En tiempos de REINVENTAR, se plantean en nuestra cabeza muchas dudas… y aparece el dilema existencial de abandonar todo por lo que trabajé y empezar de nuevo en un nuevo proyecto o evaluar alternativas, corregir, adaptar y continuar.

No existe una fórmula mágica, un criterio que nos permita encontrar la solución, sin embargo la clave está (según creo yo) en aprender a escuchar a nuestras vísceras… ¿qué?…

Hace un tiempo leyendo a Estanislao Bachrach, autor de Ágilmente, me llamó mucho la atención la forma en la que explica científicamente lo que todos conocemos como “sexto sentido” esa sensación que tenemos al estar cerca de alguien y aún sin conocerlo ya podemos sentir cierta energía (positiva o negativa). Me pasó muchas veces, nunca supe que explicación darle hasta que descubrí que las personas emitimos vibraciones (combinaciones de energía) y tenemos todo un sistema capaz de captar las vibraciones de los demás.

Y nos pasa con nosotros mismos? Algo así, cuando tenemos que tomar una decisión importante, aparece esta capacidad de SENTIR si esa decisión es correcta o no. ¿Cuántas veces tomamos decisiones con una sensación en el estómago de que algo está mal? Ojo, no confundamos el miedo. El miedo es una emoción que nos acompaña siempre y tiene como función preservarnos en este mundo, pero el miedo, algunas veces es infundado y debemos aprender a escucharlo. ¿Cómo hacerlo? Lo mejor que podemos hacer es “hacernos preguntas”: ¿qué siento? ¿dónde me duele? ¿por qué lo siento? ¿qué quiere decirme este dolor?  Las respuestas a estas preguntas me darán información para que la parte racional de nuestro cerebro pueda tomar buenas decisiones.

¿Qué loco no? A veces creemos que las mejores decisiones se toman con la razón, sin embargo la ciencia nos empieza a demostrar que tenemos mucho más desarrollado en el cerebro las conexiones de la emoción. Así que… consejo: Aprendamos a entender nuestras emociones, ellas son poderosas, son sabias y son nuestras, las que nos hacen, te hacen: ÚNICA.

Y cuando te invada la duda, la angustia, la ansiedad… pregúntate qué te quieren decir, escuchate… escribí en un papel lo primero que se te viene a la cabeza, no dejes que la razón te engañe con explicaciones y excusas… dejá salir tu conocimiento emocional, el que está en el fondo de tu ser y luego sí, usá la razón para tomar la mejor decisión.

Vas a ver que dormís mejor, que vivís mejor, que te sentís en paz. Y si el dilema es seguir con tu emprendimiento a pesar de que todo va mal o empezar algo nuevo desde cero… la respuesta está en tu corazón. En la fuerza y la convicción de tu sueño, en las ganas y en los permisos que te des para equivocarte, para desaprender y volver a aprender. No hay una fórmula exacta, eso es lo más maravilloso porque nos permite ser diferentes.

Si necesitas inspiración lee, hay historias de personas que lograron lo imposible sólo con soñarlo. A mí me llena el corazón, me inspira y me motiva a seguir adelante, aún en esos momentos difíciles.