

Que representa la figura de tu madre?

Mi mamá está presente en toda mi vida… Le he sacado muy pocas fotos, porque no quería pero fue ella la que me ayudó, ella siempre me decía vos te tienes que dedicar a eso porque es lo que te gusta, lo que vos amas y bueno creo que ella me dio una mano, está en cada foto que tomo.

Tuve una relación muy estrecha en los últimos años, mi mamá era muy estricta cuando yo era chica, pero en los últimos años yo vi, tanto mi madre como mi padre, lo que fueron conmigo, con mi hija y lo que hicieron por nosotras.

Cómo venciste el miedo a probar?

Lo sigo venciendo cada vez que tengo una sesión, después que llego y empiezo se pasa, pero el miedo siempre está. Siempre fui más corazón que técnica. Nunca me consideré profesional en esto, y ese es un error me lo dijo un profesor que tuve en fotografía: “un profesional no es el que tiene un diploma sino el que lo hace con pasión y ama lo que hace”.

Cómo es la relación con la fotografía en tus trabajos?

A mí me gusta lo que hago, amo lo que hago por ahí estoy con una mamá o un bebé y me enamoro de ellos, me enamoro de las familias, me parecen que son la familia perfecta. Me atrapa tanto que me enamoro de la obra que yo cree. Pero no considero que mis fotos son mejores que las demás, al contrario.

Tus trabajos están más inclinados hacia la familia, la maternidad, recién nacidos… por qué?

 Son las fotos que más me gustan, es decir…la fotografía me gusta toda, en la foto queda algo para toda tu vida y el gesto de ese momento que logres no tiene precio para mí.

Inmortalizar esos momentos de una madre con su hijo cómo lo preparas?

Las primeras fotos siempre están media tensas, muy duras pero yo les voy hablando, los hago reír y se van soltando entonces puedo tomar la foto que yo quiero. Cuando hay amor en las personas se va a reflejar y trato de tomar ese momento, por lo general lo logro. Siempre pienso en el vestuario, que ponerle a la mamá o que accesorio agregar. No pienso en cómo le voy a sacar porque eso lo determina el ambiente. Es una bendición que hasta ahora me ha tocado gente muy buena conmigo y se prestaron más que bien y esto muy agradecida a todos.

La fotografía de recién nacidos o de bebés tiene un cuidado especial ¿cómo te preparas?

Si con un bebé tienes que tener mucha paciencia porque son sus tiempos no los míos, podés estar horas. Las disfruto mucho, verlo dormido tan indefenso…te enamoras. También involucrar a la familia para que ese niño tenga el recuerdo de su madre o de su padre o hermanos. Y a su vez entablas una linda relación con esas personas.

Te has ganado un lugar en las sesiones de este tipo porque no hay muchos especialistas aquí en Monte Cristo?

Sí, es cierto. Yo me saqué algunas fotos estando embarazada y a mí no me gustaba sacarme fotos, siempre me veía horrible en las fotos, me sacaba una cada tanto, como para que mi hija tuviera el recuerdo. Y ahora me arrepiento de no haberme sacado más fotos porque era joven y me pregunto por qué y eso creo que también lo aprendí después de los 40, ahí me empecé a sacar fotos porque aprendí a quererme. Me hubiese gustado tener más fotos con mi hija entonces, ahora a otras mamás les puedo sacar muchas fotos con sus hijos.

 Que mensajes le dejarías a las madres?

Que no dejen las fotos en un CD, las fotos se tienen que ver, se tienen que tocar. Si bien es imposible imprimir todas, pero imprimir las que puedan para que los hijos puedan tener el recuerdo de gran parte de su vida.

Estas cumpliendo el sueño de hacer lo que te gusta?

Y cumplo el sueño de sacar fotos, que me digan “¡que buena que está!” pero sobretodo dejar ese recuerdo en esa mamá y en ese bebé que un día va a crecer, para mí eso no tiene precio. Yo agarro una cámara y me transformo, trato de lograr el momento, por ejemplo, en los eventos siempre tratar de tomar ese abrazo, los momentos más emotivos y de espontaneidad.

¡Cuál es tu máximo sueño?

Creo que como todo fotógrafo que una foto mía sea valorada o expuesta. Que alguien me diga que mi trabajo está bueno para exponerlo.

De acuerdo a tu experiencia que le dirías a las mujeres que tienen ganas de hacer algo y lo postergan?

 Que luchen, que nunca pierdan el objetivo. Siempre que soñas algo mucho y lo tratas de visualizar siempre se cumple, en algún momento llega, nunca hay que dejar de soñar. Tengo una frase que si bien no es mía desde hace muchos años que me acompaña “No podemos estar felices todo el tiempo, yo soy feliz todos los días, pero no todo el día”.

 

La vida en imágenes…

 Abre sus grandes ojos celestes, heredados de su madre y nos muestra orgullosa las páginas de algunos de los 17 álbumes que recorren la vida de su hija, contándonos con mucha emoción parte de cada momento relatado con tanto amor, ternura, hermosos recuerdos que Marisa dejo inmortalizados en esas páginas con el sello del más puro amor materno para que quede testimoniado en cada uno de esos libros. Algunos de los tantos escritos manuscritos expresan ese sentir “…Hija siempre guarda en tu corazón cada uno de los momentos vividos, recuerda que siempre estaré a tu lado y que sos mi milagro más maravilloso.”

Además nos cuenta “Quise que mi hija tuviese toda su vida en estos álbumes”. Contienen escritos, la primera ecografía, figuritas, libretas, cartas, publicaciones de diarios, todo lo que le pude guardar, la mayoría son fotos, todo con sus fechas. Todavía tengo muchas fotos para guardar impresas y todavía no he tenido tiempo para seguir. Mi hija ama esto, lo valora muchísimo…siente que es su vida, si tuviese que salvar algo de la casa sacaría los álbumes”.

 

Tapa de revista

 Su hija Natalí fue tapa de una de las ediciones de la revista “Ser padres hoy” del  año 1992 y nos relata cómo sucedió “..presenté una foto en la que Nati estaba con el chupete de su prima Macarena, le pedí a mi hermana Adriana que me la saque. Yo cuando quede embarazada compraba las revistas “Ser padres” y en la última sección llamada “Angelitos” publicaban fotos de todos los bebes que les mandaban entonces yo mandé esta foto para esa sección y ellos me mandan un telegrama diciendo que les había gustado la foto y que por favor nos comunicáramos con la revista. Habló el Papá y le dijeron que estaban interesados en una posible portada. Nos citaron para el 5 de diciembre, ella tenía 10 meses, le sacaron las fotos y en mayo salió publicada en tapa”.