Cuando hablamos de trabajo, solemos pensar en trabajo remunerado, sin embargo me surgen algunas dudas al respecto. Todos sabemos sobre la desigualdad entre varones y mujeres a la hora de acceder al mercado del trabajo, la tradición de que las tareas del hogar son territorio exclusivo de las mujeres y la brecha salarial son algunos de los factores que explican este fenómeno, que se vive en la Argentina y se reproduce alrededor del mundo.

Phumzile Mlambo-Ngcuka, directora ejecutiva de ONU Mujeres dijo: “En todo el mundo, mujeres y niñas cuidan a sus hermanas y hermanos más jóvenes, a sus familiares ancianos, a las enfermas y enfermos de la familia, y realizan las labores del hogar. En muchos casos, esta división desigual del trabajo tiene lugar a expensas del aprendizaje de las mujeres y niñas y de sus posibilidades de obtener un trabajo remunerado, hacer deporte o desempeñarse como líderes cívicas o comunitarias. Esto determina los patrones de desventajas y ventajas relativas, la posición de las mujeres y los hombres en la economía, sus aptitudes y lugares de trabajo.”

Las llamadas “tareas reproductivas” están distribuidas de manera desigual en todo el mundo: los hombres realizan menos de dos horas por día de trabajo no remunerado, mientras que las mujeres se adjudican unas cuatro horas, de acuerdo a datos de la OIT. En Argentina, los hombres realizan 1 hora 33 minutos de labores sin paga al día, frente a 4 horas y 17 minutos de las mujeres. Además, según datos del Indec, el 88,9% de las mujeres realizan trabajos domésticos no remunerados frente a al 57,9% de los hombres.

“Hay un trabajo no remunerado que está sosteniendo el trabajo remunerado, el trabajo productivo, todo lo que se realiza cotidianamente y que a veces tenemos que entenderlo como la categoría de doble jornada laboral” explica Flora Partenio, docente e investigadora.

Para los hogares de ingresos altos, la solución suele presentarse en forma de: contratar a otra persona (otra mujer) para realizar estas tareas. A su vez, tanto para el resto de los hogares como los de aquellas mujeres que venden sus servicios de cuidados “la única forma de auto proveerse de cuidado es a través de que alguno de los miembros de su familia (generalmente una mujer) dedique una importante porción de su tiempo a ello, renunciando a cualquier posibilidad de llevar adelante actividades laborales, educativas o de esparcimiento”.

“Este es el mundo del trabajo sin recompensa, las mujeres sostienen a la familia con trabajo sin paga y su vida es muy distinta a la de los hombres del hogar”

Existen muchos datos más que confirman estas afirmaciones, pero lo importante es empezar a tomar conciencia y buscar juntos soluciones a un debate sobre un presente insostenible. Quizá una solución sea pensar en tareas cotidianas compartidas y una distribución equitativa dentro del seno de la familia, pero también en las políticas de empresas para que los varones sean tan protagonistas en sus hogares como las mujeres.

Fuentes consultadas: www.telam.com.ar