Son sinónimo de perseverancia, voluntad, pasión, trabajo y unas ganas enormes para salir a enfrentar las situaciones adversas sin perder nunca la esperanza.

En el 2013 a este grupo de mujeres el mundo se les vino abajo. La posibilidad concreta de perder su fuente de trabajo las hizo sentir esa horrible sensación de incertidumbre y angustia.

La mayoría comenzó desde muy joven el oficio de costureras, es lo que saben hacer, lo que aprendieron, lo que sus manos y cuerpo perfeccionaron frente a una máquina desde hace tantos años. En ese camino adquirieron la disciplina, el compromiso y la responsabilidad frente a sus trabajos eso fue la base fundamental de su continuidad laboral.

Golpeando y abriendo puertas fueron encontrando la posibilidad de salir adelante. La enseñanza de pasar de ser empleadas a emprendedoras les dejo un camino de mucho aprendizaje a fuerza de sacrificio pero a pesar del sufrimiento pudieron salir adelante y hoy la satisfacción es enorme.

La mayoría- sostén de familia- decidieron juntas, en equipo como aprendieron a trabajar, a decir “podemos”. En estos cincos años de haber formado la cooperativa  de trabajo textil “Confecciones Monte CristoLtda”  se conocieron más que en los últimos 20 años de haber compartido el mismo trabajo. La fortaleza de cada una se unió y se hicieron invencibles.

“Épicas Mujeres” compartió con María Rodríguez, Cristina Fassi, Beatriz Medrano y Marcela Ludueña algunas de las integrantes del Consejo de administración una hermosa charla de emoción y vivencias a flor de piel de mujeres muy trabajadoras que aprendieron que de las dificultades siempre hay una forma de salir adelante.

¿Cuéntennos como fue este proceso?

En enero de 2013, cuando volvimos de vacaciones nos dieron la noticia que la empresa quebraba. De ahí, imagínense, no podíamos dormir, no sabíamos cómo íbamos a mantenernos.

¿Siempre habían trabajado en la costura?

Sí, la mayoría de nosotras tiene 20 o 30 años de trabajo. Casi todas mujeres, 35 éramos. El 90% éramos jefas de familia.

¿Cómo formaron la cooperativa?

Los abogados de la empresa nos propusieron esto de la “cooperativa”. No teníamos idea qué era eso. Siempre trabajamos detrás de las máquinas y nada más. Al principio desconfiábamos de todo, pero don Juan Vasallo, fue el que nos dijo “chicas está todo bien” en cierta forma, él fue el que nos dejó las máquinas, no quería dejarnos en la calle.

Ahora entendemos que la propuesta era buena, pero en ese momento todo era terrible. Si nos llevábamos una maquina cada una, de manera individual no iba a funcionar, era mejor quedarnos juntas y trabajar en equipo. Al principio fue durísimo, cuesta ponerse de acuerdo, porque todo el mundo tiene dudas, dudábamos todos de todo. Nadie sabía, nadie entendía, teníamos miedo de hablar con la gente, con los clientes. Eran 30 formas de pensar, había que unificar criterios.

¿Cómo se organizaron, como salieron de ese caos?

Los abogados y la contadora nos ayudaron mucho. Tratamos de organizar primero el Consejo de Administración y después lo demás. Fuimos organizándonos día a día, porque fuimos aprendiendo todo a la vez, la verdad fue bravo.

¿Qué les dejo esto de tocar fondo de manera laboral?

Teníamos todo para no perder, solo lo teníamos que poner en acción. Muchas veces quisimos irnos, porque nos cansamos, las dudas, la incertidumbre, mucha presión de los socios, la desconfianza más que nada. Lo único que teníamos claro es que teníamos que seguir y responder a los clientes, sea como sea.

