Como saben quiénes siguen mis artículos siempre busco dejar cosas positivas y aplicables para mejorar nuestras vidas. Esta vez tocaré un tema muy diferente y tal vez no todos coincidan con mi visión, pero es bueno plantearlo, sobre todo para las mujeres de Monte Cristo. Muchas hemos sido criadas en un ámbito agropecuario y decidimos profesionalizarnos y desarrollar una carrera en este medio; con todos los bemoles que esto conlleva y atreviéndonos a desafiar un destino marcado.

En este mundo, que gira a una velocidad que a veces asusta, y donde por suerte y gracias a muchas mujeres que lucharon por esto, la igualdad de géneros está un poco más cerca, existen sitios en los que aún es muy difícil trabajar y ser escuchada, por el solo hecho de “ser mujer”. Uno de estos ámbitos es el de la Ingeniería Agronómica.

En muchos casos se nos ve como excelentes profesionales para realizar parques y jardines muy bonitos, pero, si elegimos investigar o simplemente asesorar a campo y andar muestreando lotes, planificando producciones e intentando innovar en algo más, perecería que planteamos quijotadas. Aunque algunos no lo digan, está claro que es un pensamiento recurrente. Las ingenieras agrónomas, como cualquier otro profesional queremos desarrollar nuestra profesión sin que se nos cuestione por el solo hecho de ser mujeres. Y es en ese momento en el que lejos de quedar a un lado, doblamos la apuesta, y vamos por más. Enfrentando cuanta disputa se nos cruce y esforzándonos el doble por estar siempre a la altura de las circunstancias.

Bastaría con cambiar el lente de la mirada para darse cuenta de las muchas ventajas que tiene ser mujer, mamá y profesional. Cuántos profesionales tienen la habilidad de hacer varias cosas a la vez y no perder el eje de la cuestión. La capacidad de resolver problemas de manera práctica y rápida, no por ser más inteligentes, si no por tener un “master” en resolución de conflictos equivalente a la edad de tus hijos.

Y por último sostengo que es imprescindible el trabajo que hacemos. El mundo pide más comida, pero quiere que sea orgánica y responsablemente lograda, y en la labor de quienes producen y quienes los asesoramos cae toda la responsabilidad de lograr “aumentar lo producido, respetando el ámbito en el que lo hacemos”.

Juro que no es fácil, vivir explicando que no intoxicamos al mundo, que solo utilizamos algunos agroquímicos, para aumentar lo producido. Dentro de ellos está la carne, la verdura, el trigo, el maíz, y tantísimos productos más que son para que se alimente mucha gente.

Recuerden que detrás de un Ingeniero, Ingeniera, hay un ser que ama la tierra.