Si hablamos de mujeres emprendedoras, no podíamos dejar de contar la historia de Viannella Lezcano (39 años). Ella es una diseñadora de origen tucumano y dueña de la marca Bendita Influencia. Amiguera, relajada, auténtica, positiva, audaz, soñadora y, por sobre todo, fiel a sí misma. Esta mujer logró ganarse un lugar y convertirse en un referente de Monte Cristo, en lo que a diseño se trata.

Su vasta experiencia en el rubro e identidad en su estilo marcan la diferencia. La ropa de Bendita innegablemente tiene una impronta propia y un sello inconfundible.

Ya conocemos sus prendas, ahora queremos saber de la diseñadora detrás de la marca.

Ella es la mayor de cinco hermanos y hace 23 años que vive en esta ciudad. Con apenas 18 años comenzó a trabajar en un taller de costura local para ayudar a la economía de su familia, lugar donde adquirió sus primeras armas en el mundo de la confección.

Carlos, su novio desde la adolescencia, también tucumano, era tatuador y juntos abrieron su primer local en el año 2002. El negocio estaba orientado sólo al tatuaje pero ya era evidente su relación con el mundo del rock, línea que esta pareja mantuvo mucho tiempo.

En el 2005 se mudaron al local de calle Pizarro, donde colocaban piercings, tatuaban y empezaron a vender ropa. Siempre vinculados al rock y a un estilo transgresor y diferente a lo que estaba acostumbrado nuestro pueblo.

En un primer momento, simplemente vendían las prendas que compraban. Pero Viannella comenzó a intervenir algunas remeras y pantalones, vinculación con el diseño que cada vez la fascinaba más.

En el año 2007 realizaron un curso de diseño y confección que cambió completamente su perspectiva estética y comercial. En ese tiempo ya producía mucho para el local pero a partir de ese aprendizaje comenzaron a escuchar al mercado y se abrieron a otras tendencias, más allá del rock. Aprendieron mucho. Ese curso significó la apertura comercial de la marca y un futuro que no se imaginaban.

En 2010 tuvieron su experiencia de venta en Córdoba Capital, en una galería compartida con diferentes diseñadores. Se toparon con otra forma de vender sus prendas, otra clientela, otro ritmo, otro público, otras relaciones que supieron aprovechar y les permitieron crecer e invertir. Estuvieron alrededor de cuatro años trabajando en la capital y el fruto de ese negocio fue un local y taller propios en Monte Cristo.

Hace cuatro años que la marca tiene su propio local y está exclusivamente destinada a hombres.

En el último tiempo, Viannella siguió perfeccionándose e hizo varios cursos más en la Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Diseño de la UNC. Estos nuevamente generaron un giro en su visión comercial y de diseño. Pudo ver que en realidad podía aplicar diseño en cada etapa y proceso de su trabajo, profesionalizando no sólo la confección de las prendas, sino también la presentación y comercialización de su marca. Esta concepción más integral del diseño fue la que la llevó a especializarse en prendas para hombres.

Un cliente de Bendita encuentra en su local soluciones, diseño, identidad. Ella quiere que se sientan cómodos y parte de la comunidad que espontáneamente crea la marca. Presta especial atención a esos clientes que se acercan por primera vez. Sus clientes de hace 10 años saben lo que van encontrar en sus colecciones pero los nuevos llegan confundidos.

El hombre de hoy quiere verse bien. Por lo que han diversificado sus diseños para lograr satisfacer todos los gustos y esfumar los complejos. Viannella customiza las prendas y esto no tiene ningún costo extra. Es un servicio que Bendita brinda y que aporta un valor agregado a la marca.

Tanto los adolescentes de 14 años como los hombres de 40 vienen con sus complejos y con la frustración de no encontrar una prenda a su medida. Por eso, Bendita les ofrece opciones, adaptaciones, soluciones para que se vayan contentos con su compra.

Además de este servicio, Viannella hace años está comprometida con el proyecto de convertir a Bendita Influencia en una empresa sustentable. Baja el consumo de electricidad de su taller mediante máquinas de motores chicos que consumen menos energía. También ella y otros diseñadores le entregan sus desechos industriales a la producción de Felipo, una marca de accesorios para niños, dedicada a la fabricación sustentable. Su plan es reducir al máximo sus desechos, cuidando todos los recursos que necesita para la fabricación de sus prendas. Esta es una forma de devolver a la sociedad y a nuestro planeta todo lo que nos da.

A pesar de que muchos le aconsejan otras formas de producción, donde los costos fueran más bajos, ella elige trabajar de esta forma que la hace sentir bien con ella y responde a su estilo y forma de encarar el negocio. Su anhelo es convertir a Bendita en una empresa humana, amigable, eco-sustentable.

Como proyecto personal, Viannella está realizando un curso de alta costura. Su deseo es poder recibirse y realizar prendas como ella las imagina, a la altura de otros diseñadores.

Viannella junto a Victoria, empleada y amiga.

Contar la historia de Viannella le abre el camino a otras mujeres emprendedoras que quieran vivir de lo que les gusta hacer y sentirse plenas en el camino. En esta historia hay esfuerzo, sacrificio, dedicación, mucho talento, amor y compromiso. Quizá Bendita no sea la típica tienda súper exitosa de shopping pero no caben dudas de que es la tienda personalizada y comprometida que Carlos y Viannella soñaron. Es posible que el éxito no se trate de tamaño, ni de dinero; capaz el éxito se trate de ser fiel a tu esencia.

¡Felicitaciones, emprendedores locales! ¡Vamos por muchos más éxitos!