Construir nuestra casa es el sueño de muchas parejas. Solemos no pensar en una casa hasta que nos enamoramos o la vida, simplemente, nos regala una familia. Allí es cuando comenzamos a plantearnos la necesidad imperiosa de tener algo propio, para no pagar alquiler y para sentirnos más seguros y tranquilos, en nuestro propio espacio.

Llegar a la casa propia siempre fue, desde la época de nuestros abuelos, un proyecto difícil de cumplir, sin embargo, hoy podemos acceder a más opciones, aunque para eso debamos hacer un gran sacrificio.

Pero además del obstáculo del dinero se nos presentan ciertas dudas y comenzamos a plantearnos ¿Cómo será esa casa que siempre soñamos y que posiblemente tengamos toda la vida? Muchas veces tomamos esto a la ligera sin darnos cuenta de que pasaran muchos años de nuestra vida en este lugar.

Contratar a un profesional es siempre la mejor opción, pero conocer a este profesional y lograr que comprenda nuestros gustos, necesidades y estilo de vida podría ser la clave para que nuestra casa sea lo que realmente soñamos.

Hoy vamos a presentarles a Alejandra Moreyra, ella es arquitecta, tiene 38 años y llegó a Monte Cristo hace 6.

Se enamoró de nuestra ciudad y de un comerciante local, Walter Coronel, con quien formó una familia. Ahora reparte su vida profesional entre sus clientes de Córdoba y los de Monte Cristo.

Con sus hijos: Agustín, José y Lucía

Ella ama su trabajo, es perfeccionista y dedicada. Se reparte las horas del día entre su rol de mamá, esposa y profesional. Sus tres hijos Agustín (15), Lucía (7) y José (6) son su prioridad, su motor y como toda mujer, trabaja duro para ser la mejor mamá del mundo sin dejar de ser una excelente arquitecta y consejera para sus clientes.

Desde muy joven trabajó para grandes empresas de la construcción y decoración, como Grunhaut, una empresa dedicada al interiorismo con más de 60 años de experiencia; SQL Amoblamientos, empresa dedicada a la fabricación de amoblamientos para el hogar y EME Amoblamientos, otra empresa cordobesa del mismo rubro, donde compartía la pasión y el trabajo, junto a su hermano Miguel Moreyra, hasta diciembre de 2017.

El fuerte de Alejandra son las remodelaciones, su larga experiencia le permite hacer un diagnóstico y tener muy en claro cuándo y cómo realizar un trabajo integral, para evitar esos dolores de cabeza que provocan las construcciones mal realizadas o en casas viejas, que requieren una refuncionalización de sus instalaciones y ambientes.

Conocer al profesional que contratamos, entablar un vínculo para que entienda nuestras necesidades, es la base de un buen resultado. Lamentablemente nos damos cuenta de eso cuando el trabajo está hecho. A veces invertimos mucho dinero y las cosas no quedaron como esperábamos.

Por eso, vale la pena tomarse un tiempo para entrevistar al arquitecto/a, conocerlo un poco y saber si tiene la capacidad de entendernos, para que el proyecto de nuestra casa, remodelación o arreglo llegue a buen puerto.

Alejandra se define como una persona empática, de esas con las que da gusto trabajar y su energía y dedicación se refleja en la cantidad de planes y proyectos que maneja, no sólo para sus clientes, si no también en su vida personal. En 2018 piensa emprender un nuevo proyecto que aportará gran valor a nuestra ciudad. Sin duda Monte Cristo está creciendo y la demanda en construcción y diseño aumenta, tanto en volumen como en exigencia de calidad. Pero esa información la dejamos para una próxima entrega, donde prometemos dar todos los detalles.

Emprender, crecer y mejorar sigue siendo un factor común entre estas mujeres profesionales que les seguimos presentando. Esperamos que les haya gustado esta nota y nos dejen sus comentarios. ¡Hasta la próxima!