Las personas dedicamos mucho tiempo de la vida a leer, reflexionar, cuestionar, observar y practicar diversas miradas respecto al amor. Autores y sabios de todos los tiempos se han encargado de dejarnos una vasta información para que podamos conectar con lo que significa verdaderamente amar. Pero pasa el tiempo y sigo preguntándome:

¿Sabemos realmente amar?

¿Estar en pareja es un sueño de muchos o una imposición de la cultura?

¿De dónde surge esta necesidad de estar con otra persona compartiendo la vida?

Parecemos un poco apegados a la idea de que “hay que estar en pareja”, y las fechas como el día de San Valentín, nos recuerdan el estado en el que estamos. Si estás pasando un buen momento con tu pareja, seguro querrás festejar, o hacerle un regalo. Si estás sola, el 14 de febrero puede recordarte ese estado y abrazarte una especie de angustia o tristeza por el añorado tiempo de a dos. Y si con tu pareja estás pasando un momento complejo, este febrero puede que tengas más ganas de regalarle un pasaje de ida a algún lugar alejado, antes que organizar una cena para recomponer la situación.

Mucho tiempo de nuestra vida está dedicado a la pareja. A buscar, a conocer, a construir, a reparar, etc. Muchos momentos pensando en esa otra persona. Pero ¿cómo es nuestro pensamiento? ¿Se dieron cuenta que la mayor parte de las dificultades son por lo que pedimos y no recibimos? ¿Notaron alguna vez que cuando aceptamos que ese otro es diferente, vivimos más felices?

Parece que acá encontramos algunos de los secretos del buen amor: Conocernos y conocer a la otra persona. Moldearse mutuamente sin exigencias. Aceptar los tesoros que tenemos para compartir y las limitaciones que pueden llevarnos toda la vida en intentos de pulir!

Casi todas las parejas que han vivido muchos años juntos y hacen un balance positivo de su camino, nos dicen que el secreto es aceptarse. Amar a la otra persona sin esperar a cambio nada más que el amor que tiene para darnos.

No siempre logramos ese amor con la primera persona con quien nos embarcamos en la aventura de compartirnos. A veces se necesita más de un intento. Lo importante es estar seguras de que queremos realmente estar al lado de alguien. De que queremos intercambiar con esa persona nuestras luces y sombras. En el sentido más amplio y sincero. Pues, es en pareja donde nos ponemos niños demandantes y adultos mandones sin darnos cuenta. Donde creemos que amar es ser dueño del otro y esclavo al mismo tiempo. Es en pareja donde la exclusividad o no, se torna una batalla a ganar o morir.

El amor no nos pide esas luchas. Al contrario. Nos enseña a elegirnos, por el tiempo que sea, pero de común acuerdo. El amor es desearnos SIEMPRE el bien! Cuando nos lastimamos, estamos yendo por el camino equivocado.

El amor de pareja incluye a dos personas, sí o sí. Ya no podemos engañarnos más con la idea de que el deseo de uno solo, va a lograr que las cosas cambien y se acomoden con el tiempo. Que los proyectos nos unen y nos harán estar juntos para toda la vida. NO. Los planes, los hijos, los viajes, los trabajos, pueden ser parte de una vida en pareja, pero no es el motor principal. Nada supera al amor que une o separa a una dupla. Aprender a amar es aprender a aceptar. Es conocerse. Es valorarse. Es elegir. Es expandirse junto a otra persona. Es superar obstáculos porque ambos quieren. Es planear desde dos mentes y abrazar desde dos cuerpos.

Celebremos este tipo de amor, en pareja y desde la pareja!

Y si en tu camino descubriste que tenés ganas de estar sola, disfrutá de esa decisión, con consciencia y bienaventuranza!

Linda Jornada!!!

Hasta la próxima….