A los 37 años encontró felizmente la plenitud de la vida logrando lo más preciado: su familia. Ser hija única la llevó a fantasear con la idea de una familia numerosa, hoy es madre de María Paz (4) y Fernando Gabriel (8 meses), distribuye su tiempo entre sus múltiples obligaciones, pero siempre tratando de brindar calidad al tiempo de la familia.

Ser la esposa del intendente de la ciudad de Monte Cristo no la condiciona, sino que le permite compartir sus inquietudes y pareceres con el hombre más importante de la ciudad.

Nacida en Laboulaye eligió la carrera de contadora pública por tener facilidad para los números lo que la obligó a emigrar desde muy joven hacia la ciudad de Córdoba. Hoy se siente muy atraída por los niños, los que la sensibilizan en todos sus aspectos.

Perseverante y tenaz siempre atenta a resolver las situaciones adversas la definen con una personalidad fuerte y decidida a la vez sensible y detallista.

Su mejor terapia es la cocina, donde encuentra la satisfacción de preparar con amor- como hace con cada cosa- lo que más le gusta.

Es docente en el I.P.E.M. y T. N° 30 y el trato con los adolescentes la entusiasma y le da una perspectiva distinta porque le gusta acercarse y conocerlos más allá de lo estrictamente académico.

Mate en mano, cuidando todos los detalles LORENA CASTELLANO, nos recibió en su cálido hogar junto a sus hijos para charlar con “Épicas Mujeres” y permitirnos conocer más de cerca a la mujer que acompaña al hombre que dirige los destinos de la ciudad de Monte Cristo.

¿Cómo fue que llegaste a Monte Cristo?

Terminé el secundario y me vine a estudiar ciencias económicas a Córdoba, me costó mucho el despegue. Mi mamá era la que más me empujaba, ella me decía que tenía que estudiar. Mi papá es más sentimental. Antes de recibirme empecé a trabajar y ya me quedé en Córdoba. No conocía Monte Cristo, lo escuché por primera vez a raíz del tornado. Yo tenía un compañero de trabajo que me decía que me iba a presentar un amigo. Una noche me invitó a cenar y llegó Fernando, me puse muy nerviosa, pero bueno, yo era grande así que empezamos a charlar y desde ahí no nos separamos más. A los 6 meses ya nos fuimos a vivir juntos y al tiempo nos casamos. Esa es la razón por la que eché raíces en Monte Cristo.

¿A qué te dedicas?

Soy contadora, trabajo en el Ministerio de Educación, en la Dirección de Infraestructura y además doy clases en el Ipem 30, doy matemática, tecnología, estadística. Antes daba clases en una academia que preparaba para el ingreso a Ciencias Económicas, pero tuve que dejar algunas cosas por los niños. Me gusta mucho la docencia, me gusta involucrarme con la realidad de los chicos. Siempre busco cómo ayudarlos, me conmueven.

¿Cómo te describirías?

Soy una mujer muy sensible, las cosas me afectan mucho, soy detallista, romántica, le pongo amor a todo lo que hago. Me gusta la cocina, hacer cosas dulces, siempre hago lo mismo, pero me aseguro de que salga rico. Me gusta cocinar todas las noches, que es cuando estoy en casa. Para mí la cocina es terapéutica, no así planchar (risas).

En mi trabajo también pongo lo mejor de mí. Soy sensible y llorona y a veces me enojo conmigo misma, sobre todo en el trabajo, donde uno debe mostrarse más dura, pero no lo puedo manejar, soy así.

¿Qué ha significado la maternidad en tu vida?

Fue lo mejor que me pasó en la vida. Siento que estoy en el mejor momento de mi vida, desee mucho tenerlos, doy gracias a Dios porque son sanos. Me costó mucho porque tengo trombofilia, pero por suerte se pudo.

Yo siempre digo a las mujeres que, si tienen la posibilidad, sean madres, porque los hijos te dan la oportunidad de conocer un amor diferente, que no lo conoces de otra manera, un amor incondicional. Para mí mis hijos son lo más importante en la vida.

Siempre le cuento a María Paz una historia. Cuando buscábamos un bebé y no llegaba escuché en la radio una tradición que decía que, cuando uno desea mucho algo debe poner en el arbolito de navidad un objeto que lo simbolizara; entonces yo fui al centro y compré 3 angelitos, los puse en el árbol esa navidad, pero no quedé embarazada. Entonces pensé: “quizá estoy pidiendo demasiado” y al año siguiente compré un angelito precioso, el más lindo que encontré, lo colgué en el arbolito y ese año llegó María Paz. Mi hija ama esa historia, me pide siempre que se la cuente.

¿Sos una mujer positiva?

