Esta es una frase que escuché hace muy poco y me llegó justo en un tiempo en el que estaba reflexionando acerca de la comunicación que mantenemos diariamente.

¿Se dieron cuenta lo mucho que nos afecta el trato que nos brindan los demás?

Quiero decir… eso de “si me grita me pongo mal”, es muy cierto. Nos hace sentir terrible que alguien nos maltrate. Nos puede provocar varias emociones, que se convertirán en reacciones, ¡por supuesto! Lo más común es que nos dé mucha bronca o directamente rompamos a llorar. No conozco aún persona que sea inmutable frente a un maltrato que recibe. Aunque sea de un desconocido en la calle, lo que nos dice, genera una ebullición en nuestro interior.

El tema es ¿qué hacemos nosotras con esa ebullición? ¿Qué hacemos con el resultado que tendrá en el afuera?, la reacción o devolución que haremos al respecto.

¿Se preguntaron alguna vez si lo que digo puede provocar algo en los demás? Sobre todo cuando se trata de relaciones cercanas: amigos, familiares, pareja, padres, hijos, hermanos, etc. Es muy importante pensar y observar los frutos que causan las palabras que decimos, los tonos, las amenazas, los pedidos, los modos, las miradas y los gestos.

Todo lo que comunicamos tiene un efecto en el OTRO. Así como nosotras nos sentimos mal con una frase destructiva que nos dicen, de igual forma pasa cuando largamos cual lanza de fuego, algunas palabras lacerantes para otros. Generan una consecuencia y lo más seguro es que vuelvan con efecto boomerang, y nos lastimen aún más.

Esto pasa con todas las comunicaciones. Imaginemos en una discusión de pareja…. ¿Sabemos cuál es el límite? ¿Hasta dónde manejamos la cuestión sin ponernos agresivas? ¡La agresión no es sólo pegarnos! La agresión es bastante más sutil que eso. Decirle frases hirientes a alguien, desacreditarlo, desconfiar (en el más amplio sentido), sentirnos superiores, amenazar, etc., es agresivo. Todo lo que decimos que puede dañar a otros, es agresión. Y no es verdad que nos tenemos que defender de lo que nos dicen.

Y a este punto queríamos llegar en esta nota. ¿Qué tan responsables somos de lo que decimos?  ¿Qué tan cierto es esto de que “cada uno es dueño de lo que calla y esclavo de lo que habla”?

Cuando estamos con alguien que nos hiere con sus palabras, es importantísimo reconocer, reflexionar y ser conscientes de que cada uno es responsable de lo que comunica (palabras, gestos, movimientos, acciones, etc.).

Si volvemos a la frase del principio, “me saca que me griten”, podríamos cambiarla por un “no me gusta que me griten”, o “no tolero que me griten”. Cuando decimos “me saca”, estamos culpando al afuera de nuestras actitudes. Como cuando les decimos a los niños “¡me hacés enojar!”. Nadie nos hace enojar, soy responsable de enojarme o no.

Si decimos “no tolero”, estamos poniendo un límite, estamos diciendo esto no me hace bien, y elijo correrme de esta situación.

La primera frase nos debilita, la segunda nos EMPODERA, nos responsabiliza, nos hace CREADORAS de nuestra realidad.

La idea que queremos transmitir, es que todos podemos construir una realidad diferente si comenzamos a ser bien detallistas de nuestros actos, y eso por supuesto incluye uno de los aspectos fundamentales de la vida que es la comunicación! Ser amables, asertivas, corteses, amorosas, no nos hace débiles, nos hace GRANDES, nos hace creadoras del mundo que queremos para nuestro presente y el de nuestros hijos. De un mundo más tolerante, más ameno, más verdadero….

¿Quién no quiere vivir mejor? Para eso hay que hacer cambios, y los cambios siempre comienzan en uno mismo….

En la próxima nota de esta columna estaremos hablando de cómo manejar esos conflictos que nos hacen reaccionar de una manera consciente, asi que si tenés dudas o querés hacernos una sugerencia te invito a escribirnos a valegazzoni@gmail.com o a info@epicasmujeres.com.ar