Cuántas veces te ha pasado que mostras tus productos llena de orgullo pero al momento de decir el precio parece que el mundo se te cae a pedazos. Tranquila! Lo primero que tenés que saber es que sos 100% normal, a todas nos pasa o nos pasó alguna vez. No te faltan aptitudes para la venta, ni tenés problemas de personalidad, al contrario, es que si no sintieras vergüenza, nervios o tensión al enfrentarte a este tipo de dilema, entonces no serías una persona empática.

Lo primero que pensamos frente a una situación de cobro es “ahora que logré un vínculo con este posible cliente llega el momento del precio y lo arruino todo”, solemos meter ideas equivocadas en nuestra cabeza como si estuviéramos adivinando lo que piensa el otro y por lo general, cobramos un valor inferior al precio que teníamos en mente. Luego nos sentimos fatal! Incluso aunque cerremos al venta.

Aquí aparecen dos cuestiones súper importantes, la primera es que tenés que DESARROLLAR NUEVAS HABILIDADES: la de vender y la de cobrar, ni más ni menos. Y la segunda cuestión es que TODA HABILIDAD LLEVA TIEMPO, así de simple.

Te confieso que a mí me costó mucho mucho… pensé en algunas soluciones alternativas, entre ellas tercerizar esta parte de las actividades de mi emprendimiento. Los resultados fueron un fracaso total. Si sos emprendedora tenés que saber que lo más importante es VENDER, primero venderte a vos misma y luego a tu emprendimiento. Y para eso debes superar el síndrome del impostor (esa vocecita interna que intenta protegernos y que siempre te recuerda que no estas a la altura de las circunstancias para convencerte de que te quedes como estás, a salvo, por las dudas). Esta es una de las trampas más comunes que todas debemos aprender a atravesar con CONFIANZA en nosotras mismas.

Recordá siempre que elegiste ser una emprendedora y que ya contás con todo lo que necesitas para conseguirlo.

Por eso y porque sé lo importante y beneficioso que es VENDERNOS quiero dejarte algunas afirmaciones y pensamientos que te ayudarán a mejorar y desarrollar estas habilidades, tan importantes:

Número 1: Tené en claro el objetivo final.

Querés ser libre e independiente? Perfecto! Pero para eso necesitas saber vender. Cada vez que sientas miedo respirá hondo y decite: “tranquila, estoy a salvo, puedo hacerlo, estoy aprendiendo, esto es bueno para mi emprendimiento”. Podés escribirlo en una tarjeta  y repasarlo mentalmente antes de cada venta.

Visualizá siempre tu objetivo final >> Quiero ser una excelente vendedora. Quiero mejorar la vida de las personas con mis productos o servicios. Quiero dejar mi granito de arena en este mundo.

Número 2: Toda habilidad requiere práctica y dedicación

Es como andar en bicicleta, toda nueva habilidad trae consigo el miedo al dolor que nos causarán los primeros intentos fallidos, la vergüenza en los ojos de quienes ya lo lograron, el rechazo de los otros por nuestra falta de capacidad (aparente), entre otras tantas cosas.

Debés entender que esta es una habilidad del mundo moderno, es algo que vas a aprender a hacer poco a poco sin sentir culpa. Debes desarrollar la tolerancia a la tensión interpersonal. Seguramente ya lo viviste antes, en muchas situaciones, por eso sabes lo difícil que puede llegar a ser. Sin embargo tenés que tener en claro que tu cliente siempre tendrá la última palabra, no lo estás obligando a nada, él o ella deciden si aceptan tu propuesta o no. Y si deciden no aceptarla, no pasa nada. Quizá no era el momento o no era tu cliente ideal. El rechazo no es a vos, a tu persona, sólo es un NO a tu oferta.

Para eso te propongo hacer este ejercicio:

Ponete un objetivo de “intentos de venta” a realizar en la semana, empezá con un número fácil de lograr. Y cada semana aumentá el objetivo. Por favor: Anotalo, así podrás VER como vas avanzando y progresando.

Si llegaste al objetivo hacete un regalo!

Si no lo lograste analizá que pudo salir mal. Fue la propuesta? O hubo alguna otra razón? Date tiempo pero no renuncies.

No pensés en el dinero, pensá en el objetivo como un número, es un juego, una meta a alcanzar.

Número 3: Descubrí cuál es el valor de lo que estás aportando.

Un pensamiento que nos puede ayudar es “No cobro por lo que hago” “Cobro por el valor de lo que aporto a otra persona” este cambio de pensamiento nos permite disminuir la vergüenza.

Si no lo aprendes, si no lo logras ponés en riesgo la continuidad de tu trabajo. Tiene que ver con ponerle valor a nuestro esfuerzo y descubrir cuál es el valor que aporto a las demás personas. ¿Sabés cuál es el valor simbólico de tu producto o servicio? Todas las personas les damos un valor especial a las cosas que adquirimos. Muchas veces compramos un objeto porque nos hace sentir más seguras, como un par de zapatos nuevos o una cartera. Compramos determinada marca de alimentos porque creemos que alimentamos mejor a nuestra familia con ella, visitamos cierto lugar porque está de moda y así me siento que soy parte de la manada, etc.

Si descubrís el valor simbólico que tiene tu producto o servicio para tus clientes lograrás vender con mucha más seguridad y confianza. Ellos no te pagan por el objeto o servicio, te pagan por lo que significa.

Ahora sí, espero que te sirvan estos tips mentales, que puedas ponerlos en práctica y que me cuentes como te va. Yo estaré feliz de escuchar tu experiencia.