Noe Sosa es una chica simpática, cariñosa, sencilla y muy auténtica. Es profe de danza en Monte Cristo, a sus 30 años su vida dio un vuelco y dice estar en “su mejor momento”. “La amorosa”, como le dicen todos, lleva 15 años dando clases y muchos niños pasaron por su escuela de baile. Deja todo su corazón porque le encanta la danza y le encantan los niños pero hoy siente que empezó un nuevo ciclo en su carrera. “Épicas Mujeres” charló con ella y nos contó cómo un simple comentario la alejó del escenario por muchos años.

Noe, ¿cómo empezaste?

“Bailo desde muy chica, a los 8 años entré en la Academia de danza de Lorena Arduino, que en aquella época era toda una novedad, hasta que cerró. Mi mamá, que siempre la incentivó y apoyó me llevó a tomar clases en Córdoba, en una academia de danzas árabes. Por aquellos tiempos estaba de moda y apenas me recibí un profe del secundario “Chiche Brandam” me propuso dar clases en la Casa de la Cultura, él era el director en ese momento. En un principio daba clases de árabe acompañada por Paola Sanchez, porque era menor de edad. Ya a los 18 años seguí mi camino sola y fui fusionando todos los estilos aprendidos en diferentes clases.”

Fue una larga trayectoria en La Casa de la Cultura.

“Si, llegué a tener hasta 100 niños. Muchas veces quise dejar, cansada por la presión de los papás. Pero cada Director me apoyó y me enseñó algo, pasaron Doris y Mary, Natalia, Walter, de cada uno aprendí cosas, siempre me contuvieron. Yo era muy chica y siempre fui tímida, con un perfil muy bajo.”

En tus comienzos bailabas en los escenarios, ¿qué pasó luego?

“Si, participé en varias obras, pero siempre lejos de Monte Cristo, para que no me vean mucho… jaja. Un día, hace unos 10 años, cuando me vieron bailar, me dijeron: Yo nunca creí que bailabas así… por tu contextura física” ese comentario hizo que me bajara de los escenarios por mucho tiempo.”

Hace unos pocos años fuiste mamá, ¿eso tuvo que ver con tu cambio?

 “Me pasaron muchas cosas juntas; tuve a Bruno y subí mucho de peso, tuve algunos problemas de salud, eso fue lo primero que me hizo pensar… me pasé 2 años sin hacer casi nada y empecé a sentirme vacía. Por otro lado, Roxana Prieto, la actual directora de la Casa de la Cultura me ayudó a ver que tenía que tomar las riendas de mis clases y hacer lo que me hiciera bien. Decidí volver a bailar en los Carnavales, cosa que antes hacía y ahí me tocó tomar clases de samba con Guada Urán. Fuimos juntas a danza cuando éramos niñas, pero ahora después de tantos años, verla y escucharla fue el incentivo que necesitaba. Ella nos dijo: -Si ustedes no se la creen la gente tampoco- esa frase me tocó el corazón y a partir de ahí tomé coraje. Siempre traté de ser cuidadosa por lo que dirían los papás de mis niños… ahora entendí que animarme a hacer cosas no cambia lo que soy. Decidí dejar la Casa de la Cultura después de 15 años para tener mi propio espacio y volví a bailar en un escenario, después de 10 años. “

Entraste a Fabulous Academy, un instituto muy reconocido por sus grupos de competición, contanos, ¿cómo fue esta experiencia?

“Increíble. Siempre hice cosas para enseñar, ahora quiero que la gente vea que este cuerpo también baila. Quiero pertenecer a una familia de baile, donde yo sea la alumna, donde me exijan y me sienta contenida. También me sirve para aprender a ser profe. Para saber cómo manejar a mis chicos, sobre todo los más grandes que necesitan otros límites y exigencias, con el mismo amor de siempre, claro.  Siempre les digo a ellos que se esfuercen, que inviertan, que tomen otras clases. Tengo alumnas que ya son profes, como Yani Sanchez. Muchas otras dejaron de venir y siguieron otros caminos. Eso también está perfecto.  Algunas mamás se afligen porque las nenas quieren ir a otro lugar, pero yo les digo que las apoyen y las escuchen porque los chicos saben muy bien lo que quieren, tenemos que dejarlos elegir.”

