Llegó septiembre y la primavera se acerca más día a día, es una delicia el aroma de los azahares, y de tantas otras plantas que encontramos cubiertas de flores.

Y aprovechando que el calorcito nos llena de energía, va siendo momento de preparar un sitio para nuestra huerta, si digo un sitio, ya que hoy por hoy no hay excusas para poder tener una huerta propia, dado que la misma se puede hacer hasta en macetas.

Bien, veamos cómo podemos empezar; para quienes tienen la dicha de poseer un gran patio, vamos a empezar por destinarle un espacio, y si tenemos mascotas, lo cercamos, luego elegiremos qué sembrar y en base a ello veremos si hace falta una remoción profunda o superficial. En el caso de elegir raíces comestibles (remolachas, zanahoias, etc.), es necesario contar con suelo suelto y una proporción de arena en el mismo, para que ayude a drenar. Y para todas aquellas verduras de hoja (rúcula, lechuga, acelga, espinaca, repollo, etc.) y fruto (tomate, pimientos, ají), necesitamos que la profundidad a la que trabajamos el suelo sea menor, más o menos 20 cm.

Luego de esta aclaración procedemos a remover el suelo y lo dejamos invertido por unos días mientras lo vamos regando, luego de conseguir las semillas o plantines procedemos a una segunda movida de suelo que será acompañada de una rastrillada para emparejar. Y de aquí en adelante se destina el lugar de almácigo (donde pondremos semillas y retiraremos plantines) y el lugar de siembra definitiva.

En los llamados almácigos, sembraremos al voleo una gran cantidad de semillas (de modo similar al que esparcimos la harina sobre la mesada) y por encima de ella cubriremos con una capa fina de suelo, que posteriormente será regada con lluvia muy suave, al cabo de unos días asomaran muchas plantitas, que al parecer son todas iguales, pero no se asusten, esas que asoman primero se llaman hojas cotiledonares y por eso son similares en varios cultivos, luego de estas aparecerán las hojas verdaderas;  cuando las plantitas tengan ya 3 o 4 de éstas estamos en momento de trasplantar. O si hemos decidido que ése será el lugar definitivo, debemos “ralear” que consiste en arrancar plantas para dejar las definitivas con un buen espacio alrededor (verduras de hojas 35 x 35 cm y tomate o chauchas 40 x 60 cm)

Hay muchas cosas más que tener en cuenta, pero entre los aspectos principales es que tengamos un acceso al  agua cómodo y que reciba buen sol durante la mañana y si ponemos tomate o pimiento que sea menos directo en horario de la siesta, y que tengamos un lugar donde apoyar sus ramas cuando se carguen de frutos.

Luego veremos lo fácil que es hacer huerta en macetas…