Las horas del día no me alcanzan, quisiera que el día tuviera más horas, no tengo tiempo, no llego, etc…

Frases que llegan a nuestra cabeza más de una vez, sobre todo desde que decidimos hacernos cargo de todas las tareas de la casa, los niños y sumarle nuestro trabajo. Si trabajamos en relación de dependencia suele ser más simple, sabemos que contamos con X cantidad de horas para ocuparnos de la casa y los chicos, pero “en general” los problemas del trabajo se quedan allí… o por lo menos así debería ser.

Cuando somos profesionales, independientes o emprendedoras la cosa cambia un poquito. La cabeza se llena de preocupaciones y responsabilidades que necesitamos asumir para sacar adelante nuestra actividad + la casa + los chicos. Aquí es donde las horas se vuelven minutos y entramos en una carrera inagotable de estrés e insatisfacción.

En el libro: La semana laboral de 4 horas , Timoty Ferriss nos cuenta sobre la regla 80/20, que personalmente me hizo pensar mucho y reflexionar sobre la cantidad de cosas que pretendía hacer en mi emprendimiento sin lograr nunca llegar a sentirme satisfecha.

¿Conoces la regla del 80/20? Esta regla dice que el 80% de lo que necesitamos se puede lograr con el 20% de los esfuerzos que hacemos.

Generalmente llenamos nuestras horas y días con muchísimas actividades irrelevantes, de las que nos quitan muchísimo tiempo y sin embargo no nos generan resultados satisfactorios, sólo nos distraen o satisfacen necesidades alimentadas por prejuicios o falsas expectativas.

Otra interpretación que Timoty hace es que “el 20% de las causas son responsables del 80% de mis problemas e infelicidad. Como también que el 20% de las causas producen el 80% de mi felicidad y deseos cumplidos.”

Si lo piensas con detenimiento te vas a dar cuenta que realmente es así. Una sola llamada, un solo comentario puede arruinarnos todo un día, mientras que nuestra cabeza no para de generar ideas negativas y todo se vuelve gris como una enorme bola de nieve.

Cuando no sabemos cómo cortar los pensamientos negativos dejamos que cosas pequeñas se vuelvan enormes problemas.

Y por el contrario, las pequeñas cosas de la vida, como una conversación con un ser querido, un halago o la satisfacción de haber hecho algo bien podría ser todo lo que necesitamos para sentirnos felices todo el día, incluso toda la semana si logramos “no arruinar” esta sensación con pensamientos negativos.

Aquí te voy a dejar un ejercicio muy simple para mejorar tu productividad, lo aplicamos en el Taller Emprendamos y personalmente me ha dado enormes resultados:

La clave es descubrir: dónde están mis ineficiencias (aquello en lo que no soy buena) para eliminarlas o reemplazarlas y dónde están mis fortalezas (lo que si me sale bien) para potenciarlas y mejorarlas.

Entonces cómo sería?

Si sientes que la cabeza te explota de cosas por hacer busca un cuaderno y escribe todo lo que se viene a tu mente. De esa forma alivias la mente.

Ahora limitate a hacer sólo las tareas importantes. Para eso podría ayudarte tachar las cosas que no son importantes (aquellas que, si no las haces, no pasa nada)

Preguntate: ¿Si tuvieras sólo 2 horas para trabajar qué harías?

Al principio será difícil, no estamos acostumbrados a ser precisos, pero con el tiempo te saldrá mejor.

Cada día hacete una lista de no más de 2 ó 3 tareas realmente importantes. Hacé una cosa a la vez de principio a fin sin interrupciones. Y muy importante: “Para producir más hay que consumir menos” Así que limitá las horas que pasas consumiendo el contenido de otros. ¿Cuántas horas pasas en las redes sociales? Ponete un límite y respétalo.

En lo posible, dependiendo de tu actividad tomate 1 día libre para hacer otras cosas que no sean de trabajo.

Poco a poco verás que te vuelves más productiva, menos ansiosa y más feliz.

Ojalá que te sirva tanto como a mí, te dejo un beso enorme!

Sole Quintero