La tristeza es su musa inspiradora la que le permite  volcar en el arte una forma de expresión que conmueve y la libera. Es una artista de profunda sensibilidad con una mirada aguda que la lleva a admirar el surrealismo y elevarse cada vez que por su mano posa un lápiz, un pincel o un color.

Autodidacta al extremo, su padre la influencio desde pequeña para que su talento innato pudiera desarrollarse. Amante de la música clásica, estudió cine 3 años y ahora incursiona en la psicología. Vive, siente y experimenta sus creaciones de manera apasionada. La belleza del arte está en su mente, en sus manos, en su genialidad….

Sus jóvenes 23 años ya experimentaron la adversidad más dura pero de la cual sólo rescató enseñanzas que la redimieron de sus heridas más profundas para reinventarse, quererse y aceptarse a sí misma, forjar su carácter y sostener una personalidad más segura que la ayude a seguir enfrentando los desafíos cotidianos.

Épicas Mujeres entrevistó a BRENDA VALVERDE quien nos emocionó con su historia, demostrándonos que de sus peores momentos supo sacar lo mejor  reflejando en un autorretrato su dolor pero con un mensaje positivo que la impulsa a seguir un camino que recién empieza y en el que tiene mucho para dar…

¿Cómo nace tu inclinación por el arte?

Cuando era chiquita mi papá me regalaba libros de cuentos y de ahí me empecé a interesar mucho por el dibujo y el animé. Me gustaba mucho la música clásica, todos los estilos musicales siempre me gustaron, también el cine.

¿Y cómo fue evolucionando esta inclinación, esta forma de expresarte?

Al principio yo trataba de callar ese impulso, siempre me decían: “estudiá algo que te de plata”, por eso no lo veía como una profesión. Por eso estudié cine por tres años, pero siempre en las clases me ponía a dibujar. Luego empecé a prestar más atención a eso y hoy gano bien con las cosas que hago. Pero fue muy lento, un proceso muy largo.

¿En qué te inspirás para hacer una obra?

Yo hago muchos autorretratos, para mi es una terapia. Es mi forma de expresión, especialmente de los momentos tristes, eso me libera. La tristeza me inspira. Me ayuda a sacarme lo feo de adentro. La música clásica también me inspira especialmente los instrumentales de películas. Siempre me gustó el realismo, pero no me sentía capaz de lograrlo. Creo que es cuestión de práctica, nadie nace sabiendo pintar. Investigo mucho, voy a los museos y observo las pinceladas. Soy muy observadora y perfeccionista. Veo todas las cosas que me rodean con detalle, las formas, los colores.

¿Sos una persona solitaria o tenés muchos amigos?

Amigos no muchos. Me han pasado muchas cosas feas y eso me ha enseñado a ser precavida con la gente. Antes yo hablaba mis cosas personales con cualquiera, no tenía problema. Ahora no. Soy más reservada. Soy una chica enérgica, muy positiva y me gusta rodearme con gente así. Hay personas muy negativas que te terminan transmitiendo todo eso.

Mi familia es muy unida, yo me veo muy inspirada por mi papá, mi hermano es músico. Me encanta porque podemos hablar de todas las cosas que nos gustan. Somos los Valverde bastante bohemios y artistas. Cuando era chica no imaginaba que iba a pintar, la práctica y el tiempo me hizo.

Hace un tiempo participaste de un encuentro de muralistas en la ciudad de Alta Gracia y otro en Carlos Paz, ¿cómo fue esta experiencia?

Mural para el encuentro de Muralistas de Villa Carlos Paz

Fue el primer mural que hice. Llegué por una convocatoria en Facebook. Yo nunca había hecho pintura en mural y me daba un poco de miedo. Me anoté y me animé de una vez por todas. Fue muy lindo, ahí nos daban todo lo necesario, éramos más de cien artistas de todo el país. A mí me gusta mucho pintar rostros de mujeres con rasgos marcados y quise hacer algo bien colorido y positivo. Asi que pinté unas mujeres con flores, muy lindo.

Me llevó 3 días. Yo no manejaba la técnica del mural. Había otros chicos que hicieron en menos tiempo cosas más detalladas y más grandes. Ahí me di cuenta de que me faltaba práctica. Yo llevé pinceles para bastidores y en una pared como esa no tiene sentido. Después de eso fui a un encuentro de muralistas en Carlos Paz, ahí ya le había agarrado más la mano.

¿Tenés pensado hacer algo similar en Monte Cristo?

Sí, surgió la oportunidad de pintar un mural en la Terminal de ómnibus. Pienso hacer un homenaje a los submarinistas del ARA San Juan, con muchas estrellas, nubes… Me pidieron de la Muni un boceto, estoy trabajando en eso, a fines de marzo presentaré al intendente el boceto para ver si lo aprueban.

¿Cómo unís lo económico con lo artístico?

Tengo muchos proyectos de cosas que sé que a la gente le gustan. Cosas no muy caras, por ejemplo, estoy pintando piedritas con caras de mascotas. Hoy lo hago más por que me gusta que otra cosa. No me cuesta poner valor a mis obras, el problema es que la gente no lo valora, porque no sabe el tiempo que demanda hacer una obra. Me resulta más fácil ponerle valor a lo que hago por pedido, pero a las cosas que hago para mí, no podría venderlas, creo que no.

