Clara Naum, la reconocida Coach internacional en Inteligencia Emocional, llega desde EEUU para presentar su libro “El Perdón como camino a la liberación y felicidad”. La presentación se hará con la participación especial de la periodista Rebeca Bortoletto, en una charla que permitirá descubrir las diversas perspectivas de esta temática tan importante. Se realizará el miércoles 15 de agosto a las 18.30 hs. en el Centro Cultural Casona Municipal, trayendo un tema fundamental en medio de un mundo conflictuado y vertiginoso: El Perdón como herramienta de transformación personal y social.

Clara Naum ha disertado en distintos ámbitos, desde hospitales que analizan la influencia de la falta de perdón en enfermedades como el cáncer, cárceles de máxima seguridad donde el perdón abre caminos positivos insospechados, hasta en ámbitos familiares y empresariales en países tan diversos como Argentina, México, China, EEUU, Israel, Hong Kong.

Epicas Mujeres tuvo la fortuna de entrevistarla gracias a la gestión de Ensamble Cultural y queremos compartirles esta charla iluminadora para la reflexión y el encuentro.

¿Clara contanos cómo la vida te llevo al lugar que ocupas actualmente?

-Bueno, en realidad creo que de una u otra forma cada paso que damos nos lleva al siguiente.  Por circunstancias de la vida estudié Ciencias Económicas, no era mi pasión,  pero sé que mi papá iba estar muy contento si era contadora. Empecé a dar clases, fui profesora. Amplié todo lo que fuera leyes, estudié muchísimos idiomas.  Así, iba como sumando conocimientos. Me caso joven, tenemos un hijo y viajamos a distintos lugares del mundo, queríamos que nuestro hijo tuviera la experiencia de otras culturas. Terminamos en Estados Unidos con intención de especializarnos cada uno de nosotros. Allí trabajé en empresas, pero lo que más me apasionaba era el ser humano, ya había hecho coaching. Al mismo tiempo me apasionaba el conocimiento holístico, lo alternativo, como hooby iba haciendo estudios de Psicología energética, Reiki Master, en Inglaterra hice también shambhala, técnicas de meditación alternativa.

Fue pasando el tiempo y numerosas situaciones difíciles en nuestra vida me hacen decidir que quería trabajar con el ser humano. En ese momento termino mis estudios de Psicología, hago una maestría en Psicología espiritual. Esto es básicamente ver el propósito de lo que somos, somos más que este cuerpo que camina y encontrarte con uno mismo, sabiendo que la felicidad no está fuera de nosotros sino adentro nuestro.

Me sigo especializando permanentemente, porque cuando trabajo con ejecutivos y doy entrenamientos en grandes o pequeñas empresas, todo lo que hice siempre me sirve para darles un enfoque totalmente integral y ayudarles a descubrir que nos traba y ayudar a cada ser humano a llegar a su próximo paso, lo que él desea, no lo que le dijeron, no el mandato no lo que la sociedad le dice. Sino llegar a que se encuentre él mismo y para eso hay que romper esquemas.

¿En qué momento decidiste escribir?

Mientras estoy haciendo la Maestría en Psicología Espiritual, escribí un libro para Niño y Niño interior, que se llama el “Spiritual Passport”, tres años después lo publiqué en español, había terminado el manuscrito y en esos momentos comienzo mis trabajos de voluntariado en prisiones de máxima seguridad en  Estados Unidos. Este trabajo lo hago como un servicio a la comunidad dando charlas de inspiración a los que están limitados de recursos.

“El Perdón” es algo que lo llevaba adentro mío durante mucho tiempo y en base a historias totalmente atrapantes, personas que habían trabajado conmigo, que habían logrado cosas que parecían  imposibles utilizando esta herramienta y de eso se trata el libro también por eso me incluyo en él.

¿Cuál es tu fuente de inspiración?

A nivel personal encuentro inspiración en cada ser humano que veo, encuentro inspiración cuando voy a las cárceles y conectarme con la esencia del ser humano, más allá de lo que puede haber hecho o no, es un ser humano y Trabajar la empatía desde un lugar de máxima comprensión, desde el amor.

Contanos de qué trata tu último libro

Lo que propongo en este libro, es un cambio de paradigma, porque lo que nos limita son los juicios de valor en relación a las historias que creamos. Cuando hablo de perdón, me refiero a un perdón muy diferente al de un deber religioso, moral, de si alguien lo merece o no.

¿Crees que estamos viviendo un cambio hacia la espiritualidad? 

