Nota de: Virginia Digón para La Voz

Mariana Dapuez, psicóloga y docente con amplia experiencia en el tema presentó el libro este jueves con la idea de aportar ideas para la aplicación concreta de estos conocimientos. 

La Ley 26.150 de Educación Sexual Integral (ESI) fue promulgada en 2006 pero aún hoy 13 años después, muchas escuelas no la implementan. 

El libro “¿Cómo implementar la ESI con equidad de género? En territorios de educación y salud” de Mariana Dapuez busca dar herramientas concretas a personal docente y profesionales de la salud para su tratamiento. 

Dapuez es psicóloga, docente y trabaja en la temática casi 25 años. En su experiencia como magíster en género y políticas públicas y su recorrido por las escuelas detectó que faltaba un material que pudiera reunir en forma centralizada ideas para trabajar la educación sexual. 

Por eso comenzó a trabajar en su libro que se presentó este jueves a las 18 en el Museo Evita. 

-¿Cómo se estructura el libro?

-Hay una primera parte dirigida al ámbito educativo y la segunda al de la salud.

Dentro de la primera parte hago una introducción sobre lo que plantea la ley de Educación Sexual Integral que da como origen la creación del programa nacional de ESI. Este programa  hace una construcción teórico y técnica de dos principios: uno, los cinco ejes de la ESI y el otro las puertas de entrada. Yo retomo eso para ir poniendo como ejemplos de actividades que he ido acompañando en territorio de cómo se implementa esta ley en el marco de estos dos constructos teóricos.

Estos cinco ejes que son: género; derechos; promoción de la salud y cuidado del cuerpo; afectividad y diversidad. Yo los voy tomando desde lo teórico y voy dando ejemplificaciones que han surgido en los distintos niveles educativos. 

ESI. El libro da herramientas concretas para su implementación en las escuelas (La Voz / Archivo).

Después tomo las cuatro puertas de entrada de la ESI que son los modos metodológicos en que la educación sexual puede ingresar a la escuela. 

-¿En qué consisten los modos metodológicos?

-La primera puerta tiene que ver con una reflexión sobre nosotros mismos, cuáles son los prejuicios, los miedos, los tabúes que tenemos los adultos que muchas veces obstaculizan la educación sexual integral porque vienen de la mano de prohibiciones, mitos y omisiones (ausencia de palabras en estas temáticas) que nos hacen generar preconceptos erróneos o miedos o tabúes y la ley tiene claridad en los materiales que se construyen desde el programa nacional  para ir diciendo qué contenidos específicos se tienen que trabajar. 

La segunda puerta son los contenidos curriculares: para nivel inicial hay determinados contenidos, para la primaria, secundaria y nivel superior, otros. Hay una cuestión con la graduación de los contenidos y con la idea de continuidad y transversalidad de esos contenidos porque como la mirada de la sexualidad es una mirada integral para romper el mito de que sexualidad es igual a sexo/genitalidad.

La otra puerta de entrada se llama “revisión de la vida institucional”, que tiene que en cómo nos organizamos en las distintas escuelas, cómo es la regulación de los cuerpos, cuáles son los dispositivos, si hay dispositivos de información por género, si las actividades de educación física se hacen por separado, si las representaciones sociales son estereotipadas de lo que den realizar las niñas, diferente de los niños o si se brinda igualdad de oportunidades para varones y mujeres. 

Otra tiene que ver con la intervención frente a episodios disruptivos que son estas cosas que acontecen en las escuelas que no hemos planificado. La idea es trabajar desde estos cinco ejes buscando respuestas para que los docentes, directivos, gabinetistas no resuelvan situaciones desde su posicionamiento personal e intervengo desde lo profesional, en un marco legal.

-¿Cómo trabajás la vinculación con la familia?

Ese es otro punto de trabajo de libro porque además de la ley 26.150 hay otras legislaciones vigentes como la 26.061 que es la de protección integral de niños, niñas y adolescentes que plantea el interés superior del niño. Entonces se plantea cómo las familias son interlocutores válidos en relación a esta temática con la escuela y tiene que haber articulación. Hay que dejar en claro que no se debe pedir autorización porque el interés superior del niño es una prioridad para que reciba esta educación sexual integral, más allá de las creencias familiares que los padres podrán seguir educando a sus niños según sus creencias personales, pero la escuela es un espacio universalizado de derechos. 

El libro

“¿Cómo implementar la ESI con equidad de género? En territorios de educación y salud” de Mariana Dapuez es lanzado por la Editorial Brujas y se puede conseguir en todas las librerías.

Fuente: www.lavoz.com.ar