El jengibre, es una planta que posee muchas propiedades y es muy utilizada como saborizante en pastelería, pero es mucho más que eso… Sus beneficios van desde una simple disminución de la congestión (al consumir su infusión), prevención de enfermedades cardiovasculares (ya que mejora el flujo sanguíneo), disminuye la producción de gases, evita los calambres, activa los jugos digestivos y reduce las náuseas, entre otras tantas.

Pero a la hora de saber el precio nos agarramos la cabeza…ya que se vende por peso del rizoma (nombre que reciben las raíces como esta) y cuesta algo así como $35 los 100 gr. Y no siempre se consigue fácilmente.

Te voy a contar como podés cultivarlo en tu casa, a partir de un trozo de rizoma comprado…

Vamos a iniciar buscando un lindo rizoma, que se vea “tirante” es decir la piel lisa y si es posible que se vean en sus bordes los inicios de los brotes (las conocidas yemas). Luego de obtener esta preciada raíz, haremos cortes transversales en la misma dejando trozos de aproximadamente 3 cm. Si observamos bien podremos distinguir que la raíz tiene como una especie de líneas transversales, bueno trataremos de que los cortes coincidan con éstas. Y luego de esto, dejaremos los trozos cortados en remojo toda una noche.

Por otra parte, habrá que preparar el sustrato y recordemos que siempre que vamos a hacer germinar alguna planta, debemos facilitarles el proceso. Para ello es elemental que el sustrato (suelo) que le preparemos esté provisto de nutrientes: mantillo o tierra de monte y sea suelto (blando, de fácil penetración por las raíces) para lograr esto, se agrega un porcentaje (20-30) de arena a la mezcla o bien se puede comprar vermiculita en cualquier vivero.

Una vez que tenemos una maceta de aproximadamente 60 cm de diámetro y unos 40 cm de altura, procedemos a plantar los trozos previamente remojados. Con la tierra un poco más arriba de la mitad de la maceta, bien mezclada, apoyamos de costado, de manera tal que los brotes queden a ambos lados del rizoma. No se preocupen por la dirección de brotado, ya que la planta sola buscará la luz y el calor y subirá hacia donde debe cada brote por sí solo. Estos trozos deben distanciarse entre sí a, no menos, de 8 cm. Aproximadamente. Luego procedemos a cubrirlos con una capa suave y suelta de sustrato y por encima de ello les vamos a dar un riego. Aquí va un detalle importante: los regaremos con aspersor (rociador) para lograr humedad, pero no agua en exceso. Y ya con los rizomas plantados vamos a llevar esta macetita a un sitio que tenga calor por unos días renovando el riego suave cada 12 hs más o menos.

Luego de unas dos semanas veremos que asomaran los brotes, en este momento trasladaremos la maceta a un lugar cálido pero que no tenga exposición directa al sol y que a la vez reciba luz. Tranquilamente puede ser un sitio en el living del hogar. Veremos que asomarán unas varas verdes claras que poseen hojas angostas cada 4-5 cm. Ahora es cuestión de mantenerle la humedad (para lo que ayuda mucho el aspersor) y dejarla que crezca y cierre el ciclo. Una vez que las hojas ya grandes inician su senescencia (muerte de la planta)  podremos revisar las raíces y veremos que los pequeños trozos  que plantamos hace un tiempo ya son unas hermosas y útiles raíces para consumir, las desenterramos, lavamos y a consumo. ¡Hemos logrado nuestro propio jengibre!