Paulina Flores Oberlander tiene tres años y en agosto le diagnosticaron un neuroblastoma de grado IV. Se trata de un tipo de cáncer que actualmente no tiene tratamiento en Argentina. Sus esperanzas dependen de un tratamiento de ensayo de inmunoterapia al que podría someterse en el hospital Sant Joan de Déu en Barcelona​.

Este tratamiento cuesta 310.000 euros, un coste imposible de afrontar para su madre, Sofía Oberlander, y su padre, Sebastián Flores Luti, una abogada y un odontólogo de Santiago del Estero, la ciudad donde viven y trabajan. Junto con la ayuda de toda su red familiar, iniciaron una campaña solidaria para reunir los fondos que necesitan para pagar el tratamiento, pero aún les falta el 70% del dinero.

Hasta mayo de este año, Paulina hacía lo que todas las niñas de esa edad hacen: jugaba en su casa, iba al parque, en triciclo, completaba rompecabezas y se maquillaba para jugar a ser mayor.

Una tarde, como le dolía el brazo, la llevaron al médico y descubrieron que tenía una fisura de codo. Si bien era raro porque los adultos a su cargo no tenían constancia de ninguna caída, lo tomaron como algo que le puede pasar a cualquier niña de esa edad.

A las pocas semanas de que le sacaran el yeso, empezó a tener episodios de fiebre muy alta y sostenida. La hospitalizaban y la medicaban pero cuando volvía a casa la fiebre le volvía a subir. Hasta que, a fines de julio, Paulina empezó a quejarse de que le dolía la cadera y sentía dolor al andar.

Sin un diagnóstico claro y con molestias tan intensas que algunos días hasta se transformaban en alaridos de dolor, sus padres exigieron en el Centro Provincial de Salud Infantil (CEPSI) de Santiago del Estero que autorizaran una derivación al sanatorio Allende en Córdoba.

El 1 de agosto se enteraron que Paulina tenía un tumor,un neuroblastoma de grado 4. Sofía contactó con el doctor Jaume Mora, director científico del servicio de Oncología y Hematología del hospital maternoinfantil San Joan de Déu en Barcelona quien sugirió intentar un tratamiento de ensayo de inmunoterapia. Un tratamiento que no se hace en Argentina.

Aunque los ensayos de laboratorio siempre corren por cuenta de las empresas que investigan si determinados protocolos para ciertas enfermedades son efectivos o no, esa parte (la inmunoterapia) es un eslabón de todo el tratamiento al que se tiene que someter Paulina: cinco ciclos de quimioterapia, una cirugía, y la radioterapia. La condición para recibirlo es que se debe hacer sí o sí en ese hospital.

Si bien Paulina ya fue admitida para iniciar el tratamiento y todavía se debe recuperar de una quimioterapia paliativa que le hicieron en el sanatorio Allende de Córdoba, falta que su familia reúna el dinero suficiente para que le den un turno en el San Joan de Déu.

Es un largo y costoso recorrido –los 310.000 euros son solo para cubrir la parte médica– que sus padres intentarán afrontar. “Dejarán de lado sus profesiones y están dispuestos a trabajar en Barcelona de lo que sea, aquí Paulina tiene un 20 % de expectativa de vida”, dice Lorena Villoslada, tía abuela de la niña y quien se ocupa junto al resto de los familiares de gestionar todas las acciones solidarias.

Fuente: https://www.lavanguardia.com/