¿Esta es tu mejor obra? (en referencia a la que aparece detrás de ella)

Sí, es muy personal, resume algo muy feo que me pasó. Tuve una experiencia muy fea de violencia de género y aunque hoy ya lo superé quedaron muchas marcas. En esta pintura los tonos azules representan la tristeza, mi rostro neutro no se puede expresar, pero a la vez tiene ganas de llorar y la abeja representa algo que descubrí a raíz de esto. Hay muchas mujeres que vivieron lo mismo y que te ayudan a superar este tipo de experiencias. Por eso la abeja representa esta comunidad de mujeres que se unen para ayudarse unas a las otras.

¿Cuánto hace de esto?

Hace dos años más o menos. No reniego de lo que viví, saqué muchas cosas positivas. Este cuadro lo hice después. Mientras yo estaba con esta persona no comía casi, no pintaba, vivía muy mal. Un día una amiga me contó que soñó que yo le pintaba un árbol seco, ahí me acordé que yo pintaba!. Todo esto me ayudó a pensar en mi y cambiar muchas cosas. Cambié mucho, antes mi autoestima era muy malo. Me hice más fuerte, aunque me quedaron algunos miedos, se que nunca se supera del todo, aunque intento dejarlo atrás. A veces la gente no entiende, me juzga porque me arreglo o me pintó mucho a mi misma sin saber lo que me pasa. Es mi forma de expresarme.

Es la primera vez que cuento públicamente la historia de esta pintura, creo que es muy importante para que la gente comprenda. El arte es mi forma de expresión, por suerte yo puedo liberar mis sentimientos a través del arte, pero se que hay muchas mujeres que no lo logran.

Hiciste un taller de pintura para niños, cómo surgió la idea?

Se me ocurrió para ocupar mi cabeza, estaba mal y esto me encantó, fue un contacto con seres tan sanos, tan puros, que me salían con cada ocurrencia. Me encantó transmitir lo que sé con alguien que se va formando, tan pequeños. Me ayudó un montón, yo preparaba las clases, pero los chicos me cambiaban todo porque se les ocurría hacer cosas diferentes. Me gustaría volver a hacerlo. Hay muchas personas con ganas de aprender.

En tu opinión, ¿Cómo estamos las mujeres en este tiempo?

Me parece que nos animamos más, ya no nos callamos tanto. Los tabúes de antes ya no están, el arte nos ayuda en eso. El papel de la mujer está cambiando. La mujer antes era criada de otra forma con formatos impuestos y la mujer de ahora es más inquieta, ahora hay una mujer directora de cine nominada al Oscar, por ejemplo. Las mujeres juntas están ganando terreno.

¿Los hombres de tu familia te apoyan?

Si, si, ellos siempre me apoyan, de hecho, todo lo que me pasó les ayudó a ver de otra manera estas cosas. De entender mejor que estas cosas que se ven en la televisión realmente pasan y le pueden pasar a cualquiera. Y lo importante es esos momentos es acompañar a las mujeres sin juzgarlas. Muchas veces dicen: “Como va a volver con ese tipo si le pega o la insulta”, pero hay que estar en el lugar de esa mujer. Yo fui así, a mi me maltrataron mucho y yo siempre volvía. En esos momentos es muy necesario que te apoyen y te entiendan.

¿Qué pensas de los movimientos como “Ni una menos”?

Al principio yo estaba muy resentida, no podía creer que estas cosas pasaran. Ahora eso pasó y me uní a ellas, trato de ayudar a otras mujeres, eso me hizo mucho bien.

¿Sos una mujer de fe?

Si, en esos momentos difíciles oraba mucho, siento a Dios muy presente en las cosas que me rodean. Encontré a Dios por mi propia cuenta. Me siento agradecida de levantarme y tener mis manos.

¿Tenés proyectos?

Quiero aprender a tatuar, me gustaría poner un local acá en monte cristo. Es un desafío para mí. Creo que es el arte puesto en algo muy personal. Me gusta sentir la emoción de la gente cuando hago una obra, a veces veo que la gente llora cuando le entrego un cuadro, eso me encanta. Además, quiero seguir estudiando y hacer Psicología Criminal, me parece muy interesante.

¿Crees en el amor?

Si claro, soy una enamorada de la vida, aprendí a aceptar mi cuerpo y a quererme, ahora disfruto y amo todo lo que se me presenta. Cuando era más joven mi autoestima era un desastre, por suerte aprendí a quererme. Una mañana, hace un año atrás más o menos me levanté y cuando me ví en el espejo me vi en blanco y negro. Ahí me di cuenta de que estaba cansada de ser la víctima, siempre en ese papel de sufrir por lo que me había pasado. Desde ese día cambié. En el futuro me gustaría tener una familia numerosa, no ahora, pero con el tiempo sí, ahora no lo pienso mucho, estoy enfocada en mi y en realizarme como persona. Me gusta mucho Monte Cristo, me imagino viviendo acá.

Creo que a Monte Cristo le falta arte, la gente no se anima, pero hay personas muy talentosas. Creo que sería bueno hacer más convocatorias, traer artistas de afuera. La gente en Monte Cristo tiene la mente muy cerrada, necesita liberarse. En el arte hay que dejarse llevar, disfrutarlo y acá falta soltarse un poco. Pero pienso que hay que insistir, con un encuentro de bandas, por ejemplo.

¿Cómo te definirías?

Apasionada, soy muy transparente. Me entrego a lo que hago con pasión. Creo que el arte me hizo así, más sensible, perceptiva de la vida.