A veces creería que si, pero cuando leo citas de Aristóteles y algún otro filósofo, la tenían clara, de una u otra forma se desaprendieron demasiadas cosas. Hoy hay muchos focos en donde percibo mucha negatividad, mucha oscuridad, está pasando en Estados Unidos, hay mas discriminación que nunca, mas separación y por otro lado veo una gran necesidad de luz, de espiritualidad que tiene que ver en “como me relaciono con las personas que se cruzan en mi vida y que no piensan como yo”, y pensar que el otro es un ser humano igual que yo, pensar como respondo en vez de reaccionar, como hago en mi comunidad, cuan al servicio estoy, que hago en este viaje transitorio de la vida para dar más de mí, para que este lugar donde vivimos sea lindo para todos.

¿Por qué crees que nos cuesta tanto perdonar?

Creo que nos cuesta perdonar porque hacemos asociaciones, en mi libro hablo de una sobreviviente del holocausto que cuando trabajaba con ella tuvimos que sacar la palabra perdón y utilizar algo diferente porque el ser humano de alguna forma tomó al perdón como des empoderamiento. “Te perdono y soy tu felpudo”, “me la haces de nuevo”, “venis y me pasas por arriba”, eso es lo que creemos, entonces a nivel protección el ser humano tiende a no perdonar porque de esta forma estoy seguro de que no cometo el mismo error, eso lo he encontrado en la cárcel una y otra vez, el auto perdón en este caso “no me voy a perdonar porque si me llego a perdonar, lo vuelvo a hacer y si no lo vuelvo a hacer estoy diciendo que lo que hice estuvo bien”. Y desde el otro punto de vista, porque trabajo con personas que tienen familiares en la cárcel o que han sido víctimas de crimines. Entonces el tema es, “si lo perdono estoy diciendo que lo que hizo esta bien o tengo obligación de reconciliarme”, “¿Cómo perdono mi ex? No, con todo lo que me hizo” cosas de ese estilo. Entonces creo que ese es el problema, la asociación o identificación errónea del concepto del perdón con  algo que creemos que significa: perder el poder.

¿Lo que no podemos perdonar nos pesa?

Hace unos años atrás me invitaron a la Universidad Católica a dar una charla para médicos que trabajaban con cuidados paliativos y me preguntaron “¿Cómo hacemos Clara para enseñarles a los pacientes que tienen que perdonar?”. Las personas, cuando están llegando al final de su vida, quisieran no llevar las cargas que llevan, entonces porque no empezar a soltar las cargas porque el perdón es algo que hacemos por nosotros mismos. Y como vivimos la vida va a abrir y va a generar un espacio que está ocupado por el odio, la negatividad y el vivir en contra de todo para ir a “¿estás a favor de esto?” anda a favor de esto, pero siempre en contra es una lucha permanente.

¿Vivimos en un River – Boca permanente. Estas conmigo o en contra de mí?

Exactamente. Estas contra de mi, me traicionaste. En una escala diferente, en diciembre estuve en Hong Kong, y era el tema de cómo llegar a resolver los conflictos, que no quiere decir que tenemos que pensar lo mismo, para mí no hay aceptación sin perdón ni perdón sin aceptación. Y mi libro, las charlas, los talleres que doy, la propuesta es romper el paradigma. Porque por ahí el perdón no es lo que el mundo cree.

Pero contanos un poco más qué encontramos en tu libro

Lo que propongo es un libro fuerte porque las historias son fuertes, hay historias de abuso, de enfermedades, de traiciones, de los pequeños y grandes enojos de la vida, abandonos. Es una guía que te ayude a permanentemente estar, con técnicas de terapia, sin ir a terapia, en un proceso integral en el cual trabajo la mente, las emociones, la representación del cuerpo, entonces te lleva por todos esos lugares y voy demostrando los procesos.

¿Vos planteas en el libro un proceso, donde tiene un inicio, un final y podemos ir desarrollando este perdón?

Exactamente, es mi propio proceso, se llama de “las tres F”, son tres etapas muy definidas en el cual la primera es ¿Cómo puedo honrar a lo que me paso? ¿Cómo hago para trabajarlo? Luego ¿Cómo trabajo con un perdón completo, el auto perdón? (dejando los juicios de valor) Y ¿Cómo llego a la libertad interna? El proceso es un triangulo, en el cual al medio esta el corazón porque es la esencia nuestra entonces voy procesando. Pero es un proceso continuo. Inspirada en todas las corrientes que he estudiado y específicamente en psicología espiritual, en el cual me toco profundamente el corazón y utilice todas las otras partes, mas la cantidad de estudios y las miles de personas con las que he trabajado.

En la parte del perdón y la salud, incluyo estudio de universidades muy importantes, en el cual esta aprobado científicamente porqué el poder soltar eso que nos comprime tanto ayuda, no quiere decir que te curaste del cáncer pero que te puede ayudar mucho.

