Muchas veces las mujeres nos vemos en la obligación de emprender un negocio propio, ya sea porque tenemos niños que cuidar, un solo sueldo no alcanza o los motivos que sean. Lo cierto es que nos resulta muy difícil vencer nuestros miedos y dudas al respecto. Nos educaron (a la mayoría, no a todas) con la idea de que trabajar era para los hombres y nosotras debíamos ocuparnos de la casa y los hijos, pero las cosas han cambiado mucho. Hoy trabajar no es sólo una necesidad, también tiene que ver con un desafío personal para sentirnos incluidas en la sociedad. Y todas aquellas que han nacido en las últimas décadas deberán enfrentarse a un mundo muy difícil, donde la competencia es terrible y el trabajo escaso. Por eso la opción del negocio propio es una “excelente opción”, pero aquí es donde debemos tener en cuenta algunas cuestiones.

A veces no tenemos idea de qué hacer, otras veces la idea está clara pero no tenemos el dinero suficiente para arrancar.

Al principio todo es complicado, pero lo primero que debemos hacer es pedir ayuda: amigas, vecinas, colegas, especialmente aquellas personas que nos puedan dar “buenos” consejos, que tengan una actividad parecida a la que queremos realizar o tengan experiencia comercial.

Luego debemos tomar un cuaderno y empezar a anotar todas aquellas ideas que se vienen a nuestra cabeza, de a poco iremos filtrando y procesando.

Hay gastos que son necesarios e indispensables, según el tipo de negocio que queramos emprender, por ejemplo:

Licencias y permisos.  es posible que necesites realizar registros especiales. Por ejemplo, negocios de comida.

Suministros. ¿Vas a utilizar materias primas? ¿Computadoras u otros dispositivos?

Alquiler. Este es uno de los gastos más grandes y no puedes obviar cosas como el servicio de internet y mobiliarios.

Gastos operativos. Cositas como el marketing y la comunicación/publicidad para dar a conocer la marca.

Costos contables/legales. Puede que necesites, según el tipo de negocio, asesoramiento de profesionales.

Empleados y freelancers. Si hay cosas de tu negocio que no podés hacer sin ayuda, vas a tener que delegar responsabilidades a una persona especializada.

Conociendo estos puntos, tenés dos alternativas para empezar un negocio con poco dinero o capital: bajar tus costos o lograr un acceso al capital proveniente de fuentes externas: préstamos o inversionistas que decidan apostar a tu idea.

La mejor recomendación es empezar siempre con la básico e indispensable, nada más, luego tendrás tiempo para agregar cosas. Lo ideal es que estés al frente del negocio para conocer al cliente, sus necesidades y ajustes todo lo necesario.

Si podés empezar sin alquilar, mejor, podés probar vender tus productos/servicios desde casa y luego cuando ya tengas un ingreso embarcarte en un local.

Por otro lado, hay gastos que no se pueden evitar. El uso de licencias y gastos legales debe formar parte de todo el marco legal de tu empresa, porque de otro modo puede frenar todo tu proceso de emprendimiento si no los utilizás o registrás de la manera correcta.

Para inspirarte, te dejamos este video sobre la importancia de trabajar en el empoderamiento de las mujeres, un mecanismo que resulta siendo beneficioso para toda la comunidad. A nivel global, la brecha salarial entre varones y mujeres continúa siendo dispar, alcanzando el 20%. En Argentina, la desigualdad es todavía más profunda: en la actualidad alcanza el 27%.

www.empowerwomen.org/es/who-we-are/about-us 

Amigos y familia. Suelen ser la opción más fácil de obtener capital extra, porque aunque sea solo una parte del dinero que necesitás, nunca viene mal y toda ayuda es bienvenida.

Y nunca dejés de aprender cosas nuevas, de lo que no sepas capacítate, hay varias páginas que ofrecen cursos gratis de todo tipo.

Esperamos que te haya gustado la nota, hasta la próxima!

Fuente: Revista Sophia