La catástrofe que sufre el pulmón de la Tierra causa una gran preocupación mundial. El bosque tropical más grande del mundo arde en llamas y sus efectos en el ecosistema son peligrosos.

Según el Instituo Nacional de Investigación Espacial (INPE), los incendios en Brasil han aumentado un 80% en comparación al 2018. Los beneficios de su existencia son: el abastecimiento de agua y carbono, la regulación climática, la protección de la biodiversidad y ser el hogar de flora y fauna.

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Este bosque logra absorber más de 1.000 millones de toneladas de dióxido de carbono. Por lo tanto, ¿qué ocurriría si el Amazonas desaparece? Una fatalidad absoluta para el funcionamiento del ecosistema. El llamado pulmón del mundo lleva veinte días en llamas y el mundo comienza a propagar su inquietud ante el asunto. De hecho, las redes sociales se encuentran revolucionadas con imágenes y videos acompañados por el hashtag #PrayForAmazonia.

Fuente: Reuters – Crédito: Ueslei Marcelino

Mientras que el incendio forestal se extiende, las consecuencias aumentan. Una de los principales efectos, y a su vez más preocupantes, es que la deforestación impedirá la regularización del cambio climático. El Amazonas es fundamental para evitar el calentamiento global, debido a su alta absorción de dióxido de carbono. Al incendiarse, el riesgo provocado es la liberación del mismo a la atmósfera. De esta manera, resulta la problemática mencionada.

Tras el acontecimiento, expertos afirmaron que la continua destrucción del Amazonas puede ser una gran amenaza para el futuro de la humanidad. El bosque tropical cuenta con: 40.000 especies de plantas, 1.300 aves, más de 400 mamíferos, 350 reptiles, 3.000 peces y 400 anfibios. Asimismo, en este terreno viven alrededor de 400 pueblos indígenas. La destrucción del Amazonas es la desaparición de estos agentes del ecosistema.

La selva amazónica desempeña un papel crucial en la regulación del clima mundial, en la producción de agua dulce y en la conservación de especies de plantas que aún no han sido descubiertas por la ciencia y podrían tener beneficios en la medicina. Su desaparición no sólo amenaza a las miles de especies sino también a cientos de comunidades indígenas que habitan en la zona.

“En la Amazonia se encuentra aproximadamente 10% de las especies de mamíferos, 15% de las aves y 30% de los peces dulceaquícolas del planeta, sumado a más de 40 mil plantas, lo cual no tiene equivalente en el otro lugar del mundo. Más allá de la pérdida de la biodiversidad, un gran inconveniente es que este ecosistema funciona también como un filtro de agua. Deforestarlo genera otros problemas, como el ciclo de nutrientes que en vez de quedar retenidos por la vegetación van directamente al mar, lo que produce el afloramiento de algas que se ha registrado en el Caribe“, indica Christopher Anderson, investigador del CONICET y profesor de la Universidad Nacional de Tierra del Fuego (UNTdF).

El incendio en el Amazonas, cuyas consecuencias ya se están sintiendo en el norte del país, podrían llegar en breve hasta Buenos Aires. Lo que presenta riesgos especialmente para quienes padecen enfermedades respiratorias.

“Las consecuencias del humo en las vías respiratorias, son múltiples, pero puede perjudicar particularmente a las personas con alergias y/o enfermedades respiratorias. Para quienes cuentan con antecedentes respiratorios o padecen de asma, por ejemplo, es muy importante llevar adelante un control habitual y cumplir con la adherencia al tratamiento utilizando la medicación todos los días, de forma regular, para controlar la enfermedad y reducir los síntomas”, explica Gabriel García, director del Departamento de Asma de Asociación Latinoamericana de Tórax (ALAT).

Fuente: AP

El Gobierno brasileño atribuye los incendios a una sequía de carácter extraordinario. El presidente, Jair Bolsonaro, ha llegado a culpar de esta catástrofe a las ONG. Sin embargo, diversas organizaciones científicas, sociales y ecologistas no piensan lo mismo. Consideran que los incendios han sido provocados deliberadamente por granjeros que preparaban tierra de labranza cercana a la Amazonía para los cultivos y la pastura del próximo año.

Hasta julio, se habían deforestado 2.255 kilómetros cuadrados, un 278% más que en el mismo periodo del año anterior, según las estimaciones del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE) de Brasil. Según este instituto, que contabiliza los incendios mediante imágenes de satélite, los focos de fuego en todo el país en lo que va de año superan en un 83% a los del mismo período de 2018.

Fuentes: Clarin, Pagina 12