¿Crees que todos somos capaces de lograr perdonar?

Creo que todos los seres humanos somos capaces, el punto es ¿queremos? No todos quieren y está bien, yo invito, propongo. Me gusta respetar esa decisión, este es el camino que a mí me funcionó y a las personas que valientemente me ofrecieron su testimonio la cantidad de personas con las que trabajo en todo el mundo. A otras personas le puede parecer, “no, esto no es para mí, o no me interesa”.

Hablando un poco de las mujeres en esta nueva etapa que estamos viviendo ¿Crees que el empoderamiento y el perdón van de la mano?

-Yo creo que sí, porque de una u otra forma el empoderamiento no viene de la lucha, del enojo y te pego para sentirme más fuerte. Viene de la seguridad, de la confianza en uno mismo, del saber que quiero, del reconocer que es lo que me detiene y desde esa forma, desde un lugar claro, firme, empoderado, sin la carga del odio, la bronca, el resentimiento, te pego porque me pegaron, desde ese lugar. Y el perdón nos ayuda a llegar a ese lugar.

¿Cómo ves a las mujeres argentinas en el sentido espiritual, de su crecimiento personal?

Muy sedientas, con muchas ganas, lo vengo viendo de hace años, noto unas ganas muy grandes de un cambio. A lo mejor muchas personas, no saben cuál es ese cambio pero hay un esquema que ya no funciona más, no solo las mujeres, el hombre también. Hombre o mujer, la esencia es la misma.

Si trabajamos solo las mujeres, el hombre queda ahí, entonces como queremos que después todo fluya.

La crianza es algo que nos moviliza a todas las mujeres ¿Vos como lo viviste?

Tengo un solo hijo, viví muy presente cada etapa, tuve la suerte o la bendición de haber tenido una relación hermosísima con mi hijo que sigo manteniendo, de comunicación, de entendimiento, yo desde que era chiquito sentía que cualquier cosa que yo hiciera o dijera podía llegar a impactarlo de una forma positiva o negativa en su vida. Una de las cosas que siempre hice es intentar ser consiente en las palabras y en lo que decía y estar presente y darle alas al mismo tiempo, muy difícil y muy difícil a veces siendo hijo único.

¿Qué cosas me ayudaron a mi? Seguir mi corazón, en lo importante de expresar mi amor, la contención, permitir que siendo hombre, un hijo varón se expresara y sintiera y respetara. Desde chiquito sentí que era importante lo que pudiera demostrar a nivel personal. Es fundamental oír lo que quieren decir, que no quiere decir que hagas todo lo que quieren, pero si no es esto ¿por qué no? No tapar las necesidades de comunicación con cosas materiales sino con la presencia, esas fueron mis pautas.

No quiere decir que sea fácil, en mi libro “Pasaporte Espiritual” dos niños van buscando en la vida cuales son las preguntas y creo que si a los niños desde pequeños les enseñáramos cuales son las cosas importantes, que es el amor, que nadie nace odiando, que el odio se aprende, la importancia del perdón, la importancia del respeto y la comunicación y aprendemos a poder procesar en forma saludable las cosas que nos pasan, los enojos, no quiere decir que no nos pase, pero es más fácil la vida y es más fácil como respondemos a las cosas terribles que nos suceden diariamente.

¿Fuiste invitada a una charla por la Paz?

Fui invitada en el contexto del Día Internacional de la Paz, y está apoyado por la UNESCO y por la ONU. Es un encuentro especial entre judíos, musulmanes y palestinos. Entonces, voy a estar hablando del perdón empezando por un entendimiento. A veces nos resistimos al perdón, porque estamos sobreviviendo, entonces quizás, ese no es el momento. Entonces el mensaje es cómo podemos entendernos a pesar de las diferencias. Mi punto de partida es ese, empecemos a entendernos a pesar de las diferencias y empecemos a aceptar, a respetar, a escuchar, porque los seres humanos a veces no se escuchan, y al no escucharse creen la historia que se hacen de cómo son los demás y quieren imponer lo que creen. A veces el perdón es como dejamos ir los juicios de valor.

¿Existe la creencia de que “si perdono todo lo malo qué más hay”, como si el perdón es sinónimo de que se termina la vida?

Exacto porque llegas a un estado donde ya está, no tengo la lucha, ni enojo. Porque creo que todo se basa en los conceptos que traemos y esa asociación que para algunos es “se terminó la vida”, para otros es “no le doy importancia a mis antepasados”, “deje a lo que les paso a los demás por ejemplo un holocausto, crímenes, asesinatos estaba bien”, pero en realidad no, porque liberamos un espacio dentro nuestro para utilizarlo de manera productiva, para hacer las cosas que vinimos a hacer.