En este mes de la mujer Artesanos del Sabor quiso homenajear a una de sus primeras clientas, ella es Estela Rinero, tiene 63 años, vive en Monte Cristo y visita la panadería todos los días desde hace más de 20 años.

El día empieza con unos mates y la visita obligada a la panadería, bien tempranito porque el tiempo apremia y hay mucho por hacer. Los chicos de “Artesanos” la esperan, como todos los días, ya la conocen muy bien, saben qué le gusta y la reciben con chistes y sonrisas. Una linda rutina que se repite y da inicio a la jornada. Estela es parte de esta familia.

Ella es hija, madre y abuela, conoce perfectamente los roles que ocupamos las mujeres. Es por eso que el 8/3 interrumpimos su rutina y conversamos con ella sobre los roles que ocupamos las mujeres y lo importante que somos a la hora de vincular a la familia.

Estela tiene 5 hijos y 7 nietos que van de los 15 años al mes y medio, el más chiquito.

Los tiempos han cambiado, las mujeres también, pero las necesidades de la familia siguen siendo las mismas y su mayor preocupación son los niños. “Las mujeres deberían poder trabajar medio día para ocuparse de sus hijos, eso sería lo ideal”.

Como buena abuela, Estela hizo mucho hincapié en la alimentación y esta magia que se genera alrededor de la mesa.

“Para las mamás de ahora es complicado, no están en sus casas, tienen que trabajar y no pueden ocuparse de los niños. Eso es lo que más siento, pero es así, muchas veces no tienen opción”.

En su casa no puede faltar el pan blanco y el pan negro, pero lo cierto es que los criollitos para sus nietos están siempre disponibles.

A pesar de no ser fanática de la cocina Estela es la mejor haciendo salsas, premiada varias veces por sus nietos. Todos los días los espera con una rica comida, después de la escuela.

“A veces vienen, a veces no, pero ellos saben que yo los espero a comer”

Cuando los nietos llegan de la escuela lo primero que hacen es destapar la olla y preguntar: ¿qué hay para comer abuela?… palabras mágicas que llenan de felicidad su corazón.

Gracias Estela por compartir con nosotros los secretos de “ser abuela” en el mundo moderno.