¿Somos realmente conscientes de los riesgos que puede entrañar para nuestra salud, y para la de los más pequeños de la casa, lavar nuestra ropa con productos poco adecuados?.

Jabón o detergente son dos palabras que usamos para designar el producto que utilizamos en el lavarropas y, aunque su finalidad es la misma (limpiar las prendas), jabones y detergentes son productos diferentes.

El uso de compuestos para lavar la ropa es conocido desde la antigüedad. Pero a principios del siglo XX, ante la dificultad para conseguir materias primas, se fueron introduciendo cambios en sus fórmulas que terminaron dando lugar a los detergentes.

La diferencia básica que existe entre unos y otros es que los jabones se fabrican a partir de sustancias naturales, como las grasas animales y vegetales, mientras que los detergentes se elaboran a partir de materias primas sintéticas, muchas de ellas derivadas del petróleo.

Los productos químicos encontrados en los detergentes para la ropa pueden causar una variedad de problemas de salud que, sobre todo en los niños, dan lugar a irritaciones en la piel, ojos y sistema respiratorio.

El inconveniente se produce cuando los residuos químicos se transfieren de la ropa a la piel o se evaporan en el aire, posibilitando así ser inhalados. Por eso, si tus hijos son sensibles a los productos químicos o tienen alergias, puede que sean más intolerantes a los ingredientes de los detergentes.

Por otro lado, el suavizante para la ropa es un producto que se utiliza en el proceso de lavado con la finalidad de conservar la suavidad de las prendas y darles al propio tiempo un aroma agradable.

El problema del suavizante no reside tanto en las pequeñas cantidades de ingredientes que contienen cuanto que, debido a su uso constante, terminan entrando en gran medida en nuestro organismo componentes químicos bastante peligrosos que pueden llegar a comprometer la salud, en especial la de los niños. 

Otro enemigo de tu familia es la lavandina. En contra de lo que muchos piensan, la lejía/lavandina no limpia, solamente desinfecta, es decir, mata los gérmenes. Si solamente empleas lavandina para la limpieza de tu baño, lo único que estás haciendo es desinfectarlo, pero no limpiándolo. Si quieres limpiarlo tienes que utilizar además agua y jabón/detergente.

Muchas personas asocian el buen olor de un producto de limpieza con que su casa esté limpia. Me gustaría que reflexionaras sobre esto: si no te duchas durante dos días y te pones desodorante y colonia, no estás limpio, hueles “bien”, pero no estás limpio.

La publicidad está en todos los ámbitos de la vida y la limpieza de la casa no es una excepción. Nos generan la idea de que necesitamos un producto específico que limpie, otro que desinfecte y elimine bacterias, etc. Cada vez son más fuertes los olores que emplean en los productos de limpieza, olores que nos transmitan una sensación a limpio. Limpiar nuestra casa con productos de limpieza que huelan bien nos da sensación de limpieza, pero eso no garantiza que nuestra casa esté limpia.

¿Cómo limpiar la casa entonces? 

Se puede limpiar toda tu casa con pocos productos, aquí algunos tips: 

El vinagre tiene muchas aplicaciones como producto de limpieza. Además de su poder antibacteriano y limpiador, utilizarlo como producto de limpieza puede tener consecuencias beneficiosas para nuestra salud. Usa vinagre: para eliminar los malos olores, para esterilizar las esponjas, para limpiar el lavavajillas, para abrillantar los objetos de acero, para limpiar la plancha, para limpiar las alfombras, para quitar chicles de la ropa, para ahuyentar moscas y hormigas, para limpiar ollas quemadas, para limpiar el microondas, para limpiar espejos, cristales y azulejos, para limpiar los muebles de madera (interior y exterior), para eliminar el moho de los azulejos del baño, etc… incluso puedes agregarlo al lavarropas como enjuague y le dará a las prendas la suavidad de un suavizante sin dejar olor, mientras limpia mejor las prendas y el lavarropas. Es un potente y barato remedio natural. 

Limpiador desengrasante

Para realizar este limpiador de manera práctica vamos a utilizar aceites esenciales naturales, elegiremos los que son cítricos porque son los que tienen el poder de disolver las grasas por su contenido de ácidos naturales. En este caso el de limón, ya que además es muy desinfectante, ayuda a blanquear y tiene un aroma fresco y agradable. 

En un litro de agua colocamos 20 gotas de aceite esencial de limón. Agregamos una cucharada sopera de borax o bicarbonato de sodio y agitamos bien. También podemos reemplazar 100ml de agua por alcohol etílico.

Detergente casero

En una botella de un litro hacemos una mezcla de jabón artesanal o natural previamente rallado y agua caliente, en relación de uno a diez  (100g de jabón por litro de agua).
Dejamos en reposo y removemos de tanto en tanto para que se disuelva, debe tener consistencia líquida pero espesa. Agregamos opcionalmente una cucharadita de bicarbonato de sodio y 21 gotitas de aceite esencial de limón.

Para lavar la ropa

Se puede usar de 4 a 6 cucharadas de bicarbonato como detergente, vinagre como suavizante y limón si queremos un resultado extra blanco para el lavado de ropa blanca. Y si quieres que tenga algo de aroma echa unas gotitas de esencia de lavanda en el recipiente para el suavizante. No es necesario suavizante ya que el bicarbonato actúa como antical, aunque podría echar también vinagre como suavizante para una mayor acción contra el sarro.

Para ropa blanca, también he probado con buenos resultados dejar en remojo un tiempo con agua caliente y agua oxigenada, antes de lavarlo luego en la lavadora.

Fuentes: Alternativa Verde, Viviendo Consciente, Con Orden y Limpieza