Luego de haber leído mucho sobre la teoría de la creación y después de preguntar y profundizar en el tema, quedaron muchas cosas  sin convencerme. Entonces le pedí a mi corazón que juntos escribiéramos nuestra propia teoría.

“Hace muchos, muchos años Dios estaba dispuesto a  crear, como todo gran genio, algo perfecto. Después de un largo tiempo de buscar materia prima acorde con su invención, luego de armar y desarmar varias veces su diseño logró lo más hermoso, único, maravilloso y lo llamo MUJER.

El invento fue perfecto, perfecto en sus movimientos, en su perfume, en su delicadeza, en su gracia al andar. Orgulloso y feliz el mundo se dejó pisar por ella. Cuando la mujer corría alegre de un lado a otro su risa llenaba todos los espacios vacios de este mundo que ya no se sentía tan solo.

Con el tiempo la soledad se apoderó de la mujer haciéndola sentir muy triste. Dios observando la situación supo de inmediato que tenía que solucionar ese problema, o su invento más preciado se perdería en la tristeza. Decidió entonces crear alguien más que pudiera acompañarla, tomó las sobras que habían quedado de su gran invención (que no era mucho). Probó, armó y desarmó muchas veces hasta llegar a crear un compañero fiel, fácil de domesticar y lo llamó PERRO.
La mujer y el perro se llevaban bien, ahora los dos corrían por el mundo y la felicidad era compartida. Ella no volvió a sentirse sola porque el perro la seguía  a todos lados. En poco tiempo llegaron a ser grandes compañeros.

Pero con eso de estar juntos todo el tiempo llegó un momento en que se aburrieron uno del otro. La mujer en ocasiones se escapaba para estar sola, y el perro se hacía el distraído para no seguirla y estar un momento solo. Dios viendo esta situación, y deduciendo que a  su gran invento y su fiel compañero la rutina les aburría, decidió traerles alguien más para que pudieran entretenerse.

Entonces juntó las migas que quedaban de sus dos inventos anteriores, otra vez armando y desarmando,  creando su último invento al que llamó HOMBRE. La mujer ahora tenía a quien cautivar con sus encantos, y el perro un compañero nuevo a quien seguir.

El hombre llegó, pateó al perro y se echó junto a la mujer. Ella miró al cielo y guiñando un ojo dijo –Hombre que fuerte eres- después miró al hombre y le ordenó que fuera a buscar al perro y le diera las respectivas disculpas –Luego vienes y te echas sobre mis pies que los tengo muy fríos- le ordenó.

Pasado algún tiempo ahí estaban juntos hablando del amor, la mistad, la traición. Se miraban, se acariciaban, se hacían  arrumacos todo el tiempo mientras la mujer los miraba de lejos y pensaba “¡Uh…qué difícil va a ser domesticarlo! Suerte que tengo al perro para ayudarme”.

Hoy el perro es el mejor amigo del hombre, y la mujer es la esencia  de la vida, la vida misma, porque para llegar a este mundo todos tenemos que nacer de una mujer.”

Por: Jorge De la Plaza