Mucho hemos hablado de cómo llevar una vida mejor, en algunos casos se hace difícil con las rutinas diarias pero charlando con Guillermo Griguol descubrimos que no es tan difícil tener una huerta. Y además de proveernos verduras para comer toda una temporada puede resultar muy terapéutico para toda la familia.

Sabemos que no es fácil emprender este proyecto pero Guillermo nos lo hizo ver bastante simple y la cosecha habla por sí sola. No hace falta gran espacio, en cualquier rincón del patio se podría empezar. En el caso de Guillermo el espacio es generoso y la producción alcanza para 2 ó 3 familias tranquilamente.

Tomates, pimientos, berenjenas, zapallitos exquisitos y a montones! También hay unos limoneros pequeños y algunas aromáticas. Pero… cuál es el secreto?

Lo más importante es preparar la tierra, removerla un poco para que las raíces puedan crecer mejor, agregarle aserrín y abono orgánico de ser posible. También es importante organizar los sectores debidamente, para que podamos caminar entre los cultivos, regar y cuidar nuestra huerta.

Guillermo nos explicó que debemos hacer surcos donde las plantas crezcan un poco más elevadas que el resto del terreno así evitaremos el exceso de humedad, sobretodo en veranos como estos, donde llueve mucho.

Si te gusta hacer compost, entonces lo ideal es hacerlo en algún rincón y cuando esté listo agregarlo a la tierra, ya que el proceso de descomposición aumenta la temperatura de la tierra y esto no es beneficioso para nuestros pequeños brotes.

Luego debemos sembrar, pero antes Guillermo nos recomienda consultar el calendario de siembra de nuestra zona y elegir las opciones que más nos gusten.

Al momento de sembrar hay dos alternativas: por almácigos o en forma directa, echando las semillas en la tierra. Guillermo lo hace por almácigos, de esta forma ganamos tiempo y podemos comprar las plantas en cualquier vivero. Pero en el caso que quisieras hacer tus propias plantas bastaría con poner algunas semillas en pequeños recipientes con una buena base de tierra y esperar de 30 a 45 días para su germinación.

Luego, solo queda regar nuestra huerta, desmalezarla y dedicarle unas pocas horas a la semana para disfrutar de los frutos de este lindo y terapéutico trabajo que bien podríamos realizar en familia.

Gracias Guillermo por compartirnos esta experiencia!