Siempre decimos que los cambios de hábitos son la llave de una vida mejor y no tiene que ver con la edad, las circunstancias de la vida, el trabajo, el origen… nada de eso importa cuando somos conscientes  que cuerpo y alma son un equipo y juegan juntos!

De eso charlamos con Camila Griguol, una jovencita de 17 años que desde muy pequeña fue incentivada por sus papás a practicar deportes y comer de todo. Sus papás trabajan todo el día y ella con sus 3 hermanos tienen múltiples actividades, lo que hace crecer su confianza y su independencia.

“En casa todos cocinan, mis papás nos hacen participar de la elaboración de la comida, asi que mi hermana y yo sabemos cocinar, los más chicos también, aunque son chicos todavía, pero se defienden. Se cocina variado y el que no le gusta, lo lamento. Por suerte desde chiquitos nos acostumbramos a comer de todo”.

Camila sabe cuál es la importancia de comer bien y vivió en carne propia las consecuencias de una mala alimentación. Cuando empezó el secundario cambiaron sus horarios. Acostumbraba salir con sus compañeros a las 19.30h, compraban criollitos y gaseosas y merendaban eso todos los días. Un año después sufrió de cálculos en los riñones, el médico no supo decir cuál era la causa pero los dolores y el susto la incentivaron a investigar y descubrió que podrían ser generados por una mala alimentación. Ahí fue cuando volvió ordenar su conducta con la comida y es hasta hoy que prefiere una fruta a un paquete de galletas.

En su casa no se consumen gaseosas. Una vez al mes se hace una compra grande y siempre hay disponible alimentos como: leche, arroz, legumbres, cereales. De esa forma se evita salir corriendo y recurrir a unas salchichas. Cami prefiere todo cocinado al horno, cambia las salchichas con papas fritas por una carne con papas al horno y una ensalada de verduras. En su casa no faltan nunca las frutas.

“Comer bien me hace sentir con energía, me siento bien. Siempre me llamó la atención los alimentos y los efectos que causan en las personas. Cuando salga del secundario voy a estudiar medicina o nutrición”.

A veces no se trata de una dieta rigurosa, sino simplemente comprometerse y ser consciente de qué alimentos elegir, en eso coinciden todas las personas que llevan una alimentación ordenada.

Camila practica deportes desde que tiene memoria, hizo danzas árabes, frecuentaba los playones en todas las actividades deportivas y ahora de más grande participó de los equipos de básquet y vóley femenino. Desde los 15 años empezó a frecuentar el gimnasio como una actividad de verano, mientras los clubes estaban de vacaciones y esto se le volvió un buen hábito. Pero el gimnasio también le hizo darse cuenta que debía consumir alimentos que aporten proteínas y energía. En Clotilde consigue frutos secos, levadura y suplementos naturales, como la maca que le aportan todo lo que necesita.

Empezó el gimnasio con una amiga, pero ahora va sola, no tiene problema ni necesita compañía cuando se decide a realizar alguna actividad, en eso es una joven muy segura de sí misma.

Foto: @NCV2019

Este año su novio la inscribió en el certamen: Nuestra Chica del Verano y a ella le pareció una buena oportunidad para hacer algo diferente. Conoció mucha gente y aprendió muchas cosas. Quedó entre las 15 más lindas de 60 inscriptas, hasta el momento.


Foto: @NCV2019

Pero no es lo único que se atrevió a probar este año. También se inscribió en la comparsa Taperiguá, para bailar en los carnavales regionales. Todas las tardes va a ensayar, después del gimanasio.

Cuando le preguntamos cómo era un día en la vida de Cami nos contó que por la mañana le ayuda a su mamá en la Imprenta, con eso se gana unos pesos para sus gastos. Por la tarde, en épocas de clases, va al cole y cuando sale pasa por el gimnasio y se va a entrenar al Club. No se lleva materias en el cole a pesar de no tener tiempo prácticamente para estudiar. Se nota que su cuerpo y su mente la acompañan en esta vida llena de aventuras y adrenalina.

La vida social también es muy amplia, en cada actividad tiene muchos conocidos y por donde va se encuentra con alguien de confianza. Con sus tres hermanos pasa lo mismo, incluso los más chicos, casi no paran en su casa y por supuesto hay poco tiempo para los videojuegos, porque las actividades y los juegos al aire libre ocupan casi todo el día.

Nos encantó conocer un poquito de la vida de Cami y darnos cuenta que nos es cuestión de edad, es cuestión de actitud.