Ella es Carla Maccio, mamá de 2 hijos (Morena de 7 y Benjamín de 3 años), tiene 32 años, está casada con Cristian y como muchas mujeres de Monte Cristo intenta ser una buena mamá, esposa y ama de casa, mientras se abre camino en la difícil tarea de trabajar y alimentar sus ganas de desarrollarse.

Su emprendimiento: “Chocolates Morenita” explotó el año pasado en medio de un año complicado, como los últimos que venimos atravesando, sin embargo, ella se define como una persona inquieta, siempre buscando la forma de ganarse unos pesos extras para ayudar en la economía familiar, mientras se divide en las tareas de la casa y la crianza de los hijos.

Después de terminar el secundario decidió estudiar educación física, allí conoció a Cristian, se enamoraron y decidieron casarse. A él le salió una oportunidad para trabajar en una importante empresa de Córdoba y ambos decidieron abandonar la facultad en el último año para juntar dinero.

Comenzó dando clases de pilates en un Instituto de Belleza en Córdoba, luego se casó y al mudarse a Monte Cristo comenzó a dar clases de natación, gimnasia acuática y pilates  hasta que la maternidad la hizo alejarse temporalmente de la actividad. Pero como buena emprendedora enseguida volvió al ruedo, probó con cosas que le gustaban hacer como el tejido y el bordado mejicano, que comenzó vendiendo entre su familia y amigas, pero ella misma confiesa que no podía quedarse quieta así que buscó la manera de comprar una camilla de pilates y volvió a dar clases, esta vez en su casa, con su pequeña revoloteando por los rincones. A medida que Morena crecía se le iban ocurriendo nuevas ideas para generar recursos que contribuyeran a la construcción de su casa.

Año 2012. Primera producción de huevos de Pascua, junto a Morena

Hace unos años comenzó a vender joyas de plata casa por casa y carteras de cuero que fabricaba junto a su cuñada Verónica. Sus clientas aparecieron entre sus contactos de whatsapp e incluso hizo varios showrooms en su casa, pero la llegada de Benja, su segundo hijo, hizo que las tareas se hicieran más complicadas.

La tradición del chocolate viene de la familia de su esposo. Su suegra, Mirta, tiene la dulce costumbre de hacer un enorme huevo para las fiestas de Pascuas. Fue ella quien le enseñó las primeras lecciones de este maravilloso arte del chocolate. Su cuñada Lorena aprendió de su madre y comenzó a venderlos. Carla también adoptó esta tradición familiar y los huevos de pascua se volvieron el disparador de una nueva aventura.

Primero comenzó haciendo huevos de pascuas para la familia, cuando Morena aún era muy bebé, un par de años después, su marido comenzó a ofrecerlos ente sus compañeros de trabajo, allí empezó a fabricar para vender.

Año 2015. La primera gallinita.

Con el paso del tiempo Carla fue perfeccionando la receta y animándose a incorporar sabores, formas y diseños propios.

En 2017 comenzó en nuestra ciudad una tradición muy particular, que ayudarían a Carla a despegar. Las Ferias para artesanos, una de las primeras fue “Showroom Casa Vieja”, que surge como iniciativa de un grupo de emprendedoras con la necesidad de mostrar sus productos. Más tarde se suma Feria Kalho. Ambas con la misma metodología, crear un espacio económico para que todo aquel que quiera pueda mostrar lo que hace y venderlo.

Muchas mujeres hacen cosas ricas pero lo difícil es pasar de la familia y amigos para abrirse paso a clientes nuevos. Carla no tiene miedo, su personalidad extrovertida le permite hacer buen uso de las redes sociales, el teléfono e incluso el “boca en boca” para abrirse paso en el mundo de los negocios. Participa en cuanta feria se le cruza en frente, cualquier oportunidad es buena a la hora de vender y esto, ha marcado un antes y un después para Chocolates Morenita, una marca que se está imponiendo con fuerza en nuestra ciudad.

2017 fue el disparador, pero este año Carla está decidida a hacer crecer su emprendimiento. Ya hizo varios cursos para aprender y perfeccionarse. Sabe que los chocolates artesanales no tienen competencia en Monte Cristo y piensa aprovechar este nicho para hacer de su marca un referente local.

Ella misma nos decía: “A la gente le gustan mis huevos de pascua porque son gruesos, no escatimo en calidad. Por dentro los relleno con bombones elaborados por mi y rocklets de primera marca. No uso glassé, es todo chocolate!”.

Ya está incursionando en nuevos productos, como los bombones con frases, los bombones para San Valentín, las cascadas de chocolate y productos personalizados a pedido. Nunca dice que NO a un pedido, por muy difícil que parezca. Cada cliente es importante, y hasta ahora todos han quedado contentos con sus pedidos.

No le tiene miedo al trabajo duro. Dedica 4 a 5 horas por día a la fabricación de chocolates. Cuenta con el apoyo de su familia: su marido es quien le hace las compras de insumos, una vez a la semana; sus tres hermanos: Laura, Franco y Ramiro se encargan del delivery; Rocío, la novia de su hermano Ramiro, es su ayudante y quien la acompaña en los días de mucha producción, a veces, hasta las 3 de la mañana. Su hija Morena arma moños y cajitas junto a Silvia (mamá de Carla) que, además se encarga de cebar mates para que la jornada se haga más llevadera. Los fines de semana de eventos todos ponen “manos al chocolate”.

Estas tareas le han significado a Carla sacrificar algunas charlas de amigas, salidas a caminar o dedicarse a si misma, pero a pesar de eso siente una enorme satisfacción. Ha encontrado en el chocolate un aliado que le permite desarrollar sus ideas y le genera dinero.

Sus planes a futuro (en algunos años) son distribuir sus chocolates en algunos comercios o por qué no, abrir su propio local. Es consciente que se debe a sus hijos y ellos son su prioridad, pero no pierde el foco en un futuro no muy lejano.

El dato: 100gr de chocolate cuestan $50,- (son aproximadamente 10 a 12 bombones). Las Frases de chocolate van de $80 a $100,-

Pedidos al Cel.: 351 539-2011 (Carla Maccio)