Asegurarse que un niño “tenga todo lo que sus padres no tuvieron”, no es garantizar que tendrá una mejor vida.

 Permitirle todo, conseguirle todo, ni dedicarle absolutamente todo tu tiempo;  lo prepara para una vida, donde, en cambio, todo llega a su tiempo, algunas cosas no salen como se quiere y para tenerlo todo, tendrá que ganar mucho dinero, ganarse la lotería o tener mucha suerte.

Tener TODO, sin haber esperado por nada, sin haber hecho méritos para conseguirlo, no enseña a vivir. No enseña a esperar, a desear algo ni a frustrarse. Ahora se ha dado en llamarle el síndrome de álbum lleno. Es decir cuando no hay motivación ganar más figuritas.

Crecer LIBRE no es crecer sin límites, crecer libre es decidir hasta dónde puede llegar, sin lastimarse y sin echar a perder todo. Eso no se aprende siendo libre a los tres años. En edades tempranas, para aprender a no tocar enchufes, necesitan que le  digan que eso es peligroso y no esperar que lo resuelva solo. Más tarde requiere que se les informe sobre otros peligros y no esperar a que tenga una fuerte resaca o regrese con un ojo morado, para conversar al respecto.

 Es CON OTROS, que los niños aprenden y luego internalizan eso como un pensamiento propio.(Vigotsky) Aprenden cómo se hace en relación a otro más calificado y luego lo utilizan como propio motor de acción.

Respecto a ese concepto, hoy los chicos parecen aprender solos como usar una tablet, un celular o un juguete. Parece que estuvieran preprogramados y nos sorprenden. Los niños  siempre tuvieron una pre programación, lo que cambió es el tipo de estímulo, la forma en que el nuevo juguete se presenta. Los niños vienen programados para absorber cuanta información les aparezca, para tocar todo lo que tengan que experimentar para así poder crear redes de significados  y llenar de información sus cerebros. Lo que no cambia, es el hecho de seguir necesitando quien los oriente en los primeros contactos y quien supervise como lo está usando, quien detenga su accionar cuando es necesario.

Hay niños que en sus diez años, ya van por su tercera Tablet porque  la anterior se rompió. Tres tablets se rompieron?. No será hora de supervisar cómo juega con eso?

Pasamos, creo yo, de una época donde todo estaba restringido a otra donde los niños acceden a todo: del horario de protección al menor que significaba irse a la cama si o si, a niños viendo Tinelli hasta medianoche, absorbiendo insultos, denigración de la mujer y erotismo.

La falta de Adultos, que organicen la información que ingresa en sus cabecitas, permite que ingrese otra que es DESinformación, DESadecuada y DESorganizada. Es así como  se guarda en la memoria, cual placard de adolescente, todo junto y mezclado: lo sucio, lo limpio, lo nuevo, lo viejo, etc. En ese “placard cerebral desordenado”, memorizar, anclar aprendizajes nuevos y buscar información almacenada, es como la historia de la aguja en el pajar.

La semana pasada me preguntaron cómo crecimos sin Psicopedagogas, ni terapias cuando éramos chicos.  Ensayé esta respuesta: Porque la sociedad de aquellos años tenía reglas, porque había padres presentes con autoridad aunque no tuvieran tiempo, ni el whatsapp de sus hijos, porque los adultos en general  miraban más a los chicos, no sé si porque ellos tenían tiempo o porque habían aprendido el valor de las reglas. Hoy los Padres, Docentes, y otros adultos están sobrecargados y como no pueden ocuparse, sobrecargan a los niños en “guarderías por horas”: Deportes (más de uno), Inglés, computación, danza, etc. No niego que es estimulación necesaria ni conocimientos válidos, pero todo junto? Pero todo a la vez sin elegir, sin comparar, sin conocer las habilidades NI LOS INTERESES del niño?

En otras épocas, refiriendo a mi propia niñez; se jugaba a la escondida, se hacían tortas de barro, se iba a la plaza, se cantaban canciones, se dibujaba, se jugaba a las cartas,se trepaban árboles, se miraban bichos, se construían casas o chozas y  se tiraban bombuchas en carnaval con los de la otra cuadra y se jugaba hasta con piedras a la payana. Todo eso aportaba, a los jóvenes cerebros, estrategia, socialización, memorización y recuerdo, planificación, emoción, frustración, desarrollo psicomotor, ejercicio al aire libre, etc.

Hoy la inseguridad, la economía, la falta de tiempo confina a los niños a estar encerrados, frente al televisor o internet. Hoy los niños deben aprender a usar las nuevas tecnologías, porque cada vez más todo nuestro mundo pasa por allí: por ejemplo en la universidad ya hoy se usan aulas virtuales, se busca que colectivo tomar en internet y se revisa la cuenta bancaria desde su celular, etc. Pero no es lo único que necesitan aprender. Siguen necesitando el contacto humano para hacerse personas.

A qué viene esto?

Observo a  preadolescentes y adolescentes con un mismo diagnóstico: dificultades en las Funciones Ejecutivas, con un rendimiento intelectual muy bajo finalizando la primaria o iniciando el secundario.  Qué es eso? Las Funciones Ejecutivas son las habilidades para organizar una tarea: planificarla paso a paso, recurrir a las memorias del “Cómo se hace”, revisar cómo lo estoy haciendo, corregir y volver a empezar.

Mi conclusión al respecto es que  los chicos hoy no saben cómo estudiar, no saben cómo hacer, porque no hubo otros que estuvieran presentes en el momento de aprender “cómo se hace” y que los guiaran. En otros casos hay acompañamiento, pero están tan presentes, que los anulan, hacen por ellos. Basta ir a las aulas de Jardín de Infantes o primer grado y ver qué lindos dibujos hacen los papás.  Los dibujos, tareas de investigación, etc. son hechos a medianoche por los padres, Wikipedia o el Rincón del Vago y así, con toda esa ayuda sobreprotectora, a fin de año se llevan a marzo un montón de materias o las notas no son las esperadas. ¿Por qué? Porque el niño perdió la oportunidad de aprender a hacerlo por sí mismo.

En épocas anteriores, lo bueno se terminaba: la tele se apagaba, había que volver a casa a determinada hora o cuando el grito de la mamá desde adentro de la casa llamara “a bañarse”. Eso era ley; como también comer lo que había, aunque no te guste o quedarte sin comer. Eso enseñaba que la vida a veces no te da todo. Aprendías a frustrarte.

Entonces, pregunto: Hay que seguir dándole todo lo que no tuvimos? Hay que dejarlos ver tele hasta cualquier hora sin control? Hay que negociar los límites protectores?

Lic. Cecilia Cattaneo, 

Psicopedagoga. MP: P-121727.