Tuvimos una buena escuela, una disciplina de trabajo, la mayoría de las chicas siempre fuimos responsables, no llegar tarde nunca, no faltar. Siempre tuvimos esa disciplina, en su momento la maestra que nos enseñó fue “la Hermes”, fue una buena escuela. Todo lo que sabemos, la base, la impuso ella. Le damos gracias por eso.

¿A qué edad empezaron?

Muy jóvenes, yo, por ejemplo, a los 14 años (nos cuenta una de ellas), no conocía una máquina y entonces Hermesme decía:“por más que te enseñen, te de un trabajo y lo sepas hacer y te digan “se hace así”, a medida que vos vas trabajando tenésque ir pensando en cómo mejorarlo. Por más que te hayan dicho una técnica, inventá otra, si para vos es más rápido y la calidad es igual”.Eso es lo que hacemos, siempre estamos trabajando y estamos pensando formas de mejorar la calidad, la rapidez, para que el trabajo salga y sea más productivo para todos.

¿Cómo repercutió todo esto en sus familias, en sus casas, en sus vidas personales?

Y… no tenemos tiempo para dedicarle a nuestra casa. Pero podemos decir que hemos contado con el apoyo de todas las familias, en los momentos más difíciles. Por ejemplo, hemos necesitado que nos ayuden para trasladar máquinas, siempre el marido de, el hijo de, la esposa, los chiquitos, para lo que sea, todos han venido a apoyar. Fueron el sostén de cada uno.

Hoy tienen una posibilidad enorme de poder crecer, crear, tomar otras decisiones. ¿Cómo lo están viviendo?

Año tras año vamos creciendo, despacito. Los primeros años fueron duros, no en cuanto al trabajo sino en cuanto al grupo. La cuestión humana, hoy en día tenemos desacuerdos, pero gracias a Dios no son tantos como al principio. Estamos haciendo las cosas lo mejor que podemos, de eso se trata, de mejorar.

¿Creen que es mejor que antes, o preferían seguir siendo empleadas?

Lo que pasó nos ha ayudado a todas a crecer, aprender otras cosas y a crecer como persona también. Entendernos, tratarnos y escuchar a la otra persona. Porque han surgido situaciones muy difíciles que han atravesado puntualmente a algunas y por más que hayamos tenido roces estábamos todos apoyándonos ahí, somos una familia. Nos sentimos conectadas. En los últimos 5 años nos hemos conocido más que en los 20 años trabajando juntas, es increíble.

¿Cómo resuelven un conflicto?

Tenemos un reglamento. Nos juntamos y lo vemos, lo evaluamos primero desde el consejo de administración, después se los trasladamos a los chicos, hacemos una reunión y bueno, de ahí decidimos entre todos. Siempre por mayoría. Siempre llevamos nosotros una propuesta y alternativas para que la decisión final sea consensuada entre todos.

¿Cómo les ha ido con los clientes?

Nunca hemos tenido que salir a buscar trabajo, al contrario. Eso es por lo que decíamos, por la calidad, la entrega y el compromiso. Porque es lo que nos preocupa, incluso hay veces que hemos descocido cortes enteros por errores, por habernos equivocado y los hemos corregido, para entregarlo como el cliente quiere, o para cumplir hemos venido a trabajar días no laborales.

Pero volviendo a la historia, una vez organizadas ¿todo empezó a marchar?

No, después empezaron a aparecer otros problemas. La fábrica tenía máquinas muy viejas, hay una que tiene como 40 años, se nos rompían y las atábamos con alambre. “Beti” se hizo mecánica, a raíz de la necesidad, no podíamos pagar mecánicos y era una constante. De una u otra forma había que salir adelante, esa etapa fue la más difícil porque no teníamos con qué coser.

Habíamos empezado a pagar unos terrenos y no llegábamos y se nos complicaba todo. Entonces nos vimos en la necesidad de buscar ayuda. Lo más urgente era comprar maquinas e invertir en tecnología. Nos aumentaban el alquiler, no podíamos seguir pagando el terreno que ya lo teníamos casi pago digamos, faltaban unas cuotitas nomas.

