Sentirnos traicionadas por nuestras parejas, es una situación muy incómoda de la vida de a dos… Algo que no queremos que nos pase, que seguramente sentimos no haber elegido, etc… Aparecen esas reflexiones que hemos escuchado mil veces: “Yo perdono, pero no me olvido”, “Disculpo, pero en el fondo no perdono”, “Lo que se rompe, no vuelve nunca más a ser lo mismo”, “No se merece mi perdón”, “No es justo, yo siempre fui buena”….

No nos detendremos en el suceso o circunstancia que nos hace sentir que el corazón se quiebra. Sino en lo que nos pasa como mujeres después de que nos enteramos que nuestra pareja no ha sido lo suficientemente sincer@, que rompió esa barrera que nos protegía del resto del mundo, que nos hacía únic@s, que no tuvo el valor de decirnos la verdad, y que sentimos que nos hizo quedar como tontas….. Cuántas cosas nos pasan al saber, cuántas emociones se aprietan en nuestra garganta, cuántos pensamientos y sentimientos confusos. Para algunas mujeres, enterarse de que sus parejas les mintieron, es sinónimo de nunca más; para otras en cambio, es un momento de revisar lo que pasó, de querer reparar, de necesitar disculpas, promesas, de que ese alguien que tanto nos lastimó, ahora nos recompense!

Es un momento de desencuentros y de nuevos encuentros. Pasan tantas cosas en pocos días…. Situaciones muy intensas, algunas llegan a ser agresivas, destructivas. Otras nos llenan de dolor, pero aclaran, nos permiten ver la realidad de otro color, con la oportunidad de reconstruir…. Pocas personas alrededor pueden darnos ese alivio que necesitamos, las opiniones del afuera suelen abrumarnos un poco. Porque cada pareja tiene sus códigos, sus modos de funcionar, sus deseos, acuerdos y desacuerdos.

Estar de a dos en el tránsito de la vida es una elección. Es un compromiso de pareja, que tiene que estar hablado, madurado y ser cómodo para amb@s. Sino, pasa a ser una obligación, una prohibición, que pesa y desencanta. Ser dos en una relación no puede devenir de mandatos insulsos, antiguos e impuestos…. Ser dos, puede y debe, ser una manera en la que preferimos compartir la vida y nutrirnos, aprender, crecer junt@s. Por lo tanto, ser sincer@s en pareja, comunicar lo que nos agrada y lo que no, lo que estamos dispuest@s a ceder, lo que necesitamos, lo que soñamos, lo que deseamos, es parte de un conocimiento y un respeto mutuo que sólo debería quedar en cada pareja.

Cuando ese código interno se rompe, cuando nos sentimos traicionadas, lastimadas, se nos presenta la oportunidad de cambiar la relación que teníamos. Perdonar y reinventarnos de a dos, perdonar y seguir cada uno un camino diferente, o no perdonar y cargar por mucho tiempo el dolor que nos provocó tamaña desilusión de la persona en la que confiábamos……

En otra nota les compartíamos la importante herramienta que resulta el Perdón. Perdonar no es justificar, ni estar de acuerdo con la persona que nos lastima. Perdonar es una posibilidad de liberar ese dolor tan intenso que sentimos, dejar ir, de a poco seguramente, pero con la seguridad de que llegará el día en que la herida ya no duela. Perdonar y perdonarnos a nosotras mismas en lo que pueda haber sido nuestro error, en esa horrible sensación de “¡¿porqué no me di cuenta?!”. No todo podemos explicarlo en el momento que ocurren las cosas, las experiencias no llegan con un librito que nos dice para qué son. Los sentidos los vamos encontrando en el tránsito de la vida. Cada una en sus posibilidades y sus tiempos, pero tratando de que sea sin rencores, sin odios, con la confianza de que la vida nos devuelve los sentimientos que entregamos. Por lo tanto, desde la comprensión y el amor podremos encontrar la paz que nuestro corazón necesita.

Yo creo en la libertad de elegir estar en pareja o no, en que cada un@ pueda comunicar lo que va sintiendo en el recorrido que hacemos junt@s, que no hay traiciones ni ocultamientos cuando amb@s estamos comprometid@s con esa otra persona, porque nos basamos en el respeto. Si somos libres de elegirnos, somos libres de decir no quiero más! La mentira lastima, nos hace sentir víctimas y victimarios, construye un enemigo gigante que es la desconfianza. No hay amor si hay decepción, no hay amor que pueda crecer en la duda.

El compromiso de estar con alguien nos hace responsables de lo que brindo en esa relación, de lo que tolero, de lo que permito y lo que no. Estar junt@s cuando ya no es placentero para amb@s quizá no sea la mejor opción. Nos demos la oportunidad de revisar, de comprender-nos, de perdonar y de elegir lo que creemos que será lo mejor para amb@s! El amor que nos tenemos o que nos tuvimos, puede ser una buena guía también al momento de elegir otros caminos….

Que tengan un hermoso día!

Hasta la próxima…..