Desde este espacio, compartimos mes a mes, una mirada de la maternidad que sintoniza con la propuesta de una Crianza Respetuosa, que nos invita a ser íntegras, comprometidas con el rol de criadoras y amantes de la vida que se inicia con cada niño.

En esta nota les quiero dejar algunos tips que fuimos reflexionando este año y que pueden ser muy útiles en el día a día con nuestros hijos:

  • Recordemos que los niños son reflejo del entorno que los rodea. Cada acto de cuidado o desamparo que realizamos, se ve expresado en ellos. Al verlos, podemos descubrir nuestras fortalezas y debilidades, lo que queremos corregir, lo que es bueno continuar, etc.
  • Los niños no llegaron a nuestras vidas para ser domesticados a nuestro gusto! La Crianza Respetuosa implica conectar y escuchar a los niños en sus necesidades para ser ese amparo imprescindible que les brinda seguridad y atención. Por lo tanto, nos exige como padres estar muy bien parados, conocer, aprender y ser su sostén. Mostrar lo que sí y lo que no, ayudar en los aprendizajes y ser ejemplo de lo que deseamos enseñar.
  • Implica límites claros y acordados, familias comprometidas en escucharnos y hablarnos bien. Niños que se animen a ser partícipes, que no les dé miedo colaborar y que se sientan entusiasmados al hacerlo.
  • Los límites son el marco de referencia en donde un niño puede desenvolverse con tranquilidad. Son construcciones que pueden ir variando, charlándose, mejorando, pero no pueden extinguirse.
  • Los niños necesitan descansar su pensamiento y ocuparlo en los juegos y en aprender. Un niño preocupado, es un niño que se estresa y se frustra fácilmente.
  • Hay un inmenso abanico de ideas en cada mente infantil, que naturalmente se despliega en sus juegos. Como madres, sólo debemos propiciarlo y ellos felices, lo disfrutarán. Podremos ayudarlos cuando no puedan solos, colaborar en la búsqueda de lo necesario y permitido para el armado de un juego, intervenir en alguna diferencia que no pudieron sortear con el amigo y que sepan que estamos atentas. Para jugar, los niños no necesitan indicaciones adultas, pueden y “deben” inventar su propio escenario.
  • Cuando hablamos de socialización, de la relación con los pares, podemos tener presente por ejemplo, que los hermanos juegan y se pelean en cuestión de minutos, los celos pueden ir y venir, llegar en algún momento y desaparecer luego. Pero cuando la relación se construyó desde el amor, eso prevalece. Y es responsabilidad de los adultos estar atentos para que la competencia no se instale, para que el compañerismo sea la premisa familiar, y eso se trasladará a todos los ámbitos. Será un niño que comparte con sus compañeros, que disfruta de jugar con otros y que se preocupa por el bienestar de los demás.
  • Nuestros hijos expresan de distintas maneras lo que sienten. Procesan las vivencias quizá de forma muy diferente a lo que esperamos como mamás. Hay edades, sobre todo cuando son muy pequeños, en las que todavía no pueden discriminar sus propias emociones. Se confunde un dolor físico con una tristeza, una frustración con el enojo, y casi todo termina generando las mismas conductas… Como madres vamos descifrando esos llantos o pedidos poco a poco, en un aprendizaje largo y a veces muy difícil.
  • Si queremos niños sanos y felices, les brindemos ambientes de confianza para expresarse, con respeto y amor.  Siempre detrás de un llanto hay una necesidad, revisemos eso que se esconde disfrazado de un escandaloso pedido, lo invisible, lo verdadero. Es una gran herramienta, por ejemplo, simplemente abrazarlos y dejarlos llorar el rato que sea necesario.
  • Si ves que tus niños están diferentes, tristes, acelerados, irritables, se enferman mucho, no pueden dormir bien, etc, es momento de preguntarse ¿cómo estamos viviendo?, ¿Qué puede estar pasando?
  • La demanda del niño pequeño, será igual a la cantidad de horas que esté separado de su mamá al día. El niño quiere estar pegado o cerca de mamá porque es su contención, es su resguardo, es quien le da la seguridad que su corazón necesita para enfrentar sus miedos. Entonces, la atención que le brindamos tiene que ser plena, acompañada de nuestros sentidos, mirándolos a los ojos, tomando contacto con ellos. De esta forma el niño se tranquiliza internamente, porque está seguro de que su mamá está presente en su vida y puede contar con ella.
  • Si podemos mejorar nuestra manera de vivir, sosteniendo hábitos ordenados, donde lo importante es que estemos atentos a los pensamientos que nos asaltan, las palabras que usamos, los apuros, las exigencias, los ritmos, etc., los niños también logran estar mejor.
  • Es importante ayudarles a nuestros hijos a desenvolverse cuando salen del hogar, prepararlos para la vida. Para eso tengamos presente quiénes estarán a su cuidado, si el pequeño sabe a quién debe pedir ayuda en caso de necesitarla, qué juegos y compañeros son riesgosos para él, si le agrada lo que va a realizar, etc.

La maternidad es una entrega, un servicio que hacemos las mujeres que tenemos hijos. Es un rol en el que otro ser humano depende 100% de nosotras, al menos en un principio…. Por lo tanto, la calidad del vínculo en los primeros años, es muy importante!

Lejos de ser un peso para las mamás, saber esto nos da lucidez, responsabilidad y la posibilidad de nutrirnos para brindar lo mejor.

Vuelvo a insistir, en lo importante que es estar en armonía con nosotras, cómodas con los roles que ocupamos, dispuestas a modificar hábitos, costumbres, miradas, para dar lo mejor a nuestros hijos. Cuando hablamos de trabajo interno, nos referimos a ese compromiso de estar atentas diariamente a lo que nos va pasando, a lo que pensamos, sentimos y decimos. Al mensaje que nos quiere dar la situación que estamos atravesando. Y a la valentía de querer siempre encontrar un vehículo que nos permita sortear la dificultad.

No importa por dónde empecemos el camino de autosanación, de encuentro con nosotras mismas, de revalorización del bienestar. Lo importante es comenzar, confiar en nosotras y acompañarnos.

Compartimos mucho durante este año y estoy muy agradecida con esta posibilidad de intercambiar con quienes están en la búsqueda, en la aspiración de ser cada día mejores. Gracias a Épicas Mujeres y a todas sus lectoras. Deseo intensamente que este diciembre nos renueve la esperanza, la fuerza y la valentía para que la Crianza siga siendo un desafío de amor diario.

Muy Feliz Año Nuevo para tod@s!