Mueve sus manos para acompañar sus palabras, los gestos de su cuerpo van de la mano con la expresividad de sus ojos que siempre están atentos y luminosos. Llega como un torbellino porque su vida es vertiginosa, hace varias cosas a la vez, quiere cumplir con todo en forma coherente y responsable, su energía parece no agotarse nunca y reclama más horas del día para poder cumplir con todos.

Siempre fue y será “la Vero”…esa muchacha que le gusta vestirse de remera, jeans y zapatillas, compartir una cerveza con amigos y disfrutar los pequeños momentos que le terminan dando el sentido a la vida misma.

Hoy, es la Legisladora provincial por el departamento Río Primero, una joven inteligente y decidida que luchó siempre para que sus valores-recibidos desde el seno familiar- sigan firmes en cualquier circunstancia.

Muestra un carácter fuerte y aguerrido, pero en el fondo es una mujer muy sensible que se emociona con lo cotidiano. Hija de un histórico radical de Monte Cristo como Roberto “Beto” Gazzoni desde muy pequeña se rodeó de todo el círculo político que frecuentaba su padre y con el paso del tiempo fue aprendiendo. Crecer con la actividad política de su padre lo convirtió en su referente y ejemplo para apasionarse por lo social. Recuerda con emoción a su nono “Carlos” de quién heredó forjar el criterio para expresarse.

Reniega de su escaso tiempo que le impide dedicarse a la familia con la firme convicción que sus afectos son el cable a tierra indispensable para no perder de vista la realidad. Por esto mismo tampoco nunca dejó de trabajar en su actividad privada para no depender únicamente de su función pública a la que considera transitoria.

Pasó por todos los cargos partidarios y trabajó incansablemente por sus ideales… hoy a los 42 años, sostenida por sus vínculos y su pareja (Mauro) desde hace 3 años, sigue proyectando y trabajando por un lugar mejor para todos donde la justicia nos haga mejores personas.

A continuación, parte de la larga charla, café mediante, que compartimos con Verónica Gazzoni, una mujer que abre caminos, apuesta al futuro y se consolida con la madurez de lo vivido ejercitando la capacidad para ver más allá con el afán de seguir construyendo.

¿Qué es la política para vos?

Es parte de mi vida, muy importante, la defino como una forma de vida, que si todos la hicieran como corresponde sería hermosa. Hoy está muy desvirtuada. Para mí jamás fue un medio para crecer económicamente si no para hacer socialmente algo por los demás. El motor es la emoción que me genera el poder hacer algo por los demás.

Yo tengo una pasión por la política que la mamé desde que nací, siempre acompañé a mi papá en todo. Siempre estuve entre los grandes escuchando todo y siendo parte de cada reunión. A los 16/17 años formé un montón de grupos de juventud en todo el departamento.

Antes se ayudaba mucho más a la gente, sobre todo a nivel salud, lamentablemente hoy, por los malos manejos, se ha hecho necesario poner muchas trabas para evitar los desmanes.

¿Qué aprendiste de la política?

Todo en la vida te va enseñando. Cuando yo era chica mi papá se dedicó 100% a la política, eso nos llevó a una situación económica crítica. Más allá de criticarlo por eso yo rescato que esa situación nos llevó a trabajar de muy chicos y aprendimos a valernos por nosotros mismos. La familia te enseña la base, los valores y después depende de vos. Yo desarrollé mi capacidad de responsabilidad y sobre todo la capacidad de tomar decisiones y hacerme cargo de esas decisiones.

¿Es algo que a los jóvenes de hoy les cuesta mucho, esto de tomar decisiones solos?

Yo no juzgo a los jóvenes, creo que hay momentos que van marcando a las generaciones. En la época de mi papá ellos no siempre debían ser empleados, tenían la posibilidad de hacer sus propias elecciones. Cuando sos empleado no tomas las decisiones, simplemente ejecutas las decisiones de otros. En mi caso, yo siempre fui empleada, no pude tener una actividad particular y la política me ayudó a desarrollar mi carácter.

¿Te mueves en un ámbito muy masculino?

Sí, siempre lo fue. Hoy hay un cupo que obliga a las fórmulas a tener mujeres. Monte Cristo siempre las tuvo, por que las mujeres han sido políticamente activas en nuestra ciudad.

Mi papá siempre me incluyó, el jamás fue machista, incluso trabajó con mujeres siempre.

¿Qué aprendiste de tu papá?

