Amistad, para el diccionario, es una relación afectuosa entre dos personas, construida sobre la base de la reciprocidad. Para mí, es entregar tu vida y compartir tus sueños.

Hace algún tiempo, Andrés de diez años y Luis de once, jugaban apasionadamente sobre el montón de arena en el patio de la casa de Andrés, como lo hacían todas las tardes después de la escuela. Juntos habían estado en la guerra, juntos habían construido su casa en el árbol más frondoso. Habían sido también pilotos de carrera de los más veloces autos, juntos salvaron al mundo de algún ataque extraterrestre. Juntos, montados cada uno es su escoba, galopaban kilómetros enfrentándose a malvados indios, y de a ratos piloteaban un avión indestructible.
Pero aquella tarde fue diferente, Andrés dejó su auto de juguete, se sentó sobre el montón de arena y mirando preocupado a Luis dijo:

-¿Vamos a ser amigos siempre?

-Si- respondió simplemente Luis, sin dejar de jugar.

-Sí, pero si un día tu familia se muda del pueblo y nunca más nos vemos, nuestra amistad se termina- dijo Andrés muy serio.

Luis dejó de jugar y miró a su amigo, esta vez muy preocupado, sabiendo que esa era una opción a la que no podían negarse. Tanto su familia como la de Andrés un día podían mudarse y ellos no iban a verse nunca más.

-¿Qué podemos hacer? – preguntó Andrés.

La tarde agonizaba y una hermosa, redonda y brillante luna se ganaba todas las miradas al cielo. Luis tomó la mano de Andrés, se dieron un fuerte apretón de manos y juraron ser amigos para siempre. Aunque ninguno dijo nada, los dos miraron la luna nombrándola único testigo del momento más importante de sus vidas.
Los años fueron pasando y ellos seguían siendo amigos, se apoyaron en cada tristeza, compartieron alegrías, juntos hicieron muchas travesuras. Pero a pesar de todo,  la vida un día los separó, antes del teléfono móvil, los mensajes y todas esas cosas.
Hoy cuando Luis mira la luna sabe que en algún lugar Andrés también la está mirando. Andrés mientras mira la luna, sueña con el mismo abrazo con el que sueña su amigo en algún lugar
Hoy la luna, su único testigo, es el nexo que sostiene, a la distancia, esa amistad entre los dos.

Autor: Jorge L. de la Plaza