Nos cuesta entender a las personas cuando eligen caminos distintos. ¿Cómo tomó tu entorno todos estos cambios en tu vida?

“Uffff, sí. La gente me está etiquetando, dicen que estoy loca, que me he revolucionado… pero soy la misma persona, solo que ya nada me frena en las cosas que quiero hacer. Mi marido Lucas es mi mejor compañero. A él lo charlan y le dicen muchas cosas, que tiene que hacer tareas en la casa, y demás… pero no nos importa. Nos amamos y nos respetamos como pareja y familia. Yo estoy más contenta, más segura de mí y eso hace que todos estemos mejor. Creo que es una evolución.”

Y ya que tocaste el tema de los prejuicios, ¿cómo se vive en tus clases, con los papás, con los niños?

“Y… a mis clases no vienen muchos varones, tengo uno que le encanta bailar, pero creo que también es porque los padres no les permiten a los varones probar. Yo hablo mucho con los niños, porque a veces hacen comentarios, que por supuesto escuchan de los papás y en mis clases siempre les digo que somos todos iguales y la danza no es de nenas o varones, cada uno es quien es y por bailar no te convertís en otra persona. Hoy están muy de moda las danzas urbanas que tienen movimientos más bruscos, de fuerza, podría decirse más masculinos y sin embargo las bailamos las chicas sin problema. Igualmente hay muchas nenas acomplejadas, por eso quiero que ellos se saquen esa vergüenza. En mis clases los incentivo y los hago sentir bien con frases, con reconocimientos y así logro que saquen lo mejor de ellos sin pensar en lo que pueden decir los demás. La base es la humildad y el respeto a las personas. Nos falta abrir la mente, dejar de criticar a los demás y ocuparnos de ser lo que nos hace bien. No se trata de una competencia, si no de ser tu mejor versión. Yo soy el principal ejemplo, eso me di cuenta ahora, que con mis rollitos y todo puedo ser una gran bailarina, los chicos me ven y se sienten bien.”

¿Y con los adolescentes pasa lo mismo?

“Si, algunas veces sí. Es más difícil porque tienen otros problemas, obligaciones. Me traen las coreos que ven en los videos y yo les explico que para hacer eso requiere mucho trabajo y entrenamiento, a veces lo entienden y a veces no. Trabajamos mucho el compromiso y la dedicación. Cuando yo ya no puedo brindarles herramientas los motivo a que busquen perfeccionarse y crecer. Igualmente cuando veo que los niños quieren hacer otro estilo les recomiendo a las mamás otras colegas. Cada profe es bueno en algo y todos tenemos un estilo y una especialidad. Está bueno recomendarnos y abrir el juego para que todos tengamos oportunidades. Incluso para el grupo de las nenas avanzadas 1 vez al mes traigo un profe invitado a dar una clase especial, para que ellas aprendan cosas nuevas y vivan otra experiencia.”

¿Estás pasando tu mejor momento?

“Siiii, sin dudas. Estoy haciendo lo que más me gusta, estoy motivada. Ahora pienso en mi propio estudio de danza, en crecer como artista, mientras el cuerpo me acompañe y algún día tal vez estudie magisterio. Ese es un sueño para el futuro, me encantaría ser maestra jardinera, ya veremos.”

Te contamos su historia y descubrimos una vez más, como el amor y las ganas nos pueden ayudar a ser nuestra mejor versión. Muy pronto, en Septiembre presentará su video clip celebrando los 15 años de “Libert Dance”, su academia de danza reuniendo a exalumnos y seguramente te lo mostraremos en Épicas.

Si querés conocer sus clases podés acercarte a Complejo Manantiales de Lunes a Viernes a las 18h (3 a 5 años) a las 19h (6 a 8 años), 20h (12 a 13 años), a las 21h a los juveniles y los Lunes a las 22h horario especial para mamás.

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