Me enseñó a desenvolverme y a formar un carácter que me permitió relacionarme con la gente. Yo soy una persona inquieta y curiosa, aprendí de él su carisma y su forma de generar empatía con la gente, que me abrió muchas puertas. A mí me tocó trabajar muy de joven, incluso antes de terminar el secundario y pude desarrollarme y enfrentar desafíos que los jóvenes no son capaces algunas veces.

La pasión de mi papá me la contagió, en el ‘87 cuando fue candidato a intendente y yo con 11 años, estuve a su lado haciendo la campaña. Toda esa adrenalina era muy fuerte. En 6to grado de la primaria hice mi primer debate político, frente a mi amigo Rodrigo Blangino, su tío era el otro candidato y bueno… fue todo un tema (risas) el curso estaba dividido.

¿Cómo mujer sentís que queda algo sin realizar, la maternidad por ejemplo?

Mi vida siempre fue muy acelerada, me acostumbré a no pensar tanto en mí, y hasta sentirme culpable de hacerlo. Mi hiper actividad política hace que vayas dejando cosas de lado y si bien la familia siempre fue para mi lo más importante, no ha sido mi primera prioridad. No descarto la posibilidad de ser madre, pero si creo que se deben dar muchas circunstancias.

Yo quería estudiar abogacía, por mis circunstancias laborales, no pude seguir entonces tuve que tomar la decisión de abandonar ese objetivo y me dije: en lo que yo haga voy a ser la mejor, focalicé mi energía en mi trabajo y di lo mejor de mí en eso. Siempre fui muy exigente conmigo misma, de aprender, de estudiar, de picar sesos, y lo ejercité siempre. De esa manera seguí con mi vida y lo de la maternidad no se dio… y bueno, creo que las cosas se tienen que dar también. No me desvela. Me encanta ser una tía malcriadora, jajaja

En estos últimos años pienso que hubiera sido muy egoísta con mi hijo. No quisiera escuchar un reproche, porque yo también lo viví. Creo que es injusto que un hijo pase la carencia de una madre, prefiero perder mi oportunidad de ser madre. Lo sufro con mis sobrinos, que siento que no tengo el tiempo suficiente para disfrutarlos.

¿Te imaginas una vida más tranquila?

No, no sé lo que sería. Yo vivo en el auto prácticamente, no puedo imaginarme tener un hijo con esta vida.

¿Dónde conociste a tu actual pareja?

Dentro de mi trabajo privado. Él trabajaba para la administración de una de las compañías de seguro. Las charlas eran estrictamente por lo laboral, pero con el paso del tiempo se fue dando la relación. Él no conocía mi faceta política, cuando se enteró fue un poco duro. Mauro no sabía que mi vida era tan movida (risas). Luego lo fue asimilando cuando terminó de conocer todo mi entorno y comprendió lo que la política significa en mi vida y se convirtió en un pilar fundamental para mí.

¿Tienes muchos amigos?

Tengo amigos de toda la vida, son fundamentales para mí y para forjar mi personalidad. Soy muy amiguera, siempre que puedo agarro el teléfono y llamo a mis amigas de otras provincias.

Con mis hermanos somos muy compinches, pero los amigos ocupan un lugar muy especial, donde en situaciones de fragilidad son los amigos los que te llenan. Los afectos me permiten conectarme, a pesar de que mis amigas tienen vidas muy diferentes a la mía, en horarios y obligaciones. Creo que los amigos son las personas que más sinceramente te hacen pisar la tierra. Me gusta que me digan lo que piensan, que me den su visión, jamás me voy a enojar porque me den su opinión porque te hace repensar.

Tengo una sana costumbre, no retengo lo que las personas me cuentan de otras personas. Salvo que la me lo cuente el mismo protagonista, de lo contrario, así como lo escucho lo olvido enseguida.

¿Qué cosas te emocionan?

Los que parecemos más fuertes a veces somos más sensibles y la política me ha puesto al frente muchas historias difíciles, sobre todo de salud, a veces me superan, pero trato de hacer todo lo que está a mi alcance siempre para ayudar, porque me movilizan muchísimo. La gente espera mucho de vos. Los tiempos en esto, a veces son extemporáneos, lamentablemente.

Ver crecer a mis sobrinos, me emociona.

Ayudar a alguien a desarrollarse personalmente, será que a mi me costó tanto que ahora siento una gran satisfacción poder ayudarlos, porque me conecta con mi historia, por ejemplo, dejarlos estudiar para rendir y después que me cuentan cuando rinden bien, cuando progresan y veo ese sacrificio que a mí misma me costó, eso me da una gran satisfacción y no se trata de plata, se trata de ser humano, de superación. No importa el tiempo que las cosas te lleven, lo importante es no perder los valores, a veces debemos optar entre el camino corto o el largo.

