Dar a nuestros hijos e hijas un marco de referencia en la vida, no es igual a estar amenazándolos o castigándolos porque no hacen lo que les decimos. Seré muy directa en esta temática,  porque cada vez son más las consultas con mamás que me preguntan, ¿cómo hago para que mis hijos me respeten como a… “tal persona”? ¿Por qué a xxxx l@ respetan más que a mí? Y mi respuesta es: fíjate “¿Cómo les habla esa persona?, ¿Qué les propone a cambio de que los chicos hagan lo que les dice?, ¿Qué consecuencias tienen sus acciones?… Porque si los reta o los castiga cuando no hacen lo que les dice, en realidad los está asustando. 

No podemos ser todos iguales y los límites tampoco los ponemos de la misma forma. Cada papá y mamá debe ir encontrando lo que más se adecúa a sus creencias, a su forma de crianza, a su tono de voz, sus costumbres, etc…. Quiero decir: cambiar el modo de dirigirnos a nuestros hijos es muy importante, siempre que sea para bien, si vamos a copiar el modo de alguien que grita y amenaza para poner límites, por favor no lo hagamos! 

Como siempre digo, el respeto es algo que nos ganamos como padres respetando primero. Desde el miedo no hay diálogo, no hay respeto, hay dominación, sometimiento. Un niño con miedo hará lo que el adulto le diga para no recibir el castigo posterior. Eso no es poner límites, eso es imposición. 

Ser referentes implica firmeza y seguridad, pero no temor. El niño debe encontrar en nosotras a una persona que dice que sí o que no, segura de lo que siente, de lo que piensa. Sé que hay mucho por aclarar en nuestro interior y que dudamos un montón de veces frente a nuestros hijos. Pero te propongo algunos tips que pueden ayudarte para reflexionar y mirarte en el día a día. Después vendrá tu trabajo profundo para cambiar lo que haya que cambiar!

  • Evitemos las amenazas y los gritos como modo de sentirnos autoridad.
  • Dejemos de lado castigos, para que nuestros hijos “hagan caso”.
  • Nos replanteemos esta frase de “hacer caso”, ¿qué hay detrás de ese pedido desajustado? ¿qué necesita de mí o del mundo ese niño o niña que se comporta de esa manera?.
  • Por favor, dejemos de creer que los hijos son nuestra propiedad: son seres con derechos, necesidades y que están bajo nuestro cuidado.
  • Nos preguntemos ¿Será que no entendió lo que le estoy pidiendo?  – A veces creemos que nos desafía a propósito, que nos quiere hacer enojar, etc. Pero quizá simplemente entendió otra cosa distinta a la que dijimos, o no está pudiendo parar, o necesita otra actitud, etc…. La reflexión siempre es fundamental.

Los padres y las madres debemos ser buenos líderes, referentes, maestros de nuestros hijos e hijas. Alguien en quienes confiar y encontrar modelos a seguir. Salgamos de la idea de autoridad: una persona que nos manda a hacer lo que quiere, que decide por todos y para todos. Los padres y madres debemos ser los que manejamos el barco, pero desde lo mejor, teniendo en cuenta a todos en la familia, trabajando en ser mejores cada día, en brindarnos, amarnos. 

No hay amor en un reto a los gritos, hay impotencia, frustración, miedo, mil cosas, pero no amor! Y de esa actitud sólo se sale desde la toma de conciencia….

Los buenos diálogos con nuestros hijos e hijas son posibles, tengan la edad que tengan, son absolutamente posibles! Cuando nos encontramos desbordadas hay que revisar qué es lo que nos pone así de nerviosas, qué nos cuesta tanto de la situación, seguramente hay mucho trabajo por hacer dentro nuestro. Mitos por romper, mandatos familiares que revisar, dolores que sanar, relaciones viejas para pulir….. Todo se puede mirar y reflexionar, cambiar nos hará más libres y más felices. 

Si necesitás repensarte en los vínculos con tus hijos e hijas, empezá buscando herramientas que te ayuden a comprenderte, a mirarlos con amor y salir de la exigencia. Siempre hay otras alternativas para explorar, por más difícil que parezca la situación. 

Somos muchas en este camino de mejorar como mamás, sentite acompañada!

Seguimos en la próxima!

Linda jornada para vos…