Muchas veces tenemos la falsa idea de que, para tener una casa linda hace falta mucho dinero, por eso quisimos mostrar la casa de una artesana emprendedora local, que descubrimos casi por casualidad y no podemos dejar de compartirla con vos.

Un acogedor ingreso te invita a parar y observar cada detalle. Con un estilo rústico e inspirador esta casa te llena de calidez apenas cruzas el umbral de entrada.

Las manos artesanas se notan en todas partes con texturas propias y ajenas, pero todas muy significativas.

Se rompen las reglas y en pequeños espacios inundan los colores oscuros, pero se compensan con cálida iluminación.

Aquí no hay objetos de decoración, cada cosa tiene su utilidad todos los días y nos enseña que a veces no se trata de cantidad si no de saber elegir.

Ya no viven niños en esta casa, pero sus huellas han quedado en el aire y los rincones están llenos de risas.

Muebles reciclados, artesanías y muchos objetos personalizados le dan a esta casita ese toque vintage que envidian todas las mujeres, porque no es fácil lograr, ni mantener.

No se trata de comprar objetos, si no de dar significado a cada cosa que elegimos, a veces con un toque muy personal. Y si está hecha por nosotras o intervenida en familia, entonces sobran palabras.

Gracias Romy, tu casa es pequeña pero tiene un alma gigante.

Esperamos que les haya gustado tanto como a nosotras. Nos vemos en la próxima casa A tu estilo!