El rol de la mujer en los últimos 50 años ha dado unos vuelcos imposibles de ignorar. Como siempre decimos, ya no se espera lo mismo de todas, sino que es bastante más abierta la posibilidad de elegir lo que queremos hacer con nuestras vidas.

Hoy en esta columna, nos queremos de dicar a la Mujer-no mamá, a las mujeres que encontraron en su vida una misión que no incluye la maternidad…. Cómo las vemos? Nos preguntamos porqué? O nunca te habías dado la oportunidad de pensar al respecto?

Si bien conocemos variedad de mujeres que por alguna razón no tuvieron hijos, esa realidad cobra más protagonismo en esta época, donde cada vez más, algunas mujeres eligen no ser mamás y dedican su tiempo a desarrollar algunos aspectos de sí mismas que les brindan satisfacción, o quizá a ofrecerse en causas altruistas que le demandan prácticamente todo su tiempo. Culturalmente es casi una costumbre preguntarle a una mujer por sus hijos, o cuando los tendrá, o porqué sólo tiene uno, etc. Pero lo cierto es que la maternidad es un rol, una de las tantas posibilidades que tiene una mujer para compartir y brindarse, para algunas maravilloso sin más, para otras, socialmente obligatorio y para algunas más, simplemente no escogido.

Y creo que, como en todos los ámbitos de la vida, el desafío es respetar la decisión, sin juicios de valor al respecto. Muchos espacios se están dedicando a defender esta elección (como si necesitara defensa!), a reflexionar sobre porqué una mujer no quiere tener hijos, y las consecuencias que eso tiene para la sociedad. Personalmente creo que es un hermoso ejercicio aceptar las diferencias y nutrirnos de ellas, evitando desplegar esa arraigada característica humana de querer opinar y homogenizar actitudes y decisiones como si todos debiéramos tomarlas de igual forma.

En pleno siglo XXI aún nos cuesta lo diferente, lo distinto. Nos asombramos de las respuestas que no esperábamos escuchar, y solemos hasta hacer comentarios descalificativos al respecto. Nos sorprendemos por ejemplo, de que alguien no tome mate, o no coma asado, de los que no les gusta el fútbol, o el deporte… nos cuesta creer que a alguien no le gusta viajar, o vestirse a la moda, o las mamás que deciden quedarse en casa aunque sean profesionales, etc. Y así nos movemos, con nuestros pensamientos que necesitan encontrar una clasificación a todo y una justificación a lo que se sale de la norma.

Y todo este despliegue, a pesar de que las diferencias existieron siempre, y de ellas se aprende y nos enriquecemos! Ningún desarrollo sería posible si las células no se transformaran, evolucionaran, se reprodujeran, se adaptaran, etc. No podríamos crecer y ser mejores como humanidad si creemos que todos debemos ser iguales y tomar las mismas decisiones desde que nacemos hasta que nos morimos.

Bienvenidas las diferencias, las mujeres que se dedican y se cuidan en donde decidan estar, las madres y las que no lo son.

Bienvenidas las que eligen y las que sin saberlo optaron! Las que se dieron cuenta más tarde de que necesitaban otra realidad y se jugaron por cambiar….

No es preciso “comprender” a quien decide no ser mamá, no es necesario porque simplemente es una elección de vida que merece respeto y aceptación. Ser mujer y ser madre pueden estar separados, y no traer dificultades de inserción social por ello.

En este espacio nos gusta hablar de la mujer en todos sus ámbitos, teniendo presente sus más variadas facetas y tratando de incluirnos a todas como co-creadoras de un mundo diverso, que nos necesita libres de ataduras mentales y sociales, valientes, creativas, sanas  y felices en la vida que elegimos llevar!

Que tengan un hermoso día!