Me emociono cuando canto el Himno, Aurora, me emociona, me recuerda mi infancia… es difícil decir qué no me emociona.

¿Cómo ves la mujer en Monte Cristo?

Creo que hoy el rol de la mujer ha cambiado mucho, en pocos años, nos ha tocado vivir las diferentes etapas. Monte Cristo no deja de ser una sociedad machista, pero veo una apertura, otra mirada. Hay mujeres muy valiosas, algunas no son observadas, hay mucho talento, pero si veo mucha disparidad, depende del área o ámbito que se desarrollen algunas tienen más posibilidad.

También creo que son muy conservadoras, no veo mujeres que rompan cadenas. Las ciudades o pueblos chicos se condicionan del qué dirán, pero yo siempre fui muy auténtica y veo que hay mujeres que temen a la autenticidad, hay mucho prejuicio.

De todas maneras, tengo claro que la mujer debe ponerse a la altura de lo que exige. Pedimos igualdad de condiciones entonces debemos ponernos a trabajar codo a codo con los hombres. No podemos pretender tener privilegios por ser mujeres, si lo que pedimos es igualdad de condiciones y eso implica trabajar de la misma manera que ellos.

Soy consciente de que siempre es necesario remar el doble, porque las mujeres debemos ganarnos esos lugares que hoy ocupan los hombres. Cuesta superar los prejuicios, pero nadie va a hacer lo que vos no hagas y eso nos puede costar la felicidad. A mi me costó mucho abrirme paso por ser la “hija del Beto” y me tocó levantar la voz muchas veces para pedir que me juzgaran por ser yo, no la hija de… Si uno lucha el tiempo te da la oportunidad, pero hay que pelearla.

Políticamente estar donde estoy me llevó mucho trabajo. No me arrepiento, siento que me faltan horas al día para hacer todo lo que tengo ganas de hacer, ojalá la vida me de siempre la energía.

No puedo dejar de hacerte esta pregunta: ¿Te gustaría ser intendente?

Si, me gustaría, por supuesto, me gustaría hacer todo lo que esté a mi alcance por el bien del pueblo, este es mi lugar… cuando tenía 8 años le dije a Angeloz que yo iba a ser gobernadora (risas). No descarto nada, pero no me obsesiono, creo que se tiene que dar de forma natural, sin forzar nada.

Muchas personas me dicen que soy una sonsa por seguir teniendo mi trabajo privado, pero eso siempre lo tuve claro.

Yo tengo 42 años y no me voy a morir haciendo siempre lo mismo. No me parece sano, considero que debe haber renovaciones. Por otro lado, hay 2 cuestiones que considero fundamentales: primero el contacto con la vida diaria te deja seguir pisando la tierra y no vivís en una burbuja, donde levantas el teléfono y todo se resuelve. En la política somos una circunstancia y también en algún momento me va a llegar la etapa de la renovación.

¿Es difícil para los políticos dar ese paso al costado?

Si, por eso también el segundo punto por el cuál quiero seguir siendo yo es que no te convertís en un personaje político. La gente no quiere políticos choros, y cómo hace un político para dejar todo y empezar de cero ya mayor, cómo hace? No es sano, cuesta, duele, pero creo que todos deberíamos cuidar nuestra actividad privada. Yo no sé qué me depara el destino, y tampoco sé si todo va a seguir siendo como a mí me gusta… pero duermo tranquila sabiendo que dado el momento podré tomar una decisión sana.

¿Cómo te definirías?

Exigente, sensible muy sensible, aunque a veces me niego a demostrarlo. No soy débil, por el contrario, soy tenaz, muy perseverante, muy responsable y a veces siento que hay cosas que se me pasan sin haberlas disfrutado por estar ocupada en mis obligaciones.

Lucho por la justicia, considero que las cosas deben ser justas, mi vida y mis experiencias me hicieron así. Que las cosas me hayan costado tanto y todas las injusticias que me tocó vivir creo que me hicieron muy sensible a eso y no soporto una injusticia.

Lo que yo sufrí no quiero que lo sufra otro y me cuesta dar lugar a los demás a que se golpeen para aprender, me pasa con mis sobrinos.

Soy crítica, muy curiosa, me gusta conocer, estudiar mucho, trato de aprender de mis errores.