Elegir tener una alimentación saludable, no debería estar relacionado con lo estético; todo lo contrario, diría yo, es el principio de una vida mejor, de volver a aprender que el equilibrio entre los alimentos que ingerimos diariamente nos va a permitir vivir en armonía con nuestro cuerpo y mente; y comprender que toda buena alimentación tiene que ser acompañada de alguna actividad física. Sí, todo muy bonito, pero ¡¿Cómo se hace eso?!

Hay momentos en la vida donde el querer y el poder se encuentran. Hace muchos años que elegí el camino de los sabores y aromas, experimentar con distintas texturas, ver y elegir los productos que quiero utilizar; y escuchar unas de las sinfonías más hermosas, que es la que se da dentro de una cocina; sea la de un restaurante o la de un hogar.

De chico me gustaba ver a mi abuela cocinar sus clásicos, ver a mi papá asar a la parrilla con alegría; y de un simple corte de carne, hacer un hermoso momento en familia. Hoy sigo disfrutando la cocina de mi madre, a quien le encanta innovar; y en todo este camino puedo decir que sigo eligiendo mi profesión y me animo a incursionar desde otra mirada… como poder escribir sobre ella.

En todo este tiempo aprendí que hay muchas maneras de encarar una vida saludable; pero para que esto suceda debemos conocernos más, estar más conectados con nosotros mismos; y ver realmente si conocemos los alimentos que consumimos, o consumimos lo que las marcas quieren. Un filósofo y antropólogo alemán supo decir ¨somos lo que comemos¨
A través de esta columna iré dando consejos y recetas, por que alimentarse saludablemente también es comer rico.