Yo soy de las personas que no se quedan con el problema si no que siempre está buscando la forma de resolverlo o actuar. Cuando me dijeron de mi problema empecé a recorrer médicos y tratamientos hasta que dí con uno que nos ayudó y gracias a Dios acá estamos con mis dos tesoros. No es algo simple, pero yo fui muy constante y seguí el tratamiento tal como me decían. Yo ya había perdido un bebé, antes de María Paz, fue muy triste porque yo tenía muchas ilusiones, ya tenía un nombre, pero como te decía, soy una mujer positiva.

Hago terapia, creo en la terapia y en buscar ayuda cuando creo que lo necesito. Pero no me detengo en el problema, me hablo mucho a mi misma.

¿Tienes muchas amigas?

Si, en Laboulaye, acá no tengo mucho tiempo para hacer amigas, soy un poco tímida, me encanta hablar con la gente, pero no he tenido tiempo de hacer amistades, como las que tengo en Laboulaye. Cuando uno es más grande cuesta más hacerse amigos.

Siempre a mis alumnos del secundario yo les digo disfruten esta etapa que es la más linda de la vida, donde se hacen los amigos para siempre.

¿Cómo te sentís siendo “la primera dama” de Monte Cristo?

Me da mucha gracia ese término. No me siento condicionada para nada, hago una vida normal. Cuando me casé con Fernando él ya era intendente así que para mi no hubo cambios. Yo no me siento presionada, hago una vida normal. Siempre que puedo lo acompaño a sus compromisos, ahora con los niños es más difícil. Antes viajábamos más pero ahora con el bebé tratamos de acomodarnos.

Me gusta la vida de Monte Cristo, yo también soy una chica de pueblo. Me gusta mucho hacer cosas en familia, para mí esa es la prioridad, salir todos juntos. María Paz es muy sociable, a ella le encantan las fiestas y es la primera lista para salir y se quiere quedar, aunque a mi me da sueño, me tengo que quedar por ella.

 

¿Hablan de trabajo en casa?

Hablamos de todo un poco, mi trabajo y el suyo, me gusta saber y conversamos de todo. No me meto en sus cosas, pero si le propongo cosas que veo o ideas que creo que pueden ayudar. Pienso que él tiene una gran oportunidad de ayudar a la gente y eso es muy bueno.

¿Te imaginas estar en la política?

No, siempre le digo a él que trabajo en la Muni pero en casa (risas), pero no me veo en un cargo público, para nada. Valoro mucho el rol de quienes están en política. A mi me gusta mucho el rol social, siempre digo que capaz le erré a la carrera, porque me gustaba mucho ser maestra jardinera, trabajar con niños, no sé. Tanto número a veces te cansa. (risas)

¿Es difícil acomodarte con tus obligaciones?

A veces me siento saturada, hoy me tiran mucho los chicos, son chiquitos y siento que me necesitan. Me da un poco de culpa, pero creo que es un buen ejemplo para ellos ver a mamá que trabaja y cuando estoy en casa me dedico 100% a ellos. Ellos van conmigo a todos lados y acompañamos a Fernando siempre. Creo que este es el tiempo para vivir juntos en familia y luego ya se verá, creo que hay un tiempo para cada cosa y debemos disfrutarlo.

¿Haces algo que te desenchufe?

Hace muy poquito que empecé el gimnasio para cambiar la rutina, me sentía aturdida, estaba agotada y la verdad es que me hace muy bien. Son unas horitas que dedico para mí y me hacen muy bien.

¿Cómo ves a las mujeres en Monte Cristo?

A mi siempre me dijeron que tenía que estudiar y trabajar, así que me gusta el rol de la mujer que se hace cargo de su vida. Creo que en Monte Cristo hay muchas mujeres con esa impronta. Hay muchos comercios nuevos y muchos son de mujeres, creo que eso está muy bueno. La mujer ahora se separa y necesita seguir con su vida. Antes la mujer se quedaba en un matrimonio sin amor y aguantaba. Ahora la mujer es más corajuda y sale a trabajar, por necesidad y por valentía también. Y es bueno que la mujer salga y viva una vida más social, que no empiece y termine en su casa.

¿Sos la contadora de la casa?

No (risas) entre los dos, yo soy muy ahorrativa, pero entre ambos llevamos los gastos de la casa. Nos manejemos muy bien.

¿Qué cosas te preocupan?

Me preocupa la adolescencia. Creo que los niños son demasiado libres, tienen poca contención de sus familias y esto no es bueno. Con Fernando decidimos mandar nuestros hijos a la escuela acá, en Monte Cristo para que se vinculen con los niños de acá y conocer a sus familias. Creo que los adultos trabajamos mucho y vamos perdiendo el control de nuestros hijos. Eso me preocupa. Espero poder lidiar con esto cuando me toque.

Creo que debemos reforzar el concepto de familia y estarles más encima a los chicos. También me preocupa mucho la pobreza en los niños, creo que esto no debería pasar. Tendría que haber políticas de estado para que no haya niños que no tengan para comer. Eso es muy grave.