Nacemos con el potencial para absorber toda la información del mundo y ponerla a funcionar a nuestro favor.  El deseo de aprender y la curiosidad son inherentes al ser humano, tanto que  por la misma curiosidad nos atrevimos al fuego y al espacio exterior; entonces, por qué estamos aburridos?

Los pensamientos, la creatividad surgen en relación con otro ser humano que observa y da valor a lo que hacemos. Hoy el otro tiene solo veinte segundos  de mirada  fugaz  para darnos y es un tesoro,  ya que nos dedica una fracción de tiempo.  A veces la otra persona está observando o está presente pero a través de un artilugio tecnológico,  detrás de una pantalla. Será por eso que subimos todo a internet?, para que alguien lo mire y  le de valor?. Casi como niños intentamos llamar la atención del otro para ser mirados por un instante. La atención se presta y lo prestado hay que devolverlo.

Para aburrirse hace falta tiempo vacío. También hace falta que suceda lo mismo durante mucho tiempo y deje de ser novedoso. Más de lo mismo se transforma en hábito y lo habitual deja de ser interesante porque se automatiza, deja de requerir pensamiento y creatividad. Nos aburrimos de lo mismo de siempre  cuando empieza a dejarnos vacios  de novedad.

De igual manera el  deseo de aprender aparece cuando algo nos atrapa, cuando es novedoso o nos requiere trabajo intelectual para comprenderlo o nos invita a brindarle nuestro tiempo porque trae disfrute;  en cambio, cuando todo lo deseado ya está al alcance en un solo click, o está resuelto y armado por otro, ya sea humano o máquina, entramos en el aburrimiento, y comenzamos a  saltar de actividad en actividad o llegamos a  la pérdida de interés, así hasta la apatía.

Entonces aparece la diversión fácil y al alcance:  Internet. Cuando  pasamos mucho tiempo viendo  You Tube, nos acostumbramos a lo rápido y entonces ya se nos hacen eternos los ocho minutos de duración del video y  comenzamos a adelantarlos, o  a pasar al siguiente sin terminar de verlo y de pronto nos invade la sensación de estar haciendo algo aburrido, algo que no nos trae satisfacción. Completar algo hasta el final trae la sensación de logro, de meta alcanzada, de cierre.

Esto sucede porque  la diversión empaquetada en un aparato da todo armado, no ofrece nada para armar, entonces no hay nada más para hacer que permanecer sentado, observando lo que hizo otro con muy poca participación de parte nuestra.

Por otra parte “Maaaaaa, estoy aburrido!” significa “sería genial que juegues conmigo”, “que me des una idea para que compartamos”.

Hay muchas ideas para buscar y proponer que no tienen alto costo y desarrollan habilidades importantísimas.

  • Masa de sal y cuando se ponga poco interesante, agregarle  polenta para que tenga textura o directamente hacer masa de galletas con formas.
  • Jugar en la pileta y cuando se haga hábito, agregarle bombuchas flotantes; tapitas plásticas de varios colores para pescar, también se puede determinar un puntaje por color e intentar nuevas técnicas de pesca.
  • Hacer un carnaval poniendo agua en rociadores en desuso o saltar el regador de césped.
  • Salir a andar en bicicleta junto a ellos, y cuando ya no tengan más ganas; sumar desafíos al camino: poner obstáculos, rampitas, jugar una carrerita con  otro, ponerle cosas a la rueda para que haga otro ruido.
  • Hacer un picnic en la plaza y cuando ya sea una rutina, hacer un barrilete casero con frases y dibujos propios.
  • Dibujar con tizas las baldosas y el cordón cuneta. ¡Piensen lo bello que puede ser sí caminamos la cuadra viendo obras de arte efímeras hasta la próxima lluvia.! Otro día dibujar una rayuela, un camino sinuoso de colores para recorrer.
  • Mantener una huerta en casa. Guardar las semillas de tomate y pimiento  para sembrar; regarlas y verlas crecer. A medida que crecen ofrecer cuidados como por ejemplo atarla para que tenga soporte y el viento no la quiebre.
  • Observar bichos, tomarles fotos con una cámara vieja (no celular)  y coleccionar muchas de ellas a ver quien junta más. Coleccionar de este modo, flores silvestres y  piedras, fomentando el cuidado del medio ambiente y la vida.
  • Cantar una canción de moda y cambiarle la letra puede ser entretenido durante un viaje largo.
  • Armar un rompecabezas  entre varios, o crear otro con una foto familiar o imágenes de revistas. Cambiarle las reglas a los juegos de mesa y hacer que los chicos  inventen desafíos más divertidos que incluyan prendas con humor.
  • Leer un cuento juntos, de modo tal que,  cada uno le haga voces a diferentes personajes. Cuando ya no queden cuentos, buscar algo de  ropa vieja para convertirla en  disfraces para una obra de teatro.
  • Hacer una carpa en el patio, con cortinas o sábanas en desuso, y llegada la noche apagar las luces para ver las estrellas.
  • Preparar helados de licuado de frutas o ensalada de frutas. Hacer cupcakes de taza en microondas.
  • Hacer una caja de material de reciclaje para  crear artesanías utilizando papeles,  cartones,  los colores y témperas que sobraron del colegio. ¡Regalar las creaciones a las abuelas, que seguro las verán tan bellas que los chicos volverán a creer en ellos mismos!
  • Hacer títeres con bolsas de papel o   adornos para el árbol de navidad. También es posible crear disfraces y  de superhéroes o vestidos de papel que puedan colorear o adornar.
  • Diseñar una ciudad completa con casas de cajas y calles de tiza, fibra o crayon. Es posible usar cartones grandes (como las cajas de electrodomésticos) para que el trazado de calles se conserve y pueda trasladarse. (¡Les encanta!) También puede diseñarse muebles para un hogar de muñecos o autos para personajes de papel.
  • Buscar los juguetes viejos que quedaron guardados. Es bueno de vez en cuando guardar algunos y luego cambiarlos. Todo disponible siempre aburre.
  • Hacer pompas de jabón.
  • Usar programas de computación que no den “todo hecho”, donde haya siempre algo nuevo por hacer o tengan una continuidad y objetivos a alcanzar (Paint, Minecraft, Sims o similares).
  • Invitar a un/a amigo/a o primo/a a pasar el día en casa.

Ante todo, en los tiempos que corren, es importante anticipar a los estudiantes en vacaciones, que el celular y los videos juegos no son una opción,  o al menos regular su tiempo de uso. Dejar una lista como ésta pegada con un imán en la heladera, puede ser una forma  para que puedan elegir una cosa por día, poco a poco empezarán a tener ellos mismos nuevas ideas.

Pero lo que no falla nunca, nunca;  lo que los hace  más felices, lo que invita a jugar a otro tipo de cosas,  lo que más le llena el alma,  es que un adulto significativo juegue con ellos. Y, por sobre todas las cosas, no olvidar nunca que  los adultos necesitamos jugar mundos imaginarios de vez en cuando para escaparnos de la realidad que nos apremia constantemente.

Por Lic. Cecilia Cattaneo

Psicopedagoga. MP: P-121727