¿Cómo salieron de esa situación?

Y bueno, llamamos a la Muni, al Intendente para ver que ayuda nos podía dar. Teníamos trabajo, teníamos todo, pero no nos alcanzaba para comprar máquinas.El nos organizó una reunión con el secretario “Ezequiel” y a partir de ahí gestionaron un subsidio, fue todo muy rápido, justo, en ese momento, había un plan de nación. Nunca creímos que nos saliera. Así que empezamos con todos los formularios, las entrevistas, papeles por acá y por allá..

Cuando nos dijeron que si, no lo podíamos creer, llorábamos todas. No nos podíamos imaginar que a los ocho meses ya estábamos con el crédito en la mano, algo impensado en tan poco tiempo.  Pero lo más emocionante fue cuando la Beti mando el audio, ay! La Beti lloraba. Mandaba el audio y estaba llorando y vos no sabías que le pasaba. Decía “chicas, chicas” y seguía llorando pero no largaba qué le pasaba. “¿Y ahora que paso?”

Y cuando nos dijo, agarramos las bicis todas y nos fuimos a la casa de ella, todos llorábamos. Y ahí empezamos a hacer planes, soñábamos despiertos.

¿Cómo surge la nueva colección?

Algo impensado, nosotros teníamos una vaga idea, una ilusión de algún día tener nuestra propia marca, algún día, pero allá lejos hasta que se dio la posibilidad de esas telas.

¿Las asusto la idea?

Sí, nos desbordo en un montón de cosas. Porque cuando llegaron las telas eran muchísimas, no pensábamos que eran tantas, “¿Dónde ponerlas?”. Era un proyecto nuevo, no lo teníamos pensado, ni planeado ni proyectado.

Les toco salir de su zona de confort un montón de veces, cada vez con un desafío nuevo.

Sí, así fue. Al principio teníamos miedo, porque otra vez teníamos que empezar de cero, recién estamos aprendiendo con lo demás y sumarle un desafío nuevo, las manos estaban acostumbrada a telas duras y ahora era manipular otro tipo de tela.  Y no solo eso, era comercializarlo también, el venderlo. Todo un mundo distinto.

¿Y tienen ganas de seguir aprendiendo cosas, de capacitarse?

Si porque nos hace falta. Por ejemplo de las que estamos acá de computación no sabemos nada, algunos lo básico y algunos nada. Y vemos la necesidad de saber, porque tenemos que aprender, porque mucho se lleva por la computadora, facilita mucho, que en su momento lo veíamos algo innecesario y hoy lo vemos necesario, fundamental digamos. Queda mucho por hacer y aprender.

¿Cómo ven el futuro?

Siempre para adelante. Pero ahora necesitamos estar más tranquilas, en el sentido de que podamos encontrar el equilibrio, decir bueno “me dedico en estas horas al taller”y compartir más tiempo con la familia.No todo es trabajo en la vida, es importante pero también ocuparnos de los afectos.

Sólo nos queda agradecer a toda la gente buena que se cruzó en nuestro camino y nos ayudó: los abogados, la contadora, la modelista, siempre ha habido alguien que nos ha ido guiando, muy buena gente que nos ha dado una mano de corazón, gracias a Dios, eso fue fundamental.

Y esos días difíciles, que parece que no sale nada, ¿Cómo se resuelven?

Y al otro día venís y decís “esto tiene que salir”, “alguna forma tiene que haber” y la buscas y la encontras. Y nunca perder las esperanzas.

¿Qué le dirían a otras mujeres como ustedes, que pasan por situaciones difíciles?

Que hay que ser perseverantes, tener confianza en lo que uno hace y querer mucho lo que uno hace. Siempre vas a tener dificultades en todo lo que hagas, pero uno tiene que tratar de solucionarlo. Diferencias tenemos siempre pero cuando tienes un objetivo en común, siempre vas por eso.